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Sigue el conflicto del langostino: tensión gremial, violencia y exportaciones frenadas

La crisis en la industria pesquera se profundiza: amenazas, divisiones sindicales, parálisis operativa y millonarias pérdidas económicas.


La industria pesquera argentina, especialmente la dedicada al langostino, atraviesa su peor momento en años. A más de cuatro meses del inicio del conflicto gremial, la zafra permanece virtualmente paralizada, afectando a más de 100 buques y generando un frenazo en exportaciones por más de 200 millones de dólares. Esta situación impacta directamente en unas 5.000 familias ligadas a la actividad, principalmente en las provincias de Chubut y Buenos Aires.

Escalada de violencia y amenazas en los puertos

En las últimas horas, el conflicto escaló a niveles alarmantes. Trabajadores denunciaron amenazas de muerte por parte de sectores gremiales enfrentados. En Puerto Madryn, al menos cuatro marineros recibieron mensajes intimidatorios por firmar contratos con la empresa Conarpesa. Uno de los audios advertía: “No pisás más Madryn. Hay una bala para vos”. La denuncia fue visibilizada por el secretario de Pesca de Chubut, Andrés Arbeletche, y derivó en allanamientos judiciales y secuestro de teléfonos celulares.

División sindical y negociación estancada

El eje del conflicto es la disputa por el Convenio Colectivo de Trabajo (CCT). Mientras los sindicatos SOMU y Simape se niegan a renegociar los ítems de producción (componente clave del salario), las cámaras empresarias denuncian que los valores actuales son inviables, en un contexto donde el precio del kilo de langostino cayó de 12 a 6 dólares desde 2005.

Por su parte, los sindicatos de Capitanes y Maquinistas sí accedieron a revisar esos ítems, permitiendo acuerdos puntuales. Uno de ellos fue alcanzado entre la empresa Buenos Aires Pesca SA y ambos gremios, que permitió la salida de dos buques tangoneros bajo un esquema transitorio.

El sector empresarial denuncia colapso operativo

Desde las cámaras empresarias advierten que la actividad se encuentra al borde del colapso. Señalan que el 60% de los costos operativos corresponden a salarios y que operar sin modificar el CCT implica trabajar a pérdida. Además, aseguran que no existen condiciones de seguridad para salir a pescar con acuerdos individuales, debido al clima de amenazas y tensión en los puertos.

Reclamo por una solución política urgente

El conflicto también expuso la fragilidad del entramado institucional del sector. Las divisiones internas entre sindicatos, sumadas a la falta de intervención efectiva del Gobierno nacional, alimentan un escenario de incertidumbre y violencia que pone en riesgo no sólo miles de puestos de trabajo, sino también una actividad clave para las economías regionales y el comercio exterior argentino.

Mientras tanto, la paz social se resquebraja y crece la presión para que el Estado actúe como mediador en un conflicto que ya desborda los marcos gremiales y amenaza con extenderse a otras ramas de la pesca industrial.

Fuente: Noticias Argentinas

Redaccion

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