Moody’s destaca que se mantienen las inversiones en Vaca Muerta pese al contexto adverso
José Molino, analista de Moody’s Argentina, explicó que las operadoras continúan apostando por la formación no convencional neuquina gracias a su alta productividad y menores costos operativos. Los campos convencionales enfrentan márgenes más acotados.
Vaca Muerta sostiene la rentabilidad frente a la presión macroeconómica
Las condiciones macroeconómicas de Argentina, marcadas por la apreciación del tipo de cambio, la caída del precio del crudo y un entorno global complejo, están impactando en los márgenes de rentabilidad de la industria petrolera. Sin embargo, la respuesta de las compañías varía de forma significativa entre las cuencas convencionales y el desarrollo no convencional de Vaca Muerta, donde la eficiencia operativa permite sostener la actividad con costos mucho más bajos.
Así lo señaló José Molino, director asociado y analista de créditos de Moody’s Argentina, en una entrevista con el programa Modo Shale de Radio Mitre Patagonia. Según explicó, los márgenes en las operaciones convencionales ya se vieron deteriorados en 2024 y el fenómeno podría repetirse en 2025, con una caída de entre 6% y 10% anual en la producción de crudo, según cada cuenca.
Costos operativos y breakeven: una brecha creciente
La diferencia entre la rentabilidad de los campos maduros y los no convencionales es cada vez más pronunciada. Mientras en las áreas convencionales el costo operativo por barril oscila entre 20 y 40 dólares, en Vaca Muerta el mantenimiento de pozos activos se da con mucha más eficiencia. De hecho, los costos de extracción pueden bajar hasta 4, 5 o 6 dólares por barril, según datos relevados por Moody’s.
Esta diferencia también se refleja en el breakeven: en el convencional puede ubicarse entre 55 y 75 dólares, lo que genera tensiones cuando el precio internacional del Brent ronda los 60-65 dólares. “Ahí es cuando los gobiernos provinciales buscan alivios como la baja de regalías para sostener la competitividad”, señaló Molino. En contraste, el no convencional mantiene su punto de equilibrio entre 40 y 45 dólares, y sigue avanzando con tecnología que mejora la eficiencia y reduce costos.
Inversiones concentradas y producción dispar
Este escenario tiene un efecto directo sobre los niveles de producción. La cuenca Neuquina, donde se encuentra Vaca Muerta, continúa marcando récords de producción en Argentina. En cambio, las cuencas de San Jorge, Cuyana y Austral muestran una caída sostenida, reflejo tanto de condiciones geológicas como de menor interés empresarial ante los mayores costos.
Pese al contexto, las grandes operadoras mantienen altos niveles de inversión (capex) en Vaca Muerta. “Las empresas siguen invirtiendo y aumentando la producción, aunque deban recurrir a más deuda. El compromiso con el nivel de inversiones se sostiene”, subrayó el analista.
Acceso desigual al financiamiento
Otro factor clave es el acceso al crédito, que presenta realidades dispares. Las compañías con alto perfil crediticio han logrado volver a los mercados de capitales internacionales, gracias a una mayor certidumbre en los pagos en moneda dura y la posibilidad de exportar crudo.
Sin embargo, las pequeñas y medianas empresas del sector convencional enfrentan mayores dificultades. “Se ha reducido drásticamente el nivel de liquidez en el mercado local, y deben asumir tasas mucho más altas, lo que ajusta aún más su ecuación financiera”, advirtió Molino.
Gas, transición energética y perspectivas a futuro
Desde la mirada de Moody’s, la producción de gas en Argentina —segunda reserva mundial de shale gas— representa una puerta de entrada a la transición energética, al reducir los costos de generación eléctrica en un país con alta presencia de fuentes térmicas. La combinación con energías renovables de alta productividad, como la solar y eólica, puede potenciar el proceso.
Finalmente, Molino concluyó que el desarrollo de Vaca Muerta continuará avanzando gracias a la liberación de cuellos de botella en el midstream y al compromiso sostenido de las empresas, en un escenario donde la inversión y la eficiencia marcan la diferencia frente a los desafíos macroeconómicos.
Fuente: Mejor Energía
