Economía

Con mora en máximos históricos, el mercado apuesta a una baja de tasas para reactivar el crédito en 2026

Tras un 2025 de recuperación parcial y freno en la segunda mitad del año, los analistas coinciden en que una reducción del costo financiero será clave para darle nuevo impulso al crédito en pesos, aunque descartan un crecimiento explosivo.

El crédito en pesos cerró 2025 con una mejora en términos reales, pero el arranque de 2026 encuentra al sistema financiero con niveles récord de morosidad y tasas que aún no terminan de reflejar el recorte de la política monetaria. En ese contexto, los analistas esperan una baja gradual de tasas como condición necesaria para reactivar el financiamiento a familias y empresas.

Sin embargo, advierten que difícilmente se repita un boom crediticio como el observado en el primer año de gestión de Javier Milei, cuando la normalización inicial generó un fuerte rebote desde niveles históricamente deprimidos.


Tasas altas y mora, los principales límites al crédito

Para el economista de Empiria, Federico González Rouco, 2026 será un año de ordenamiento del mercado crediticio. “Tienen que bajar la mora y las tasas. Bajaron las tasas de política monetaria del Banco Central, pero el costo del crédito personal y de las tarjetas sigue altísimo”, señaló.

Según explicó, la caída de la nominalidad permitirá una reducción de tasas durante el año, aunque anticipó que el traslado hacia los préstamos a personas será más lento. “Veo más rápido el impacto en el crédito a empresas que en los productos masivos”, afirmó.


Señales de recuperación despareja por tipo de crédito

Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, indicó que algunas líneas ya muestran signos de mejora, en especial los créditos hipotecarios y los préstamos comerciales, aunque aclaró que los hipotecarios aún tienen una participación marginal en el total.

“Todo lo que tiene que ver con tarjetas de crédito y préstamos personales va más rezagado, porque está muy ligado al aumento de la mora que vimos en el último semestre”, explicó.

González Rouco coincidió en que el crédito hipotecario tiene alto potencial, pero remarcó que su expansión depende de fondeo de largo plazo, lo que limita su despegue inmediato. En ese escenario, proyectó que las líneas personales y las tarjetas podrían reaccionar antes, siempre que las tasas acompañen.


El freno del segundo semestre de 2025

Según estimaciones de la consultora LCG en base a datos del Banco Central, el stock total de crédito en pesos creció 31,9% en términos reales durante 2025. El financiamiento al sector privado alcanzó el 10,6% del PBI, con una suba de 1,8 puntos porcentuales respecto de 2024 y el nivel más alto desde 2018.

El crecimiento fue particularmente fuerte en el primer semestre, pero se frenó con fuerza en la segunda mitad del año. La combinación de incertidumbre electoral, suba de tasas y aumento de la mora cortó el impulso.

De acuerdo con los últimos datos oficiales, la morosidad total del crédito al sector privado llegó al 4,5%, con diez meses consecutivos de aumento. En el caso de los préstamos a familias, el índice trepó al 7,8%.


Un 2026 de recuperación gradual, no explosiva

“Tuvimos una primera mitad de 2025 con un crecimiento muy fuerte. Desde julio o agosto hubo un frenazo importante, vinculado a las elecciones y a la volatilidad de tasas”, explicó Barbero. Algunas líneas se estancaron y otras directamente retrocedieron.

Para González Rouco, el combo de tasas altas, volatilidad y mora tuvo costos visibles en inversión y financiamiento. “Ese escenario no ayuda”, resumió.

Así, el consenso entre analistas es claro: 2026 podría traer una mejora del crédito, apoyada en una baja de tasas y mayor estabilidad, pero con un ritmo más moderado, condicionado por la necesidad de reducir la morosidad y normalizar completamente el costo del financiamiento.

Fuente: TN

Redaccion

Al Sur Noticias

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