La Canasta Básica superó los $1,7 millones en la Patagonia: Río Gallegos y Caleta Olivia entre las más caras del arranque de 2026
Así lo informó el Observatorio de Economía de la UNPSJB. Junto a la capital provincial, Caleta también lideró la tabla.
Por Irene Stur
El costo de vida volvió a dar un salto en enero en las principales ciudades patagónicas. Según el relevamiento del Observatorio de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (OEFCE), la Canasta Básica Total (CBT) —que marca la línea de pobreza para un hogar tipo 2— promedió $1.706.868 en el primer mes del año, mientras que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) —línea de indigencia— se ubicó en un promedio regional de $763.749.
La comparación con los datos oficiales nacionales vuelve a dimensionar el sobrecosto estructural de la región. De acuerdo con la última publicación del Indec sobre la Canasta Básica Total y Alimentaria de Enero (basada en el Gran Buenos Aires): una familia tipo necesitó $1.360.299 para no ser pobre y $623.990 para no caer en la indigencia.

Esto marcó dos hechos concretos: Los servicios y costo de vivienda en el sur del país muestran su peso en la CBT, ya que la misma es 25,5% más alta que en GBA. En tanto que la demanda de ingresos para alimentarse es, proporcionalmente menor que la CBT. La diferencia en la Canasta Alimentaria es del 22,3%.
El otro dato es que se confirma una tendencia persistente: aunque la inflación mensual, en Patagonia, muestra cierta desaceleración, el nivel absoluto de ingresos necesarios para no ser pobre sigue escalando y consolida pisos históricamente altos en la región.

Río Gallegos y Caleta Olivia, por encima del promedio
En el desagregado por ciudades, Río Gallegos encabezó el ranking con una CBT de $1.749.170 y una CBA de $780.880, mientras que en Caleta Olivia los valores alcanzaron los $1.739.330 y $776.486, respectivamente.
Ambas localidades quedaron por encima del promedio regional y ratifican el patrón histórico de Santa Cruz como uno de los distritos con mayor costo de vida dentro de la Patagonia.
El adulto equivalente —unidad de referencia utilizada para el cálculo— necesitó en enero $252.712 en Río Gallegos y $251.290 en Caleta Olivia sólo para cubrir los consumos básicos.
En cuanto a la variación mensual, la CBT aumentó 3% en Río Gallegos y 2,9% en Caleta Olivia, en línea con el resto de las ciudades relevadas.

La comparación interanual: una diferencia de cinco puntos con el INDEC
Pero el dato más relevante surge al analizar la película completa del último año.
Desde el OEFCE señalaron que, mientras la variación interanual de la Canasta Básica Alimentaria medida por el INDEC ronda los 35 puntos, en las regiones patagónicas el incremento fue aproximadamente del 30%, es decir, cinco puntos por debajo del registro nacional.
“El año pasado los precios en la Patagonia sobre reaccionaron. Ahora estamos viendo un ajuste o una estabilización frente a la medida nacional”, explicaron desde el Observatorio.
La diferencia, según el análisis técnico del OEFCE, se explica principalmente por el comportamiento del rubro bebidas no alcohólicas. En 2025 ese segmento había mostrado una suba superior al 16% a nivel nacional y había presionado con fuerza sobre las canastas patagónicas. En cambio, en la medición actual el incremento quedó tres puntos por debajo del registro nacional, contribuyendo a moderar la variación regional.
Se trata de un cambio de tendencia relevante, ya que históricamente la Patagonia suele exhibir incrementos superiores al promedio país.

¿En qué se va el dinero en la Patagonia?
El informe también permite observar la estructura del gasto alimentario regional. Al momento de “llenar el carrito”, el consumo patagónico está concentrado en tres grandes rubros:
- Carnes y derivados: representan el 34,3% del gasto total.
- Frutas y verduras: explican el 21,2%.
- Pan y cereales: concentran el 18,1%.
Es decir, casi el 74% del gasto alimentario se concentra en esos tres grupos, lo que explica por qué cualquier variación en el precio de la carne o los productos frescos impacta de manera directa y contundente sobre el valor final de la CBA.
En ciudades como Río Gallegos y Caleta Olivia, donde la logística y el transporte encarecen el abastecimiento, esa estructura de consumo potencia aún más la sensibilidad frente a movimientos de precios.
Moderación relativa, pero con un piso elevado
Aunque el ritmo mensual de subas muestra cierta desaceleración —en torno al 3%— el nivel absoluto de ingresos necesarios para no caer bajo la línea de pobreza continúa en valores críticos.
Superar los $1,7 millones mensuales para cubrir la Canasta Básica Total marca un umbral que tensiona especialmente a trabajadores formales con ingresos medios, empleados públicos y jubilados.
La fotografía de enero deja una conclusión clara: la Patagonia muestra una leve estabilización en términos relativos frente al promedio nacional, pero el costo de vida sigue siendo estructuralmente alto y mantiene a una porción importante de hogares al límite de la pobreza.
En este contexto, el inicio de 2026 encuentra a diversos sectores sociales obligados a destinar prácticamente la totalidad de sus ingresos a cubrir necesidades básicas, con escaso margen para ahorro o consumo no esencial. Una postal que refuerza el desafío económico de la Patagonia.

Santa Cruz, más cara pero con mejor salario
En particular, Santa Cruz es un distrito, donde el costo de vida continúa corriendo en punta, pero también el mismo se ubica entre las tres provincias con mejor promedio salarial del país. La incidencia de las remuneraciones que se manejan en las principales actividades productivas santacruceñas (hidrocarburos, minería y pesca) explican ese salario.
Eso pone mayor presión al sector estatal. Con un promedio salariar inferior, el márgen para lograr dar el salto por encima de la CBT es mucho más desafiante.
Los trabajadores estatales no producen por sí mismos y por lo tanto los ingresos dependen, exclusivamente de las cuentas públicas. Con los números fiscales con magro o nulo margen de maniobra y altamente impactados por la recesión, la negociación se limita.
Con un 2026 que proyecta, por ahora, un acotado crecimiento de recursos, y teniendo en cuenta la alta incidencia que tiene la masa salarial sobre el Prespuesto provincial (más del 84%), la negociación salarial está condenada a pasar más por no perder el poder adquisitivo ya logrado que avanzar en una recuperación notable del mismo, algo que hoy pareciera estar por fuera de las posibilidades de las arcas provinciales.
