“La motosierra no se detiene”: Milei profundiza el ajuste y anticipa nuevos recortes pese a las protestas
El Gobierno nacional ratificó que sostendrá el plan de ajuste fiscal aun en medio del creciente malestar social. La Casa Rosada apuesta a mantener el superávit y blindar el programa económico.
La administración de Javier Milei volvió a enviar una señal contundente hacia adentro y hacia afuera del poder: el ajuste seguirá. Incluso frente a las movilizaciones masivas, los reclamos de sectores educativos y las advertencias sobre el deterioro social, el Gobierno nacional decidió profundizar la llamada “motosierra” fiscal como eje central de su estrategia política y económica.
La definición quedó expuesta tras la publicación de un nuevo decreto de recorte presupuestario por $1,47 billones, equivalente al 1,6% del PBI, anunciado en la previa de la Marcha Federal Universitaria. En la Casa Rosada consideran que retroceder sería interpretar debilidad y entienden que el equilibrio fiscal sigue siendo el principal activo político de la gestión libertaria.
Ajuste fiscal: el Gobierno prioriza el déficit cero
Puertas adentro del oficialismo aseguran que no habrá cambios de rumbo. La prioridad continúa siendo sostener el déficit cero y consolidar las variables macroeconómicas, aun cuando eso implique profundizar recortes en áreas sensibles.
Según reconstruyó el portal Infobae, un integrante de la mesa política del Gobierno resumió la lógica oficial con una frase que ya circula entre funcionarios: “Deberías dejar de preguntarte por qué hace lo que hace”. La definición refleja el convencimiento del núcleo duro libertario de que la confrontación permanente también forma parte del método político de Milei.
En paralelo, el oficialismo apuesta a que una eventual recuperación económica y una desaceleración inflacionaria permitan amortiguar el desgaste social de cara al calendario electoral. En el entorno presidencial creen que el repunte del consumo y ciertos indicadores económicos pueden revertir el malhumor que comenzó a instalarse en distintos sectores.

Universidades, salud y obra pública: las áreas más golpeadas
Los últimos recortes volvieron a poner en tensión el financiamiento universitario. La movilización federal de esta semana reunió a estudiantes, docentes, sindicatos y autoridades académicas en distintas ciudades del país para reclamar por la caída de las partidas presupuestarias y el deterioro salarial.
De acuerdo con datos difundidos por el Consejo Interuniversitario Nacional, las transferencias a las universidades nacionales acumulan una fuerte caída real desde 2023. El Gobierno, sin embargo, sostiene que no dará marcha atrás y acusa a sectores opositores de “politizar” el conflicto.
La preocupación también alcanza a otras áreas sensibles. Gobernadores, intendentes y sectores productivos advierten sobre la paralización de obras públicas, la reducción de programas nacionales y el impacto que el ajuste tiene en economías regionales y servicios esenciales.
La estrategia política de Milei frente al conflicto social
En la Casa Rosada interpretan las protestas como parte de una disputa política más amplia. Cerca del Presidente consideran que ceder frente a las movilizaciones implicaría poner en riesgo la identidad del Gobierno y el relato construido desde la campaña electoral.
Mientras tanto, el oficialismo intenta mantener cohesionada su base de apoyo con un discurso centrado en la “batalla cultural”, la reducción del Estado y la defensa del equilibrio fiscal como condición indispensable para estabilizar la economía argentina.
El escenario, sin embargo, abre un nuevo interrogante: cuánto tiempo podrá sostenerse el respaldo social si el ajuste continúa profundizándose sobre sectores cada vez más amplios de la sociedad.
