Alerta por nueva actividad del Anak Krakatoa

Una nueva erupción del volcán Anak Krakatoa, situado en el estrecho de Sonda (Indonesia), fue registrada este jueves, según informa el Centro de Vulcanología y Mitigación de Riesgos Geológicos (PVMBG).

Según estimaciones, la columna de ceniza volcánica alcanzó unos 1.700 metros de altura. La erupción duró aproximadamente un minuto. El estado de alerta se mantiene en el tercer nivel. Se recomienda a los residentes locales y turistas que no se acerquen a más de 5 kilómetros del volcán.

Tierra de volcanes
El estallido provocado por el volcán indonesio Anak Krakatoa, que causó un tsunami y 430 muertos y 22.000 desplazados, es la última gran erupción en la zona más inestable del planeta desde el punto de vista sísmico, pero se trata de un episodio de menor intensidad a otros documentados en la zona.

Lo cuenta el presidente de la Asociación de Geógrafos Españoles (AGE), el catedrático de la Universidad de Alicante Jorge Olcina, que relata que el estallido el pasado día 22 de diciembre del Anak Krakatoa -que significa literalmente hijo del Krakatau- en el estrecho de Sonda, entre las islas de Sumatra y Java, originó un deslizamiento de tierra submarino que, a su vez, propició un tsunami que asoló esta parte de la costa de Indonesia.

Las autoridades indonesias no han ofrecido hasta ahora una explicación oficial de la causa, aunque una de las hipótesis más recurrentes es que el desplome de una sección del volcán produjo el tsunami.

El Anak Krakatoa se alzaba en una isla del estrecho de Sonda a 340 metros sobre el nivel del mar pero, tras lo sucedido, su altura ha quedado reducida a 110 metros.

Los investigadores han examinado imágenes tomadas vía satélite para calcular la cantidad de roca y ceniza que se desprendieron al mar, y apuntan a que el volcán ha perdido más de dos tercios de su altura y volumen. Además, gran parte de esta masa perdida podría haberse deslizado en un solo movimiento.

El derrumbe
La caída de esta sección en el mar puede ser el origen de las olas de hasta cinco metros metros que se abatieron en las costas del sur de Sumatra y del oeste de Java la noche del sábado 22 de diciembre.

Las impactantes imágenes del momento del volcán arrojando magma y materia en suspensión, y la posterior devastadora ola marina se han propagado en los medios de comunicación cuando, en realidad, no ha sido una gran erupción desde el punto de vista histórico.

De hecho, habría hecho falta multiplicar por mucho la erupción para que pudiera causar desajustes en la circulación atmosférica, como sí ocurrió con algunos de los volcanes que ocupan la misma zona de Indonesia en el siglo XIX, según explica Olcina.

El Anak Krakatoa se formó en 1927, años después de la erupción en 1883 del originario y cercano Krakatoa, mucho más potente, que causó 36.000 muertos e incluso desajustes en el tiempo atmosférico.

Las cuatro violentísimas explosiones del 27 de agosto de 1883 se escucharon a 5.000 kilómetros de distancia y se considera el sonido más alto registrado, ya que alcanzaron los 180 decibelios a 160 kilómetros.

Del mismo modo, se sabe que, a consecuencia del tsunami que originó, destruyó 295 ciudades y que la gigantesca ola tuvo fuerza para recorrer el océano Índico, doblar el cabo de Buena Esperanza y llegar tras un viaje de 48 horas hasta España y Francia, donde en Rochefort se detectó una perturbación en forma de ola que avanzaba a 200 metros por segundo y que mató a algunas personas el 29 de agosto.

Esta erupción del Krakatoa fue ampliamente publicada en La Gaceta de Madrid a finales del siglo XIX por la tragedia que desencadenó en el conocido como Anillo de Fuego del Pacífico, un área con 127 volcanes en activo y en “continua formación” que registra 7.000 temblores al año por la convergencia de las placas filipina e indonesia.

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