El mercado petrolero entre la escasez y el superávit: señales mixtas complican el horizonte
Inventarios bajos, capacidad ociosa elevada, caída en la demanda y tensiones geopolíticas crean un escenario volátil para el petróleo. La OPEP+ se encamina a una decisión clave en julio.
El mercado internacional del petróleo se encuentra atrapado entre señales contrapuestas que desafían tanto a analistas como a actores del sector. Inventarios globales por debajo del promedio de los últimos cinco años, junto a una alta capacidad ociosa en países clave de la OPEP+, generan una tensión creciente entre la percepción de escasez actual y los temores de sobreoferta en el corto y mediano plazo.

Inventarios ajustados y backwardation
Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), los inventarios de crudo están cerca del piso del rango observado entre 2020 y 2024. Este dato coincide con un mercado en backwardation, donde el precio spot supera al de los futuros, indicando una escasez de corto plazo justo antes del pico estacional de demanda en el hemisferio norte por la temporada de manejo.
No obstante, esta escasez no ha logrado sostener un sentimiento alcista duradero. La incertidumbre macroeconómica y las fricciones comerciales intensificadas por nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos bajo el liderazgo de Donald Trump han llevado a la OPEP y a otros organismos a recortar las proyecciones de demanda para 2025 y 2026.
Capacidad ociosa y discrepancias entre organismos
Los países del Golfo —Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait— mantienen más de 5 millones de barriles diarios de capacidad de producción sin utilizar, lo cual representa tanto una garantía ante disrupciones como una potencial fuente de sobreoferta si la demanda no reacciona.
Mientras la OPEP proyecta un crecimiento sostenido de la demanda para 2025, la IEA estima un pico en el tercer trimestre y una posterior caída hacia fin de año, reflejando dudas sobre la solidez del consumo global ante las nuevas barreras comerciales.
Internamente, el cartel también enfrenta tensiones. Irak y Kazajistán están bajo presión por su bajo cumplimiento de los acuerdos, y se espera que la estrategia disciplinada de la OPEP+ sea puesta a prueba en los próximos meses.

Enfriamiento asiático y visita geopolítica clave
Otro indicador del enfriamiento del mercado es el comportamiento del spread entre el WTI Midland y el crudo Dubai DES en Asia. Luego de tocar los 6 dólares por barril a inicios de año, el diferencial cayó a cerca de 3 dólares en abril, lo que sugiere menor apetito asiático por petróleo estadounidense y una creciente competencia por cuota de mercado en la región.
Este contexto se complica aún más con la próxima visita de Donald Trump a Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar, programada del 13 al 16 de mayo. En agenda figuran temas clave para el mercado petrolero: la guerra en Ucrania, las sanciones a Irán, los aranceles a la energía y los movimientos de la OPEP+, todo en medio de una escalada de ataques de los hutíes en Yemen.
¿Escasez estructural o superávit inminente?
La gran incógnita del mercado es si se encamina a un reequilibrio sostenido o si está al borde de un nuevo ciclo de superávit. Con los inventarios bajos pero con capacidad ociosa elevada y una demanda global en revisión, la próxima decisión de la OPEP+ en julio será determinante.
En un mundo donde cada gesto geopolítico o decisión de producción puede alterar la balanza, el mercado del petróleo se enfrenta a una volatilidad estructural, marcada por fuerzas cruzadas que aún no encuentran un punto de equilibrio.
Fuente: Más Energía
