Bajó la pobreza e indigencia en el país pero sigue el alerta en la infancia ¿Qué pasó en Rio Gallegos?
La pobreza, a fines de 2025, cayó al 28,2% y la indigencia al 6,3%. La baja es significativa frente a 2024, pero persisten brechas. En la capital provincial subió la indigencia.
Los nuevos datos del INDEC traen un alivio, aunque moderado. La pobreza retrocedió en el segundo semestre de 2025 y dejó atrás los niveles más críticos del año anterior. Sin embargo, el problema sigue lejos de resolverse.
Hoy, el 28,2% de los argentinos vive en situación de pobreza. En números concretos, son alrededor de 8,5 millones de personas. Más abajo, en el escalón más duro, el 6,3% está en la indigencia, lo que implica que cerca de 1,9 millones no alcanzan siquiera a cubrir su alimentación básica .
No es un dato menor: es una mejora. Pero también es un recordatorio de la fragilidad social que atraviesa el país.

Un descenso sostenido a lo largo de 2025
La caída no fue repentina. Se fue construyendo durante el año. En el primer semestre de 2025, la pobreza había sido del 31,6%. Seis meses después, bajó más de tres puntos. La indigencia también retrocedió, aunque con menor intensidad, desde el 6,9% al 6,3% .
Detrás de estos números hay una explicación concreta: los ingresos lograron crecer por encima del costo de las canastas básicas. Esa diferencia permitió que muchos hogares cruzaran, apenas, la línea que separa la pobreza de la no pobreza.
Pero ese “apenas” es clave. No se trata necesariamente de una mejora sólida, sino de un equilibrio todavía inestable. Máxime cuando la composición del gasto dentro del hogar cambió y hoy el dinero disponible es cada vez más exiguo, lo que amplifica la sensación de empobrecimiento social.
El contraste con 2024: una baja que se siente
Si bien las cifras respecto del primer semestre del 2025, mejoraron, el contraste más fuerte es con los índices que reflejan la realidad social un año antes. Dónde la caída se hace más notoria.
En la comparación con el segundo semestre de 2024, el escenario económico era mucho más complejo, cerrando un año dónde la inflación superó el 130%.
Así, en el segundo semestre de 2024, la pobreza alcanzaba el 38,1% y la indigencia el 8,2% .
Doce meses después, los indicadores muestran otra realidad:
- la pobreza cayó casi 10 puntos
- la indigencia se redujo cerca de 2 puntos
El rebote es claro. Pero hay poco para celebrar. Es que el origen de esa mejora, encierra otra realidad: se partió de una base muy deteriorada. La baja de la inflación fue decisoria para el descenso de los índices de calidad de vida, que hoy siguen siendo medidos sólo por ingresos.
Patagonia: una mejora que se consolida
En el mapa regional, la Patagonia vuelve a destacarse. No porque esté exenta del problema, sino porque logra sostener niveles más bajos que el promedio nacional.
En el segundo semestre de 2025, la pobreza se ubicó en 25,4% y la indigencia en 4,0% . Un año antes, esos valores eran sensiblemente más altos: 33,5% y 4,5%, respectivamente . La tendencia es consistente: la región mejora y lo hace de forma sostenida.
Río Gallegos: una mejora con matices
A nivel local, los números cuentan una historia más compleja. En Río Gallegos, la pobreza bajó de 30,0% en 2024 a 23,6% en 2025. Es una caída importante, que sigue la tendencia general del país . Hoy 16.500 hogares de la capital provincial viven por debajo de la línea de pobreza.
Pero al mirar el sector más crítico de la población, la tendencia se rompe: la indigencia subió, pasando de 3,6% a 4,3% en el mismo período. Esto significó que más de mil nuevos hogares riogalleguenses quedaron atrapados en la indigencia a finales del 2025.
La lectura es inevitable. Mientras algunos hogares lograron salir de la pobreza, otros quedaron más expuestos. La mejora existe, pero no llega a todos por igual.

La infancia, el punto más sensible
Si hay un dato que atraviesa todo el informe y obliga a mirar más allá de los promedios, es el de la infancia.
En la Argentina de hoy, 4 de cada 10 chicos viven en hogares pobres. El número es preciso: 41,3% de los menores de 14 años .
La cifra es menor que la del año pasado —cuando superaba el 50%—, pero sigue siendo alarmante. No solo por su magnitud, sino por lo que implica a largo plazo.
Porque la pobreza en la infancia no es solo una foto del presente. Es una condición que condiciona el acceso a la alimentación, la educación, la salud y, en definitiva, las oportunidades futuras.
La comparación con otros grupos lo deja aún más claro:
- en adultos de 30 a 64 años, la pobreza afecta al 24,6%
- en mayores de 65, al 9,7%
Estas cifras revelan una dolorosa realidad, que pocos quieren afrontar: La desigualdad empieza desde el inicio de la vida.

Una mejora real, pero todavía frágil
Los datos del INDEC confirman que, a nivel nacional, 2025 cerró mejor de lo que empezó. La pobreza y la indigencia bajaron, tanto en la comparación semestral como interanual. Los números de ingresos familiares reflejan que, a lo largo del año pasado, crecieron más que la inflación anualizada.
En el caso de Río Gallegos los ingresos laborales siguieron el ritmo inflacionario, pero los no laborables aumentaron más de 10 puntos por encima del IPC anual.
Pero una peculiaridad, da cuenta de la desigualdad social: pese a que los ingresos en los estratos más bajos fueron los que más crecieron (casi 20 puntos por encima del IPC) la indigencia en la capital santacruceña creció en vez de disminuir. Esto tiene que ver con lo bajo del piso de ingresos con el que arrancó el año.
Pero el piso sigue siendo alto. Más de uno de cada cuatro argentinos continúa siendo pobre. Y millones de chicos crecen en hogares donde lo básico no está garantizado.
La dicotomía económica en la mayoría de los hogares argentinos es grande. Porque mientras algunos logran salir, otros siguen cayendo. Río Gallego es ejemplo de eso. Pese a que un número mayor de personas salió de la pobreza, los que quedaron inmersos en ella, empeoraron su condición y hoy son parte del sector más críticos de la socidad: los indigentes.
