VMOS avanza al 85% y prepara a Vaca Muerta para exportar petróleo por USD 15.000 millones al año
El oleoducto que conectará Neuquén con Punta Colorada entrará en operación el 31 de diciembre. La obra de USD 3.000 millones busca ampliar la capacidad exportadora argentina y reactivar la economía de Sierra Grande.
Un puerto que durante décadas estuvo ligado a la industria del hierro se prepara para convertirse en una de las principales puertas de salida del petróleo argentino. En Punta Colorada, Río Negro, avanza la construcción de la terminal marítima del proyecto Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS), una infraestructura estratégica para ampliar las exportaciones de crudo no convencional.
El complejo se levanta sobre instalaciones vinculadas al antiguo desarrollo minero de Sierra Grande. En 1969, el Estado creó HIPASAM para explotar el yacimiento de hierro, cuya producción se transportaba mediante un mineraloducto de 32 kilómetros hasta el puerto. Durante las décadas de 1970 y 1980, la actividad convirtió a la localidad en un polo minero, pero la disolución de la empresa en 1992, durante el gobierno de Carlos Menem, marcó el comienzo de un prolongado declive.
Más de tres décadas después, la zona vuelve a recibir una inversión de gran escala. El proyecto VMOS, que demanda alrededor de USD 3.000 millones, apunta a transformar la producción de Vaca Muerta en mayores ingresos por exportaciones y generar actividad económica en la costa rionegrina.
Actualmente, el asentamiento vinculado a la obra reúne a unas 1.100 personas que viven en el campamento y 1.600 trabajadores diarios.

Un oleoducto de 437 kilómetros y una inversión de USD 3.000 millones
El consorcio VMOS está liderado por YPF e integrado por Pan American Energy, Vista Energy, Pampa Energía, Pluspetrol, Tecpetrol, Shell, Chevron y GyP.
La infraestructura conecta la cuenca neuquina con Punta Colorada mediante 437 kilómetros de cañerías de 30 pulgadas de diámetro, además de un tramo submarino de 15 kilómetros que vincula la terminal de almacenamiento con las monoboyas de carga.
Tras 18 meses de trabajos, la obra alcanzó un 85% de avance. El tendido principal del oleoducto concluyó en noviembre de 2025, mientras que las tareas actuales se concentran en la terminal marítima, sus equipos y la instalación de componentes importados.
Gustavo Gallino, vicepresidente de Infraestructura de YPF y presidente de VMOS, destacó la adhesión de Río Negro al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como un factor determinante para el desarrollo del proyecto, tanto por sus beneficios económicos como por la seguridad jurídica ofrecida a los inversores.
El financiamiento incluye un préstamo sindicado de USD 2.000 millones otorgado por 14 bancos internacionales, encabezados por Citi, Deutsche Bank, JP Morgan, Itaú y Santander. El resto corresponde a aportes de capital de las empresas socias, que representan el 30% de la estructura de financiamiento mencionada para la obra.

El impacto económico en Sierra Grande y la contratación local
La construcción de VMOS generó un movimiento significativo en la región. La actividad impulsó la apertura de comercios y servicios y contribuyó a reactivar la economía de Sierra Grande, una localidad afectada durante décadas por la caída de la actividad minera.
La legislación provincial establece que al menos el 80% del personal debe ser contratado localmente. Según los datos del proyecto, el requisito se cumple: el 65% de los trabajadores proviene del valle alto y medio del río Negro, mientras que el 35% restante corresponde a la zona atlántica.
El impacto económico informado supera los $240 millones en salarios locales y los USD 300 millones en proveedores de la región. En total, más de 2.000 empleados vinculados al desarrollo son de la provincia.
El contratista principal de ingeniería y materiales para la terminal es la firma española Técnicas Reunidas, que trabaja junto con los equipos de YPF.
Una vez finalizada la construcción, la operación de la terminal requerirá alrededor de 120 trabajadores en planta y otros 60 vinculados a tareas complementarias, además de personal de aduana, Prefectura y otros servicios.
Los tanques de almacenamiento y la infraestructura para cargar grandes buques
La terminal contará con seis tanques de almacenamiento, aunque solo dos estarán operativos durante la primera etapa. Cada uno tendrá 30 metros de altura, 83 metros de diámetro y una capacidad de 120.000 metros cúbicos, equivalente a unos 750.000 barriles de petróleo.
El crudo llegará desde Allen, en Neuquén, atravesará unidades de filtrado y medición y luego será enviado a los tanques. Desde allí, bombas de gran capacidad lo impulsarán hacia las instalaciones marítimas para cargar los buques petroleros.
El sistema podrá bombear hasta 1,2 millones de barriles diarios y fue diseñado para atender embarcaciones de hasta dos millones de barriles. Esto permitirá cargar buques de gran porte sin necesidad de que ingresen a un puerto convencional.
La unidad de medición y fiscalización, conocida como LAC, tendrá un papel central en el control de las exportaciones. Una diferencia del 1% en la medición de un cargamento de dos millones de barriles podría representar una discrepancia de aproximadamente USD 1,4 millones a un precio de USD 70 por barril.
Las monoboyas llegaron a Río Negro tras las demoras por la guerra
Uno de los componentes centrales del proyecto son las dos monoboyas de carga offshore, estructuras que permiten transferir petróleo directamente a buques de gran porte sin necesidad de contar con un muelle convencional.
Fabricadas por la empresa neerlandesa Bluewater Energy Services en Emiratos Árabes Unidos, cada unidad pesa 272 toneladas, mide 15,3 metros de diámetro y tiene un costo aproximado de USD 19 millones.
El traslado sufrió demoras por el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que afectó la navegación por el estrecho de Ormuz. Las estructuras llegaron a Río Negro a comienzos de octubre y se preparaban para su desplazamiento hasta la ubicación definitiva frente a Punta Colorada, sujeto a las condiciones climáticas.
El proyecto también quedó involucrado en una controversia vinculada con las Islas Malvinas. Se conoció que Bluewater había alquilado el buque Aoka Mizu a la compañía israelí Navitas Petroleum para el desarrollo del yacimiento Sea Lion, situado al norte de las islas.
Desde VMOS sostuvieron que, cuando se firmó el contrato con el proveedor neerlandés, este no mantenía vínculos con empresas relacionadas con Sea Lion. El episodio adquirió relevancia en el marco de las sanciones impulsadas por el Gobierno de Javier Milei contra compañías vinculadas con ese proyecto, en medio de la disputa de soberanía.

El sistema comenzará con 180.000 barriles diarios y apunta al millón
El ingreso del primer petróleo al sistema, conocido como oil in, está previsto para el 31 de diciembre de 2026, mientras que las primeras exportaciones se proyectan para el primer trimestre de 2027.
La capacidad de transporte se ampliará progresivamente:
- Primera etapa: 180.000 barriles diarios.
- Segunda etapa: 390.000 barriles diarios.
- Tercera etapa: 550.000 barriles diarios.
- Ampliación en estudio: 750.000 barriles diarios.
- Objetivo de largo plazo: un millón de barriles diarios, con una participación prevista de YPF de aproximadamente la mitad.
Según la información del proyecto, la capacidad correspondiente a la primera fase de expansión, de hasta 550.000 barriles diarios, ya está comercializada. A un precio de referencia de USD 70 por barril, ese volumen podría generar ingresos de exportación de hasta USD 15.000 millones anuales.
La terminal también permitirá reducir costos logísticos al recibir buques con capacidad de hasta dos millones de barriles, que pueden transportar el doble de crudo que las embarcaciones que operan en Bahía Blanca.
VMOS y el proyecto de GNL, dos apuestas para ampliar las exportaciones
La infraestructura de Punta Colorada forma parte de una estrategia energética que busca ampliar la capacidad argentina para vender hidrocarburos al exterior. Tras la finalización de las obras, la terminal operará con una dotación muy inferior a la actual, pero los trabajadores formados durante la construcción podrán incorporarse a futuros proyectos del sector.
Entre las iniciativas previstas se encuentra Argentina GNL, el desarrollo para exportar gas natural licuado impulsado por YPF, Eni y XRG, que se proyecta en las cercanías de VMOS.
La reconversión de Punta Colorada sintetiza el cambio de perfil productivo de la región: de puerto asociado al hierro de HIPASAM a terminal exportadora del petróleo de Vaca Muerta, con la posibilidad de integrarse en el futuro a una cadena de exportación de gas.
Si se cumplen los plazos y las ampliaciones previstas, VMOS será una pieza central para aumentar los volúmenes exportables de crudo argentino y fortalecer el ingreso de divisas.
Fuente: Infobae
