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Reforma laboral: cómo cambia el costo fiscal tras los ajustes en Ganancias y el fondo indemnizatorio

La media sanción de la reforma laboral en el Senado de la Nación Argentina no solo redefinió aspectos contractuales y de despido, sino que modificó de manera sustancial el impacto proyectado sobre las cuentas públicas.

Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el costo fiscal directo anual del nuevo esquema se redujo un 48% respecto del proyecto original. Mientras la iniciativa inicial implicaba un impacto de 0,89 puntos porcentuales (p.p.) del PBI, el texto aprobado lo ubica en 0,47 p.p. del PBI.


El Fondo de Asistencia Laboral (FAL), eje del nuevo esquema

El componente central de la reforma es la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un mecanismo de capitalización destinado a cubrir indemnizaciones.

En la versión original, la financiación del fondo contemplaba una reducción lineal del 3% en las contribuciones patronales, con un costo estimado en 0,57 p.p. del PBI. Tras las modificaciones en el Senado, el esquema pasó a ser segmentado:

  • 1% de reducción para grandes empresas
  • 2,5% para pymes

Con este rediseño, el costo fiscal directo del FAL baja a 0,37 p.p. del PBI en el escenario base. Existe, no obstante, una cláusula que habilita al Poder Ejecutivo a ampliar la reducción en 0,5 puntos adicionales, lo que elevaría el costo a 0,46 p.p. del PBI.

Al tratarse de contribuciones no coparticipables, el impacto recae íntegramente sobre la administración nacional, sin afectar las transferencias automáticas a las provincias.


La clave: eliminación de la baja en Ganancias

Uno de los factores determinantes en la reducción del costo total fue la eliminación del artículo que reducía la alícuota del Impuesto a las Ganancias para sociedades.

En la versión original, ese recorte implicaba un costo de 0,22 p.p. del PBI y afectaba recursos coparticipables. Al suprimirse, ese costo desaparece completamente.

Por otro lado, se mantuvo la eliminación de ciertos Impuestos Internos, con un impacto fiscal de 0,1 p.p. del PBI, distribuido de la siguiente manera:

  • 0,04 p.p. para la Nación
  • 0,06 p.p. para provincias y Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Así se votó el capítulo 2 de la norma, que incluía la creación del FAL

Cómo se reparte el esfuerzo fiscal

La reconfiguración legislativa redujo significativamente la carga sobre las jurisdicciones subnacionales:

  • El costo para el Gobierno Nacional cayó 42% (de 0,71 a 0,41 p.p. del PBI).
  • Para provincias y CABA, el impacto se redujo 69% (de 0,19 a 0,06 p.p. del PBI).

La explicación es estructural: el grueso del costo ahora se concentra en el FAL —no coparticipable— y ya no en Ganancias, que es el principal motor del régimen de distribución federal.


Cambios en indemnizaciones y debate previsional

El proyecto también redefine el cálculo indemnizatorio:

  • Se toma únicamente la remuneración mensual, normal y habitual.
  • Se excluyen conceptos no mensuales como el Sueldo Anual Complementario (SAC) y vacaciones.
  • Se establece un tope salarial.
  • La actualización será por IPC + 3% anual.

El objetivo declarado es reducir la litigiosidad y otorgar previsibilidad empresaria.

Sin embargo, especialistas advirtieron sobre el posible impacto en el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), administrado por la ANSES, ya que la reducción de contribuciones patronales podría implicar una merma equivalente en los recursos previsionales.


Balance fiscal

El rediseño aprobado en el Senado moderó sustancialmente el costo fiscal agregado y blindó en gran medida los ingresos provinciales. No obstante, el debate se desplaza ahora hacia la sostenibilidad del financiamiento previsional y el impacto estructural de una menor presión contributiva en el largo plazo.

En términos macrofiscales, el esfuerzo sigue siendo relevante, pero significativamente más acotado que en la propuesta original.

Fuente: Infobae

Redaccion

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