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Transporte y Vivienda empujaron el alza de la inflación en Patagonia

El IPC de la región fue igual que el promedio del país: 2,9%, pero el rubro viviendas fue el que más aumentó.

El primer dato inflacionario de 2026 confirmó que el proceso de desaceleración sigue siendo frágil. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en enero una suba del 2,9% mensual, mientras que la variación interanual alcanzó el 32,4%.

La publicación del índice llega además en un clima de debate público sobre la medición estadística y la futura actualización metodológica del IPC. Aunque el organismo mantiene la serie actual, el proceso de transición hacia un nuevo esquema genera atención tanto en el ámbito técnico como político, en un momento donde la credibilidad del dato es clave para la toma de decisiones económicas.

El número marca un comienzo de año con presión sobre los precios y muestra que, pese a cierta moderación respecto de picos anteriores, la inflación continúa en niveles elevados para la economía argentina. En el caso de la Patagonia, el impacto fue incluso mayor: la región cerró enero con un aumento cercano al 3% mensual y una inflación interanual del 33,4%, ubicándose entre las zonas más afectadas del país.

Alimentos y estacionales, los principales motores

El informe oficial revela que el impulso de enero estuvo explicado principalmente por Alimentos y bebidas no alcohólicas, que subieron 4,7%, y por Restaurantes y hoteles, con un alza del 4,1%. Se trata de rubros de alta sensibilidad social, con incidencia directa en el costo de vida cotidiano.

Desde el punto de vista técnico, el comportamiento de las categorías es clave para entender el dato: los precios estacionales lideraron las subas (5,7%), seguidos por el IPC núcleo (2,6%) y los precios regulados (2,4%). Esto indica que la inflación de enero estuvo más vinculada a movimientos de mercado —particularmente alimentos frescos y servicios ligados al verano— que a ajustes tarifarios.

En otras palabras, no fue un mes dominado por aumentos administrados, sino por la dinámica propia de bienes y servicios con fuerte componente estacional.

Patagonia: una inflación estructuralmente más alta

En la Patagonia, la inflación se ubicó en valores similares al promedio nacional, pero volvió a superarlo en el acumulado de los últimos 12 meses (33,4% contra 32,4%), una tendencia que se repite con frecuencia. La explicación no es casual: la región presenta una estructura de consumo diferente, con mayor peso relativo del transporte, los servicios y ciertos alimentos, además de costos logísticos más elevados por las distancias.

A diferencia de lo que pasó a nivel nacional, no fue el rubro alimentos el que más aumentó (en la región subió 3,4% contra el 4,7% de promedio nacional). Fue el segmento Vivienda y servicios el que, con un 4,4% lideró los aumentos, detrás se ubicó Comunicación con un 3,7%. En términos de divisiones, Transporte encabezó con el 10,4% y Alquileres con el 7,6%.

A esto se suma el impacto del turismo estival en algunas localidades, que suele empujar al alza los precios de gastronomía y alojamiento durante enero. El resultado es una inflación que, mes a mes, tiende a mostrar mayor volatilidad y, en muchos casos, registros superiores al promedio país.

Lo que más subió en un año

Para los hogares patagónicos, este comportamiento implica una pérdida más acelerada del poder adquisitivo, especialmente en sectores de ingresos cuya evolución no está atada a la inflación.

Pese a que en enero fue la única división que tuvo valores negativos: en los últimos doce meses, el costo en Educación en la Patagonia con el 82,5% de alza casi triplicó el alza interanual en alimentos (30 %).

Vivienda quedó en segundo lugar con el 59,5% y el rubro “restaurantes y hoteles” se ubicó en el tercer lugar con el 40,3%.

Una desaceleración que no termina de consolidarse

Si bien el 33,4% interanual representa un nivel menor al de etapas críticas de años anteriores, el dato confirma que la inflación sigue siendo uno de los principales problemas macroeconómicos. Un registro mensual cercano al 3% equivale, anualizado, a tasas todavía muy altas, incompatibles con una recuperación sostenida del salario real.

Desde una mirada económica, enero deja dos señales claras:

  • La inflación continúa mostrando persistencia, aun sin shocks tarifarios relevantes. Lleva nueve meses en alza.
  • El núcleo inflacionario permanece elevado, lo que refleja dificultades para quebrar la inercia de precios.

Esto plantea un desafío central para la política económica: sin una baja más marcada y sostenida del IPC, resulta complejo estabilizar expectativas y recomponer el consumo.

Un inicio de año que anticipa tensiones

El IPC de enero deja una conclusión contundente: la inflación arrancó 2026 sin señales claras de alivio, con fuerte incidencia de alimentos y un impacto particular en regiones como la Patagonia.

Para Santa Cruz y el resto del sur del país, el desafío es doble: enfrentar una inflación estructuralmente más alta y sostener el poder de compra en un contexto donde cada punto porcentual adicional se siente con más fuerza en la economía doméstica.

El primer mes del año funciona así como un anticipo de las tensiones que marcarán el corto plazo: precios todavía en ascenso, salarios corriendo detrás y una región que vuelve a quedar del lado más vulnerable del mapa inflacionario argentino.

Redaccion

Al Sur Noticias

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