Tensiones en oriente medio disparan el precio del barril que se acerca a su máximo en 52 semanas
Las tensiones geopolíticas tras la operación conjunta de EE.UU. e Israel contra Irán llevó el precio del Brent cercano a los USD 80 el barril.
Por Irene Stur
La creciente tensión en Medio Oriente volvió a sacudir a los mercados internacionales y puso al petróleo en el centro de la escena. En pocas horas, el precio del crudo registró fuertes subas, impulsado por un factor conocido pero siempre sensible: el riesgo geopolítico sobre el suministro energético.
El barril de Brent llegó a escalar con fuerza y se acerca a niveles que no se veían desde hace meses. Detrás de ese movimiento no hay una cuestión técnica del mercado, sino una preocupación concreta: que el conflicto afecte la producción o el transporte de petróleo en una de las regiones más estratégicas del mundo.

Un conflicto que impacta más allá de la región
Cuando el conflicto escala en Medio Oriente, el impacto no se queda en el plano político. La zona concentra una parte significativa de la oferta mundial de crudo y, sobre todo, el tránsito por rutas clave como el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca de un quinto del petróleo global.
En este contexto, el mercado reacciona con rapidez. No hace falta que el suministro se interrumpa efectivamente: alcanza con que exista el riesgo. Esa percepción de posible escasez es suficiente para que los precios suban, impulsados por la cobertura de los inversores y la especulación.
A eso se suma un factor adicional: algunas compañías comienzan a operar con mayor cautela, ajustan rutas o suspenden envíos, lo que refuerza la sensación de fragilidad en la oferta.

Qué puede pasar con el precio del crudo
Los analistas coinciden en que el precio del petróleo, en esta etapa, dependerá casi exclusivamente de cómo evolucione el conflicto.
En un escenario contenido, con tensiones pero sin interrupciones significativas, el barril podría estabilizarse en valores elevados, pero dentro de un rango manejable. Sin embargo, si la situación escala y afecta directamente la producción o el transporte, el salto podría ser mucho mayor.
Algunos informes ya plantean escenarios posibles. En los más moderados, el precio se mantendría en torno a los niveles actuales con subas acotadas. Pero en casos más extremos —como un conflicto regional extendido— el crudo podría superar con facilidad los 100 dólares por barril.
En otras palabras, el mercado hoy no descuenta un solo escenario, sino varios, y esa incertidumbre es la que explica la volatilidad.
El impacto en la economía real
El aumento del petróleo no es un fenómeno aislado. Tiene efectos directos sobre la economía global porque la energía atraviesa prácticamente todas las actividades productivas.
Cuando el crudo sube, aumentan los costos de transporte, de producción industrial y, eventualmente, de bienes de consumo. Ese traslado a precios puede reavivar la inflación, justo en un momento en el que muchas economías intentaban desacelerarla.
Además, un petróleo más caro complica las decisiones de los bancos centrales. Si la inflación vuelve a acelerarse, podrían demorarse las bajas de tasas de interés, lo que enfría el crecimiento económico.
En países importadores de energía, el impacto puede sentirse con mayor fuerza en el costo de vida. En cambio, los exportadores de petróleo podrían encontrar un alivio en mayores ingresos, aunque también quedan expuestos a la volatilidad del mercado.

Un mercado sensible a cada movimiento
Más que nunca, el petróleo volvió a comportarse como un termómetro de la situación internacional. Cada avance o retroceso en el conflicto tiene una traducción casi inmediata en los precios.
Por eso, el mercado se mueve entre dos fuerzas: por un lado, el temor a una crisis de suministro; por el otro, la expectativa de que la tensión no escale a niveles que comprometan la producción.
En ese equilibrio inestable, el petróleo seguirá bajo presión. Y, con él, buena parte de la economía global.
Qué pasa con Santa Cruz
Un precio por encima de los USD 72 de manera sostenida permitirá mejorar la productividad de Santa Cruz ya que el precio del barril santacruceño superaría, con comodidad, el precio de equilibrio para la producción convencional.
Esto no sólo cambiaría en positivo las proyecciones de las empresas para sus planes de inversión, sino que tendrá un impacto positivo en las regalías hidrocarburíferas.
Pero por otro lado, la suba del petróleo por encima de los USD 65, vuelve a poner en vigencia el esquema de retenciones que el Gobierno por decreto 59/2026 había suspendido.

Retenciones en el tapete
Cabe recordar que en el mes de enero el gobierno decidió aplicar un nuevo régimen de derechos de exportación destinado exclusivamente al petróleo crudo proveniente de yacimientos convencionales.
Si bien el nuevo esquema supone en los hechos una baja respecto de los valores vigentes actualmente, no implica la eliminación de retenciones. Sino que impuso distintos grados de cobro para las mismas. Si el precio internacional basado en el promedio del Brent se sitúa por debajo de los USD 65, la alícuota de exportación será del 0 por ciento. En el extremo opuesto, si el precio iguala o supera los 80 dólares, se aplicará un derecho del 8%. Para valores intermedios, se utilizará una fórmula polinómica de ajuste.
Por lo que un barril de Brent cercano a los USD 80 como cotiza este lunes en los mercados internacionales, podría derivar en la aplicación de una retención cercana al 8%, que implicaría un disminución del precio de USD 6,4 (para un barril de USD 80), en términos reales.
