Pesca 2025: Santa Cruz resiste el reordenamiento del mapa portuario y espera el impulso del calamar
El desempeño pesquero de 2025 mostró un leve crecimiento interanual, pero dejó en evidencia una fuerte recomposición interna que impactó de lleno en los puertos de Santa Cruz, atravesados por la caída del langostino y la expectativa puesta en el calamar Illex.
Con 828.271,6 toneladas desembarcadas entre el 1 de enero y el 30 de diciembre de 2025, la pesca marítima argentina cerró el año con un volumen apenas superior al de 2024.
Sin embargo, detrás del número agregado se configuró un escenario de reordenamiento portuario y productivo que tuvo efectos directos en los principales puertos de Santa Cruz, donde la actividad se sostuvo con dificultades y fuertes contrastes.
La recomposición fue posible tras un año que, hasta el cuarto bimestre, mostraba indicadores cercanos a un escenario crítico.
El resultado final respondió a un esfuerzo coordinado entre autoridades nacionales, sector gremial y empresas, apoyado en un caladero con capacidad de ajuste elástico y en el trabajo técnico del INIDEP, que permitió incrementar esfuerzo sin comprometer la sustentabilidad de las especies.

Santa Cruz en el nuevo mapa portuario
Mientras Mar del Plata consolidó su rol dominante a nivel nacional, el comportamiento de los puertos patagónicos reflejó una redistribución operativa marcada por las zafras y la dinámica de especies.
En Santa Cruz, los principales puertos mostraron una retracción interanual significativa:
- Puerto Deseado cerró 2025 con 58.856,4 toneladas, frente a 69.328,2 t en 2024.
- Caleta Olivia / Puerto Caleta Paula registró 35.324,2 toneladas, contra 43.968,3 t del año anterior.
- Ushuaia, aunque fuera de Santa Cruz, marcó tendencia regional con 21.447,3 toneladas, muy por debajo de las 33.291,6 t de 2024.
Estos descensos no responden a una pérdida estructural de capacidad, sino al impacto directo de la menor disponibilidad de langostino y al retraso en la consolidación plena de la campaña de calamar, que concentra expectativas hacia el cierre y arranque de temporada.
Langostino en baja y efecto directo en los puertos santacruceños
El langostino fue la variable de mayor sensibilidad en 2025. La especie totalizó 184.600,1 toneladas, frente a 222.163,0 t del año previo, una caída del 16,9% que golpeó con mayor fuerza a los puertos patagónicos, particularmente a los de Santa Cruz, históricamente dependientes de esta pesquería.
La retracción afectó la operatoria de flota congeladora tangonera en aguas nacionales, redujo recaladas y tuvo impacto directo sobre el empleo portuario, la estiba, los servicios logísticos y el circuito económico asociado al muelle.

Merluza y calamar: sostén y expectativa para Santa Cruz
La merluza hubbsi (S 41) volvió a funcionar como columna vertebral del sistema, con 291.417,7 toneladas en 2025, un volumen prácticamente idéntico al de 2024.
Si bien su principal anclaje operativo continúa en Mar del Plata, su estabilidad aportó previsibilidad al conjunto del sector y amortiguó la caída de otras pesquerías.
El verdadero vector dinámico del año fue el calamar Illex, que alcanzó 208.737,2 toneladas, con un crecimiento del 34,7% interanual.
Este desempeño reactivó la flota potera, que superó las 177.800 toneladas descargadas, y abrió una ventana de oportunidad clave para los puertos de Santa Cruz, que dependen en gran medida de la intensidad de esta campaña para recomponer niveles de actividad.
Huella operativa: menos descargas, más dependencia del calamar
El análisis por flota confirma el impacto en la región. Los poteros congeladores crecieron un 38,5%, mientras que los tangoneros congeladores redujeron su participación a 48.367,8 toneladas, desde las 90.190,9 t de 2024.
Para Santa Cruz, esta combinación implicó menor continuidad operativa y una dependencia cada vez mayor de campañas específicas, con picos de actividad seguidos de períodos prolongados de retracción.
Santa Cruz frente a un sistema que concentra
El balance 2025 deja una lectura clara para los puertos santacruceños: el sistema pesquero nacional preserva su núcleo estructural, pero concentra escala, rentabilidad y previsibilidad en pocos nodos, mientras que los puertos patagónicos quedan más expuestos a la volatilidad biológica y a las decisiones operativas de flota.
En ese esquema, Puerto Deseado, Caleta Paula y el resto del litoral santacruceño siguen siendo estratégicos, pero su desempeño queda atado a la continuidad de las campañas y a un delicado equilibrio entre sustentabilidad, empleo y rentabilidad.
La conclusión es concreta: en Santa Cruz, cada buque cuenta. Cuando la pesca llega, el puerto se activa; cuando se retrae, no solo cae el tonelaje, también se enfrían el trabajo, la economía local y la previsibilidad de cientos de familias que dependen del muelle.
Fuente: Revista Pescare
