La inteligencia artificial avanza en el Estado y alerta por el riesgo de “automatizar la ineficiencia”
Un informe global reúne 200 casos de uso en gobiernos y expone tanto el potencial como los riesgos de aplicar IA en la gestión pública.
Un cambio que ya está en marcha
La inteligencia artificial comenzó a consolidarse en el sector público a nivel global, con al menos 200 casos documentados que muestran aplicaciones concretas en distintas áreas del Estado.
El avance, sin embargo, llega con una advertencia clave: si no se corrigen los problemas estructurales, la IA no los resuelve, sino que los amplifica. El riesgo, señalan los especialistas, no es avanzar demasiado rápido, sino replicar ineficiencias a mayor escala.
Argentina y los primeros pasos
En Argentina, uno de los ejemplos más avanzados es el sistema Prometea, que ya se utiliza para generar borradores de resoluciones judiciales a partir del análisis de expedientes completos.
El impacto es significativo: tareas que antes demandaban días ahora pueden resolverse en minutos, introduciendo cambios en la dinámica de la Justicia.

Casos globales: eficiencia y controversia
La experiencia internacional muestra resultados dispares:
- En Países Bajos, un algoritmo identificó erróneamente a 26.000 familias por fraude en subsidios, generando un escándalo político que derivó en la caída del gobierno.
- Austria utiliza IA en su sistema tributario desde 2014 y logró recuperar millones en evasión fiscal mediante análisis masivo de datos.
- Francia aplica inteligencia artificial sobre imágenes satelitales para detectar construcciones no declaradas.
- Brasil optimizó la gestión de litigios fiscales, reduciendo tiempos de resolución mediante clasificación automatizada.
- Singapur implementó chatbots inteligentes que resuelven consultas fiscales de manera personalizada.
Uso extendido, impacto limitado
Según datos de la OCDE, el 70% de los países ya emplea IA para mejorar procesos internos, aunque solo el 33% la aplica en el diseño de políticas públicas.
A pesar de su expansión, su impacto transformador en el Estado aún es limitado, en parte por la baja confianza ciudadana y la falta de adaptación institucional.
Áreas clave de aplicación
Actualmente, la inteligencia artificial se utiliza principalmente en:
- Gestión de desastres naturales
- Detección de fraude fiscal
- Automatización de trámites
- Atención al ciudadano
Estas herramientas permiten mejorar la productividad, acelerar respuestas y optimizar recursos en la administración pública.
El desafío hacia adelante
El potencial es significativo. Estudios estiman que la IA podría automatizar hasta el 84% de las tareas repetitivas en el sector público, liberando recursos humanos y reduciendo costos.
Sin embargo, el principal desafío no es tecnológico, sino institucional: adaptar estructuras, mejorar la calidad de los datos y garantizar transparencia para evitar sesgos y errores.
En ese contexto, gobiernos como el de Javier Milei comienzan a explorar su implementación, en una carrera donde el futuro del Estado ya empezó a definirse.
