Pesca de calamar en alta mar: alerta por vacíos regulatorios y riesgos para la sostenibilidad global
Un informe internacional advierte que la falta de regulación efectiva en la pesca de calamar fuera de las zonas económicas exclusivas pone en tensión los compromisos asumidos por los Estados para la protección de los océanos y la lucha contra la pesca ilegal.
La organización The Pew Charitable Trusts publicó el reporte titulado “Poorly Regulated Squid Fisheries Are Jeopardizing Global Commitments to Safeguard the Ocean”, en el que señala que una porción significativa de las capturas globales de calamar se realiza en áreas con marcos de gestión débiles o inexistentes.
El documento sostiene que esta situación genera un desfasaje entre los compromisos asumidos por los Estados en foros multilaterales, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible impulsados por la Organización de las Naciones Unidas, y la realidad operativa en distintas zonas de alta mar.
Falta de reglas y control en aguas internacionales
El informe advierte que, a diferencia de otras especies administradas por Organizaciones Regionales de Ordenación Pesquera (OROP) consolidadas, en determinadas regiones la pesca de calamar se desarrolla sin un esquema internacional específico que establezca cuotas, límites de esfuerzo o estándares robustos de transparencia y fiscalización.
El calamar es uno de los recursos pesqueros más comercializados a nivel mundial. Su ciclo biológico corto y la alta variabilidad interanual exigen monitoreo constante y reglas de manejo adaptativas. Sin embargo, en espacios fuera de jurisdicción nacional no existen límites claros de captura ni mecanismos eficaces de control.
Según Pew, esta falta de armonización regulatoria podría no solo comprometer la sostenibilidad del recurso, sino también debilitar los compromisos internacionales orientados a combatir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR).

Trazabilidad y mercados internacionales
El documento también pone el foco en la trazabilidad y la transparencia de la cadena de suministro. Advierte que parte de la producción global de calamar ingresa a mercados internacionales sin información pública suficiente sobre su origen o condiciones de captura.
Desde la organización remarcan que el informe no constituye un estudio científico poblacional, sino un trabajo de incidencia orientado a fortalecer los marcos regulatorios internacionales en alta mar.
Impacto en el Atlántico Sur y el caso argentino
La problemática adquiere particular relevancia en el Atlántico Sur FAO 41, donde la actividad pesquera en el límite de las zonas económicas exclusivas genera debate sobre gobernanza, control y monitoreo en aguas internacionales.
En la Argentina, la pesquería de Illex argentinus se desarrolla bajo un esquema de administración científica, con campañas de evaluación, aperturas por etapas y seguimiento de la biomasa dentro de la jurisdicción nacional. No obstante, fuera de la zona económica exclusiva, la dinámica regulatoria depende de acuerdos multilaterales aún en desarrollo y sin un sistema específico consolidado.
El informe reabre así una discusión estructural: cómo compatibilizar la expansión de pesquerías dinámicas y de alta demanda comercial con los compromisos globales de sostenibilidad y protección oceánica. En ese escenario, la pesca de calamar vuelve a posicionarse como un caso testigo de la tensión entre producción y conservación en la alta mar.
Fuente: Revista Pescare
