Menos combustible, menos actividad: el consumo volvió a caer con fuerza en noviembre
Las ventas de combustibles registraron una baja interanual del 6,5% y confirman un patrón que se repite: retrocede el gasoil ligado a la producción mientras resisten los segmentos premium. El surtidor vuelve a anticipar el freno de la economía real.
Hay indicadores que no necesitan voceros ni conferencias de prensa. El consumo de combustibles es uno de ellos. En noviembre, volvió a marcar retroceso. Según el Informe de Venta al Público de Combustibles elaborado por Surtidores.com.ar, las ventas totales cayeron 6,51% interanual, con 1.376.311 metros cúbicos comercializados frente a los 1.472.085 m³ del mismo mes de 2024.
Lejos de ser un episodio aislado, el dato se inscribe en una secuencia descendente que empieza a consolidarse y a dialogar directamente con el escenario económico.

Caída mensual y actividad como variable de ajuste
La comparación mensual tampoco muestra alivio. Frente a octubre, el consumo bajó 1,67%, aun considerando que noviembre tuvo un día menos. El retroceso no responde a una cuestión de calendario: refleja una actividad económica que continúa debilitándose.
Dicho sin rodeos, se vendió menos combustible porque se mueve menos la economía real.
Dos combustibles, dos realidades
El corte por tipo de producto expone una brecha cada vez más marcada. Mientras los combustibles premium logran sostenerse, los asociados al trabajo y la producción muestran caídas pronunciadas.
La nafta Premium creció 1,08% interanual y el gasoil Grado 3 avanzó 0,5%. En contraste, la nafta súper cayó 3,42% y el gasoil Grado 2 se desplomó 18,63%.
Este último es el combustible del transporte, el agro y la industria. Cuando su consumo se derrumba, lo que se enfría no es el consumo privado sino la producción nacional.
El mapa federal también acusa el impacto
La contracción atraviesa casi todo el país. De las 24 provincias, solo Formosa mostró una suba interanual, con un leve +1,1%. El resto registró caídas.
Las bajas más fuertes se observaron en Córdoba (-13,72%), Santa Cruz (-12,22%) y Jujuy (-11,31%). Incluso Buenos Aires, que concentra cerca de un tercio del volumen nacional, vendió 2,71% menos que un año atrás. En CABA, la caída alcanzó el 9,62%, un dato sensible por su histórica relación con el ciclo económico.
No se trata de cambios de hábitos ni de eficiencia energética: es un país que produce y se desplaza menos.
Las petroleras ajustan, pero la demanda no aparece
El comportamiento por empresa confirma la tendencia general. YPF lideró las ventas, aunque con una baja del 2,13%. Shell registró una caída más severa (-17,71%), mientras que Axion retrocedió 2,54% y Puma 10,13%.
La única excepción fue Gulf, con un crecimiento del 14,61%, aunque desde una base de participación marginal. En conjunto, el mercado acompaña una demanda que no logra recomponerse.
El gasoil como termómetro político
El informe no editorializa, pero los números dialogan con el contexto. La caída del consumo de combustibles, y en particular del gasoil productivo, se alinea con el rumbo económico del Gobierno nacional encabezado por Javier Milei, con Luis Caputo en Economía y Federico Sturzenegger como uno de los arquitectos del ajuste.
Apertura importadora, retracción del crédito, licuación del mercado interno y un Estado corrido de políticas activas configuran un esquema en el que el consumo productivo no cae por error, sino por diseño.
Noviembre dejó una señal clara: el premium resiste, el gasoil del trabajo se apaga. Y cuando eso ocurre, el surtidor deja de ser solo un dato económico para convertirse en un parte político.
Fuente: Denergía
