Vaca Muerta ya suma más de 500 pozos sin producción y 36 abandonados
A 14 años del inicio del desarrollo de Vaca Muerta, 3.337 pozos fueron perforados y una parte ya dejó de producir. El declino acelerado del shale obliga a las empresas a mantener un ritmo constante de nuevas perforaciones.
La formación Vaca Muerta atraviesa una nueva etapa de su desarrollo: de los 3.337 pozos perforados hasta el 31 de julio, 2.835 se encontraban en producción, mientras que otros 502 no registraban extracción de petróleo o gas.
Dentro de ese último grupo, 36 pozos fueron formalmente abandonados, mientras que 274 están catalogados como sin producción y otros 192 figuran como inactivos, de acuerdo con los registros de la Secretaría de Energía de la Nación.
La situación está vinculada con la evolución de la actividad shale y con la corta vida productiva que caracteriza a los pozos no convencionales.

El desarrollo de Vaca Muerta
El primer pozo destinado a Vaca Muerta fue perforado en 2010, cuando todavía se encontraba en una etapa de evaluación y las tecnologías disponibles no permitían desarrollar fracturas hidráulicas a gran escala.
Un segundo pozo fue realizado en 2011 y el desarrollo masivo comenzó hacia fines de 2012, a partir del acuerdo entre YPF y Chevron para el área Loma Campana.
Desde entonces, la actividad incorporó nuevas tecnologías y modificó las características de las perforaciones. Los primeros pozos fueron principalmente verticales, mientras que las ramas horizontales comenzaron a generalizarse a partir de 2016.
La extensión de las ramas productivas también aumentó con el aprendizaje de la industria. En algunos casos alcanzan los 5.000 metros, llevando la extensión total de determinados pozos a más de 8.000 metros.
Más de 500 pozos sin producción
Los registros oficiales muestran que, de los 3.337 pozos perforados hacia Vaca Muerta, 2.835 se encontraban en producción al cierre de julio.
Los restantes 502 no registraban extracción. Entre ellos, 36 fueron abandonados formalmente, un procedimiento que requiere tanto acciones operativas como el cumplimiento de requisitos legales.
Otros 274 pozos aparecen catalogados como sin producción. Se trata de perforaciones que se encuentran en condiciones de producir, pero que actualmente no registran aportes.
Los 192 pozos restantes figuran como inactivos. Esta categoría puede incluir distintas situaciones, como fallas técnicas, incidentes, decisiones comerciales o la espera de nuevas conexiones con instalaciones de tratamiento.

La producción se concentra en petróleo
La distribución de los pozos productivos muestra el predominio del petróleo dentro del desarrollo actual de Vaca Muerta.
De los 2.835 pozos que producían a fines de julio, 2.191 estaban destinados a la extracción de petróleo, equivalentes al 77,28% del total.
Estos pozos aportaron aproximadamente siete de cada diez barriles de petróleo producidos en la Argentina.
Dentro de ese universo, 1.193 pozos correspondían a petróleo negro, mientras que otros 939 estaban orientados al petróleo volátil.
El gas concentra una parte menor de los pozos, pero una producción clave
Los 644 pozos restantes estaban destinados a la producción de gas natural, equivalentes a cerca del 23% de los pozos productivos.
La cifra resulta relevante porque esos pozos aportaron alrededor del 60% del gas producido en todo el país, según los datos citados en el informe.
La mayor parte de las perforaciones gasíferas se concentra en la ventana de gas seco, con 415 pozos. Otros 165 corresponden al gas condensado y 125 al gas húmedo.
Este último segmento adquiere especial relevancia ante los proyectos de gas natural licuado (GNL) que se proyectan para los próximos años.

El declino obliga a perforar nuevos pozos
La presencia de pozos que dejaron de producir forma parte de la dinámica propia de la explotación no convencional.
En este tipo de desarrollos, una proporción significativa de la producción se concentra durante los primeros años de vida del pozo. Se estima que cerca del 80% de la producción se obtiene durante los primeros tres años, lo que genera un declino acelerado.
Por ese motivo, las empresas deben mantener un ritmo constante de nuevas perforaciones para compensar la caída natural de los pozos existentes.
En este contexto, los pozos abandonados reflejan también la evolución tecnológica de Vaca Muerta. Mientras algunas perforaciones de las primeras etapas llegaron al final de su ciclo productivo, la industria continúa incorporando nuevos pozos con diseños y técnicas de perforación más eficientes.
Solo durante julio se conectaron 44 nuevas perforaciones, una cifra que muestra el ritmo de renovación de la actividad en la formación.
Fuente: Energía On
