Economía

Del oro a la gloria: cómo se multiplicó por ocho en 20 años y se convirtió en refugio en cada crisis

Desde un mínimo de $409 dólares en 2004 hasta superar los $3.400 en 2025, el oro consolidó su lugar como activo refugio frente a la inflación, las crisis globales y las tensiones geopolíticas. La demanda de bancos centrales y la oferta limitada explican su meteórico ascenso.

En un mundo sacudido por crisis financieras, pandemias, guerras comerciales e inflación, un activo se destacó por encima del resto: el oro. Desde abril de 2004, cuando su cotización era de 409 dólares por onza, el precio del metal se multiplicó más de ocho veces hasta alcanzar los 3.400 dólares en junio de 2025.

El salto no fue lineal, pero sí constante. En 2011, el oro superó los 1.900 dólares empujado por la crisis subprime. En 2020 volvió a brillar durante la pandemia. Y en abril de 2025 rompió todos los récords nominales, según reportes internacionales.

Un contexto local marcado por San Juan

En Argentina, el auge del oro se tradujo en un fuerte crecimiento de las exportaciones mineras. Un informe de la Cámara Argentina de Empresas Mineras (CAEM) reveló que San Juan lideró el crecimiento interanual entre marzo de 2024 y marzo de 2025, con un incremento del 333,9%. Le siguieron Salta (+79,2%), Catamarca (+44,6%) y Jujuy (+21,2%). En contraste, Santa Cruz registró una caída del 15,4%.

El impulso sanjuanino se apoya en un escenario internacional favorable y en proyectos clave como Hualilán, Filo del Sol y Lunahuasi, que perfilan a la provincia como uno de los centros de mayor proyección aurífera del país.

¿Por qué subió tanto el oro?

1. Inflación y pérdida del valor del dólar:
El oro actúa como reserva de valor frente a la depreciación de las monedas. Entre 2004 y 2025, el dólar perdió más del 40% de su poder adquisitivo, lo que impulsó la demanda del metal como cobertura frente a la inflación.

2. Crisis globales como motor de refugio:
Cada gran crisis elevó el precio del oro. Desde Lehman Brothers en 2008, pasando por la pandemia en 2020, hasta las guerras en Ucrania y Medio Oriente y la tensión con China, todas reforzaron su condición de activo refugio.

3. Política monetaria expansiva:
Las emisiones masivas y tasas de interés bajas aplicadas por bancos centrales como la Fed, el BCE y el Banco de Japón favorecieron la huida hacia activos tangibles como el oro.

4. Compras récord de bancos centrales:
En la última década, países como China, India, Turquía y Rusia lideraron la diversificación de reservas con compras históricas de oro, lo que consolidó una demanda estructural constante.

5. Geopolítica y desdolarización:
La creciente fragmentación del orden global llevó a muchos países a reducir su dependencia del dólar. El oro se posicionó como activo neutral, sin riesgo de sanciones internacionales.

6. Oferta limitada, demanda creciente:
A diferencia del dinero fiduciario, el oro no puede imprimirse. Con yacimientos agotados o en fase terminal, la oferta es rígida frente a una demanda creciente, lo que genera presiones alcistas sobre su cotización.

¿Por qué el oro sigue siendo refugio?

A diferencia del dólar o los bonos, el oro no depende de un emisor, ni puede ser devaluado políticamente. Es tangible, escaso y universalmente aceptado. En momentos de incertidumbre, es el “refugio de último recurso”, como lo define The Economist.

Aunque el dólar sigue funcionando como resguardo financiero, especialmente en países emergentes, el oro ofrece una cobertura más sólida frente a shocks sistémicos. No depende de bancos centrales, no necesita confianza institucional: simplemente, es.

Fuente: San Juan Produce

Redaccion

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