Santa Cruz emerge como el nuevo distrito uranífero de Argentina: reservas superficiales, vanadio y tierras raras lo impulsan

La provincia avanza hacia la certificación de 5.000 toneladas de uranio —equivalentes a diez años de demanda nacional— en Meseta Sirven, con un yacimiento de extracción ultrarrápida y costos mínimos. Pero Fomicruz también avanza en la confirmación de nuevos hallazgos.

Durante años el debate sobre la minería de uranio en Argentina estuvo dominado por proyectos tradicionales: Cerro Solo y Laguna Salada en Chubut, o Ivana en Río Negro, este último revitalizado recientemente con capital privado y la entrada de Corporación América.

Pero en 2024 y 2025 comenzó a tomar forma un escenario distinto: Santa Cruz, una provincia sin historia previa en el uranio, pero con un potencial que —según los técnicos— podría superar a los emprendimientos más avanzados del país y convertirse en el verdadero motor del abastecimiento nacional.

El hallazgo fue construido casi en silencio, con la estatal Fomicruz y la empresa Sophie Energy realizando campañas sucesivas en la Meseta Sirven, al norte provincial. Lo que encontraron no solo llamó la atención: cambió las reglas del juego. Pero si bien Meseta es el más avanzado, avanzan indicios alentadores en al menos otros dos yacimientos, que por su ubicación tambien modificarán el tablero.

Las mediciones radiométricas arrojaron datos positivos de uranio, vanadio y posiblemente tierras raras.

Un país que importa lo que podría producir el vacío estratégico del uranio argentino

Argentina importa 200 toneladas de “yellowcake” por año para alimentar su complejo nuclear. Sobre ese punto, una fuente de la Secretaría de Energía lo sintetiza con crudeza:

“Tenemos una industria nuclear de clase mundial, pero dependemos de Kazajistán para un insumo que podríamos estar produciendo. Es una paradoja tecnológica.”

Solo en agosto de 2025, el país gastó USD 23,8 millones en compras de uranio natural. La cifra representa casi un cuarto de todas las importaciones mineras del mes. En un escenario de crisis de reservas del Banco Central, la oportunidad de sustituir estas importaciones toma un carácter estratégico.

Con 33.780 toneladas ya identificadas pero sin explotación activa en el país, el Gobierno anunció USD 190 millones de inversión pública para reiniciar la minería de uranio. Aun así, la escala requerida exige nuevos yacimientos técnicamente competitivos.

Y allí entra Santa Cruz.

El mapa de Santa Cruz dónde se marcan los yacimientos uraníferos sobre el Macizo del Deseado.

Santa Cruz: la combinación que ninguna otra provincia ofrece

El proyecto conjunto entre Fomicruz y Sofía Energy abarca casi 100.000 hectáreas —80.000 de Sofía y 20.000 de Fomicruz— donde se detectaron concentraciones promedio de entre 400 y 600 partes por millón de uranio y vanadio, una cifra que supera ampliamente los valores hallados en otras provincias con antecedentes uraníferos como Chubut o Río Negro.

Los trabajos de exploración, que comenzaron en enero y se intensificaron desde septiembre, incluyen cubicación, muestreo sistemático y definición del tipo de yacimiento, con la meta de alcanzar para diciembre una estimación certificada de reservas de 5.700 tU y 14.500 tV, para tenores medios de 100 ppm U y 300 ppm V. Los tonelajes mencionados permitirían llevar a cabo una producción sustentable de 200-300 tU/año.

Esa cantidad permitiría abastecer la demanda nacional de uranio durante al menos diez años, considerando que Argentina importa actualmente unas 200 toneladas anuales, principalmente desde Kazajistán, a un costo de entre 60 y 80 millones de dólares.

“Nuestro objetivo es llegar a fin de año con esas 5.000 toneladas comprobadas y presentarlas en el congreso de minería de Toronto (PDAC) para luego buscar inversores que financien una planta de procesamiento de uranio y vanadio”, explicó el titular de Fomicruz.

Oscar Vera, presidente de Fomicruz, mostró su certeza del rol protagónico que tendrá Santa Cruz en materia de uranio.

1. Uranio a 40 cm – 1 metro de profundidad

Es el rasgo que desconcertó incluso a los geólogos. Oscar Vera, presidente de Fomicruz, lo describe de forma contundente: “Mientras en Chubut y Río Negro el uranio aparece a 70 o 140 metros, acá lo encontramos a 40 centímetros. Es literal: lo levantás con una pala. Cuando vimos eso entendimos que teníamos algo completamente distinto.”

La profundidad ultrabaja implica:

  • Costos mínimos (no requiere minería pesada ni perforación profunda).
  • Impacto ambiental reducido.
  • Tiempo de desarrollo muy corto (1–2 años pos-certificación).

Ningún otro proyecto argentino presenta esta morfología.

2. Leyes y volúmenes competitivos

Las muestras iniciales muestran promedios de 400–600 ppm, con picos mayores en áreas contiguas. Para comparar: Laguna Salada (Chubut), uno de los mayores depósitos del país, se certificó con 200–300 ppm.

Fernanda Pacheco, responsable del equipo de geólogos de Fomicruz.

3. Una geología repetida en todo el bloque

Fernanda Pacheco, geóloga de Fomicruz, explicó a Al Sur Noticias, el fenómeno: “No se trata de un punto aislado. La geología se replica desde Caballo Blanco hasta La Solita. Lo que vemos en Sirven aparece 20, 30 o 40 kilómetros más allá. Es un sistema continuo.”

Este patrón permite hablar por primera vez de un distrito uranífero en Santa Cruz, con potencial para múltiples operaciones y décadas de producción.


Primer objetivo: certificar reservas en Sirven

Fomicruz y Sophie Energy estiman que la certificación NI 43-101 estará lista para presentarse en la próxima PDAC, la feria minera más grande del mundo.

Oscar Vera detalla por qué ese número es clave: “Argentina consume 200 toneladas por año. Con 5.000 toneladas, solo con este proyecto, aseguramos el uranio del país por diez años. Y eso sin contar que seguimos encontrando nuevas anomalías.” De hecho la empresa ya envió muestras a laboratorio para confirmar la presencia de estas tierras raras, lo que abriría una nueva oportunidad para diversificar la matriz minera provincial y nacional.

La exploración sistemática actual —con cubicación, mapeo geológico, geofísica terrestre, mediciones radiométricas y análisis de laboratorio— finalizará entre febrero y mayo de 2026, abriendo paso a la construcción de planta.

El vanadio será clave para financiar la explotación de uranio en Santa Cruz.

Vanadio: un segundo negocio que financia el primero

En paralelo a las muestras de uranio, aparecieron concentraciones relevantes de vanadio, metal crítico en:

  • aleaciones especiales,
  • aceros de alta resistencia,
  • baterías de flujo redox (VRFB),
  • tecnologías energéticas e industriales.

Sobre este punto, Vera no duda:

“El vanadio es un mineral cada vez más demandado. En muchos proyectos internacionales es la estrella económica. Y acá tenemos valores muy interesantes. Solo con el vanadio se pagan los costos del uranio.”

Argentina no produce vanadio y depende de China, Sudáfrica y Rusia. La posibilidad de autoabastecimiento y exportación es inédita.

Las tierras raras podrían cerrar el triángulo estratégico de una producción diferencial en Santa Cruz.

Tierras raras: el tercer vértice del triángulo estratégico

El descubrimiento inesperado fue la presencia de anomalías de tierras raras (REE). Las primeras 50 muestras ya se enviaron a laboratorios especializados.

Guillermo Re Kühl, de Sophie Energy, explica la relevancia: “Las tierras raras son la base de los imanes que necesita todo lo que se mueve en el mundo moderno: turbinas eólicas, autos eléctricos, equipamiento electrónico. Si confirmamos estos valores, Santa Cruz no solo va a ser uranio y vanadio: va a ser parte de la cadena de transición energética global.”

Las REE están hoy dominadas por China, con fuerte demanda de Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y la Unión Europea. Un yacimiento argentino abriría puertas geopolíticas que el país nunca tuvo.


Santa Cruz vs. Ivana (Río Negro): dos proyectos potentes, pero uno con ventaja

El proyecto Ivana en Río Negro —19,7 millones de toneladas mineralizadas, inversiones previstas de USD 160 millones y horizonte de producción a 5–10 años— marcó un hito reciente.
Pero su profundidad (2–3 metros) y su escala hacen que el camino operativo sea más extenso.

Comparado con ello:

  • Santa Cruz tiene profundidad menor,
  • menores requerimientos de CAPEX,
  • puesta en marcha más rápida,
  • y un potencial geológico más extendido.

Una fuente técnica de CAMEM lo resume así:

“Ivana es un proyecto excelente, pero Santa Cruz puede estar produciendo mucho antes. No por tamaño, sino por morfología. Es minería casi superficial: eso cambia todas las ecuaciones.”


Tiempo de inicio: ¿cuándo podría producir Santa Cruz?

Según las proyecciones empresarias:

  • Certificación en 2025,
  • Cierre de exploración sistemática en 2026,
  • Construcción de planta entre 2026 y 2027,
  • Producción inicial 2026/2027, dependiendo de permisos y logística.

Esto convertiría a Santa Cruz en el primer productor de uranio del país en 30 años.

Guillermo Re Kühl, titular de Sophie Energy.

Un dato no menor: consenso social en la zona

Mientras el uranio enfrenta resistencia en Mendoza o Chubut, en Santa Cruz la dinámica es diferente. Guillermo Re Kühl cuenta una situación poco común en la industria: el consenso social.

“Las propias comunidades nos pidieron que estudiemos si en sus tierras había mineralización. Nunca vimos algo así en otros proyectos de uranio. Es un nivel de participación social atípico y muy positivo.”

El cumplimiento de informes arqueológicos, ambientales y culturales avanzó sin contratiempos, algo que los operadores califican como “fundamental”.

Muestras de uranio y vanadio encontradas en Caballo Blanco, por los geólogos de Fomicruz.

¿Puede Argentina exportar uranio, vanadio y tierras raras?

Sí, y claramente, Santa Cruz puede ser la primera llave para eso. Hoy son varios los países que demandan uranio, pero también vanadio y tierras raras. Y la provincia cuenta con todos.
El trabajo de Fomicruz no se limita a Laguna Sirven. Vera destacó que la empresa estatal también está realizando exploraciones en Caballo Blanco y La Solita, donde se detectaron anomalías radiométricas que podrían confirmar la extensión del distrito uranífero.

“Por los valores que estamos viendo en Meseta Sirven y Caballo Blanco, podemos empezar a hablar de un distrito uranífero en Santa Cruz. Hay una continuidad geológica que invita a pensar en una zona minera de gran escala”, afirmó Vera.

En paralelo, la compañía se prepara para iniciar ensayos metalúrgicos que definirán el proceso más eficiente y económico para la recuperación del mineral. Además, Fomicruz evalúa financiar por cuenta propia la futura planta de procesamiento, sin dependencia de terceros.

Mercados para el uranio:

EE. UU., China, India, Corea del Sur, Francia, EAU.

Mercados para el vanadio:

China, India, Corea del Sur, Japón, EE. UU.

Mercados para REE:

Estados Unidos, Japón, UE, Corea del Sur.

Con precios internacionales firmes y un contexto de presión energética global, el potencial exportador argentino crece exponencialmente si Santa Cruz logra abastecer y superar su demanda doméstica. Un analista del sector lo sintetiza así: “Si Santa Cruz produce 300 o 400 toneladas al año de uranio, Argentina no solo cierra su ciclo nuclear: entra al mercado global de minerales críticos.”

Infografia sobre el mercado mundial de Uranio. Diario EL PAÍS.

Conclusión: Santa Cruz, puede transformarse en la pieza que faltaba en la transición energética argentina

La combinación de uranio superficial, vanadio asociado y posible presencia de tierras raras puede convertir a Santa Cruz en uno de los polos de minerales críticos más promisorios del Cono Sur.

Si se cumplen los plazos y las certificaciones, la provincia puede:

  • sustituir importaciones por 200 toneladas anuales,
  • aportar divisas mediante exportación,
  • consolidar un nuevo distrito uranífero,
  • diversificar la minería local,
  • y colocar a Argentina nuevamente en el mapa nuclear global.

Nunca antes el país había tenido un proyecto tan rápido, tan superficial y con un portafolio tan amplio de minerales clave.

Oscar Vera sobre el final de la entrevista con Al Sur Noticias lo resume con contundencia: “Hace treinta años que Argentina dice que va a volver a producir uranio. Quizás la solución siempre estuvo donde menos la buscábamos: en Santa Cruz.”

Y cerró con convicción sobre un horizonte claro y posible: “Dentro de uno o dos años, Fomicruz va a ser el primer productor de uranio de la Argentina. Santa Cruz está a un paso de convertirse en un distrito uranífero, y eso puede cambiar la historia productiva de la provincia.

Redaccion

Al Sur Noticias

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