Boom de alfajores en Argentina: por qué se multiplican las marcas mientras el consumo masivo sigue en crisis
El mercado de los alfajores vive un crecimiento sin precedentes, con decenas de nuevos lanzamientos y ventas en alza. Sin embargo, detrás del fenómeno aparecen cambios en los hábitos de consumo vinculados a la pérdida del poder adquisitivo y al reemplazo de comidas.
En un contexto en el que el consumo masivo continúa mostrando señales de debilidad, un segmento de la industria alimenticia avanza en sentido contrario. Los alfajores se consolidan como una de las categorías de mayor crecimiento en los kioscos argentinos, impulsando una verdadera ola de nuevos productos y marcas que buscan ganar espacio en las góndolas.
Durante lo que va de 2026 ya se lanzaron alrededor de 30 nuevos alfajores, mientras el mercado supera el centenar de marcas activas. El dinamismo responde a una demanda sostenida que lleva dos años consecutivos de expansión y que sorprende incluso a los fabricantes tradicionales.
Por qué crecen las ventas de alfajores
El fenómeno no responde únicamente a la innovación o a la competencia entre empresas. Detrás del aumento de las ventas también aparecen cambios en los hábitos alimentarios provocados por el deterioro del poder de compra.
Según datos del sector, en Argentina se consumen más de 10 millones de alfajores por día, con un promedio cercano a las 85 unidades por habitante al año. Para muchos consumidores, especialmente trabajadores, el producto dejó de ser una simple golosina para convertirse en una alternativa rápida y económica para reemplazar un desayuno, un almuerzo o una merienda.
El escenario refleja una paradoja: mientras el consumo general continúa debilitado, algunos productos de bajo costo relativo logran sostener e incluso ampliar su demanda.
La otra cara del boom: menos poder adquisitivo y cambios en la alimentación
Especialistas y referentes de la industria coinciden en que el crecimiento de la categoría también está asociado a restricciones económicas que modifican las decisiones de compra.
Diversos estudios muestran que una parte importante de los trabajadores argentinos redujo la calidad nutricional de sus comidas o directamente omite alguna durante la jornada laboral para ahorrar dinero. En ese contexto, el alfajor aparece como una opción accesible, práctica y de consumo inmediato, aunque no sustituya una alimentación equilibrada.
La expansión de la categoría, por lo tanto, combina oportunidades comerciales para las empresas con un trasfondo social que refleja las dificultades económicas que aún atraviesan numerosos hogares.

Más marcas, nuevos sabores y una competencia cada vez mayor
El crecimiento del mercado también aceleró la innovación. Las compañías tradicionales reforzaron sus líneas de producción, mientras nuevos jugadores ingresan con propuestas premium, recetas artesanales y versiones de mayor tamaño o con rellenos más elaborados.
La competencia ya no se concentra únicamente en el precio. Las empresas buscan diferenciarse mediante sabores originales, ediciones especiales y productos orientados a consumidores que priorizan experiencias más indulgentes.
Esta estrategia modificó incluso el calendario habitual de lanzamientos, que dejó de concentrarse en fechas puntuales para extenderse durante todo el año.
Kioscos: el principal canal de venta enfrenta un escenario complejo
Aunque el alfajor mantiene su liderazgo entre los productos más vendidos, los kioscos atraviesan una realidad muy distinta. El sector continúa afectado por el cierre de miles de comercios en los últimos años, producto de la caída de la rentabilidad y de los cambios en las modalidades de consumo.
En ese contexto, los nuevos lanzamientos representan una herramienta para atraer clientes y sostener las ventas, aunque la fuerte competencia también incrementa la presión sobre un canal que enfrenta importantes desafíos económicos.

Un mercado que crece en medio de las contradicciones económicas
El auge de los alfajores sintetiza una de las principales contradicciones del consumo argentino. Mientras la economía todavía muestra dificultades para recuperar el poder adquisitivo y el consumo masivo permanece estancado, una categoría emblemática logra expandirse gracias a su precio accesible, su fuerte arraigo cultural y su capacidad para adaptarse a nuevas formas de consumo.
Para la industria, el desafío será sostener ese crecimiento en un mercado cada vez más competitivo. Para los analistas económicos, en cambio, el fenómeno también funciona como un indicador de cómo las restricciones presupuestarias están transformando los hábitos alimentarios de millones de argentinos.
