El gas de Vaca Muerta llegará al mar: cómo será el gasoducto que unirá Allen con San Antonio Oeste
El proyecto Tratayén-San Antonio contempla casi 473 kilómetros de extensión, una inversión estratégica para exportar GNL desde Río Negro y un fuerte impacto económico sobre el Alto Valle, la Región Sur y la costa atlántica.
Un ducto clave para exportar GNL
El Gasoducto Dedicado Tratayén-San Antonio comienza a consolidarse como una de las obras energéticas más importantes proyectadas para Río Negro en los próximos años.
La infraestructura tendrá una extensión aproximada de 472,5 kilómetros y permitirá transportar gas desde Vaca Muerta hasta el Golfo San Matías para abastecer el proyecto de Gas Natural Licuado (GNL) impulsado por Southern Energy.
Del total del recorrido, 443,5 kilómetros atravesarán territorio rionegrino y contarán con una capacidad nominal de transporte de 28 millones de metros cúbicos diarios.
El objetivo será alimentar las unidades flotantes de licuefacción Hilli Episeyo y MKII, previstas frente a la costa de San Antonio Oeste para producir y exportar GNL hacia mercados internacionales.

Una obra que atravesará toda la provincia
El proyecto no solo contempla el tendido de caños, sino también una infraestructura integral que incluirá plantas compresoras, válvulas, sistemas de monitoreo, caminos de acceso, obradores y estaciones de control.
La construcción fue adjudicada a la unión transitoria de empresas integrada por Víctor Contreras y SICIM, mientras que OPS participará en la planta compresora y Baker Hughes aportará tecnología para la estación ubicada en Allen.
Desde el Alto Valle, la traza avanzará hacia el sudeste atravesando sectores rurales y distintas localidades estratégicas como General Roca, Villa Regina, Valcheta, Las Grutas y finalmente San Antonio Oeste.
Allen será un punto estratégico
Uno de los nodos centrales del sistema estará en Allen, donde se instalará una planta compresora fundamental para mantener la presión necesaria del gas durante todo el trayecto hasta la costa atlántica.
La infraestructura permitirá garantizar el flujo continuo hacia las terminales flotantes de GNL y será una pieza clave para la operación del futuro corredor exportador.
Dos etapas productivas
El desarrollo estará dividido en dos grandes etapas vinculadas a las unidades flotantes previstas por Southern Energy.
La primera fase estará asociada a la unidad Hilli Episeyo, con capacidad para producir 2,4 millones de toneladas anuales de GNL.
Posteriormente se incorporará la unidad MKII, que añadirá otros 3,5 millones de toneladas anuales.
Con ambas operativas, el esquema buscará consolidar una nueva salida exportadora para el gas argentino desde la costa de Río Negro.
Empleo, logística y servicios
La construcción demandará aproximadamente dos años e implicará un importante movimiento económico en distintas regiones de la provincia.
Además de la mano de obra directa para el tendido del ducto y las instalaciones complementarias, el proyecto podría generar empleo indirecto en transporte, hotelería, gastronomía, talleres, mantenimiento, seguridad y servicios logísticos.
Las localidades cercanas a la traza aparecen como potenciales beneficiarias de la actividad asociada a la obra, especialmente en el Alto Valle, la Región Sur y la costa atlántica.
Controles ambientales y patrimoniales
El proyecto también prevé estudios ambientales, arqueológicos y paleontológicos vinculados al trazado del ducto.
Las tareas contemplan relevamientos sobre suelo, agua, flora, fauna y patrimonio científico, además de protocolos específicos para movimientos de suelo en sectores sensibles como Fuerte Argentino y áreas cercanas al corredor atlántico.
La obra contará además con sistemas de monitoreo remoto, válvulas de seguridad y tecnología de control operativo para supervisar el funcionamiento del gasoducto durante toda su vida útil.
Un nuevo corredor energético para Río Negro
El desarrollo del gasoducto Tratayén-San Antonio posiciona a Río Negro como una pieza estratégica dentro del nuevo esquema exportador vinculado al gas de Vaca Muerta.
La iniciativa busca transformar a la provincia en un eje logístico y energético conectado directamente con los mercados internacionales a través del Golfo San Matías.
El desafío para las localidades involucradas será convertir esta infraestructura en una oportunidad concreta para potenciar empleo, proveedores locales y desarrollo económico regional más allá de la etapa de construcción.
