Alerta ambiental en Santa Cruz: denuncian que más de 5.500 hectáreas están contaminadas con plástico y peligra la actividad ganadera
La dispersión de residuos del relleno sanitario de Río Gallegos afecta los campos de la estancia Punta Loyola. El establecimiento debió reducir la cantidad de ovejas y retirar las vacas de los sectores comprometidos. Además, advierten que el problema se agrava con cada jornada de viento y reclaman que se detenga el ingreso de basura sin tratamiento.
La contaminación por residuos plásticos que salen del relleno sanitario de Río Gallegos encendió una nueva alarma ambiental en Santa Cruz. Un estudio identificó aproximadamente 5.500 hectáreas con presencia significativa de plástico en campos de la estancia Punta Loyola, una situación que compromete las condiciones de pastoreo y pone en riesgo la actividad ganadera.
La denuncia fue realizada por Javier Álvarez Bento, administrador del establecimiento rural, quien advirtió sobre las consecuencias de la dispersión de bolsas, envases y otros materiales que son arrastrados por el viento desde el predio municipal hacia los campos productivos.
Durante una recorrida por la zona afectada, el productor mostró la acumulación de residuos sobre la vegetación y explicó que las condiciones climáticas de la región agravan el escenario. Los fuertes vientos trasladan constantemente los plásticos, extendiendo la contaminación hacia nuevos sectores del campo.
“Lo que pedimos es que cese el foco de contaminación, que dejen de contaminar”, reclamó Álvarez Bento, al describir una problemática que, según sostuvo, lleva varios años sin una solución definitiva.
Contaminación por plástico: más de 5.500 hectáreas afectadas en Punta Loyola
De acuerdo con el estudio ambiental mencionado por el administrador de la estancia, la denominada pluma de dispersión registra unas 5.500 hectáreas con una importante presencia de residuos plásticos.
En uno de los sectores relevados, la contaminación se extiende aproximadamente 3.500 metros de oeste a este y 2.000 metros de ancho. Sin embargo, el problema no se limita a esa superficie: el productor aseguró que hay otros 3.000 metros hacia el fondo del establecimiento con una acumulación similar de bolsas y materiales.
La dinámica del viento representa uno de los principales factores de propagación. Los residuos quedan atrapados entre las matas y la vegetación, donde permanecen expuestos al sol y comienzan a deteriorarse.
Con el paso del tiempo, las bolsas se fragmentan en partículas cada vez más pequeñas, que terminan incorporándose al suelo y mezclándose con el pasto. Esta situación genera preocupación por la posible ingestión de plástico por parte de los animales.
De más de 1.000 ovejas a solamente 600: el impacto sobre la producción ganadera
Uno de los datos más contundentes de la denuncia es la modificación que debió realizarse en el manejo productivo de la estancia.
Según explicó Álvarez Bento, anteriormente el establecimiento mantenía más de 1.000 ovejas durante todo el año en el sector afectado. Actualmente, la presencia se redujo a unas 600 ovejas durante apenas tres meses.
Además, las vacas fueron retiradas de esa zona para evitar que consuman pasturas contaminadas.
El productor explicó que la degradación de los residuos representa un riesgo creciente, ya que los fragmentos plásticos son cada vez más pequeños y pueden confundirse con el alimento de los animales.
La reducción del ganado no responde solamente a una cuestión productiva, sino también a la necesidad de evitar posibles consecuencias sanitarias. En ese contexto, la contaminación comienza a impactar directamente sobre las condiciones de explotación de los campos.

Relleno sanitario de Río Gallegos: cuestionan incumplimientos ambientales
Álvarez Bento sostuvo que la dispersión de residuos podría haberse evitado si se hubieran respetado las condiciones establecidas en el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto.
Según detalló, la documentación contemplaba la instalación de una planta de transferencia en Río Gallegos, donde los residuos debían ser compactados antes de su traslado al relleno sanitario. El objetivo era que la basura llegara en forma de fardos, reduciendo las posibilidades de que el viento dispersara los materiales.
Sin embargo, el administrador denunció que los residuos estarían ingresando sin ese tratamiento previo y serían depositados directamente en el predio.
“En el estudio de impacto ambiental ya se decía que había que poner una compactadora y que acá tenía que llegar la basura compactada. En cambio, están trayendo la basura sucia, intacta, sin ningún tratamiento”, cuestionó.
Por su parte, la Secretaría de Estado de Ambiente informó que el relleno sanitario no cuenta con una Declaración de Impacto Ambiental vigente, ya que la anterior venció en 2025. También señaló que todavía no se presentó la Auditoría Ambiental de Cumplimiento necesaria para avanzar con su actualización.
Entre las irregularidades observadas se mencionaron deficiencias vinculadas con la maquinaria, el personal, los controles de ingreso de residuos y las condiciones de impermeabilización del predio.
Asimismo, desde el organismo ambiental indicaron que ya se realizaron cuatro inspecciones al relleno sanitario.
Un amparo judicial y un reclamo urgente para frenar la contaminación
El conflicto también llegó al ámbito judicial. Según relató Álvarez Bento, la estancia presentó en junio de 2025 una acción de amparo ambiental contra la Municipalidad de Río Gallegos.
La causa tuvo una primera audiencia en agosto y una inspección ocular en diciembre de ese mismo año. No obstante, el productor manifestó que durante 2026 hubo pocos avances y que actualmente esperan ser convocados por la nueva jueza a cargo del expediente.
El reclamo está dirigido al Municipio, al que consideran responsable de la gestión de los residuos y de la contratación de la empresa encargada de operar el relleno sanitario.
En este escenario, el pedido central de la estancia es que se interrumpa de inmediato la dispersión de basura hacia los campos, antes de que el daño ambiental continúe extendiéndose.
“Todos los días que hay viento son más kilos de plástico acá y más años que va a tardar en remediarse”, advirtió el administrador.
La gestión de residuos, en el centro de la preocupación ambiental y productiva
La situación de Punta Loyola expone las consecuencias que puede generar una gestión deficiente de los residuos urbanos cuando sus efectos superan los límites del predio de disposición final.
La presencia de plástico en miles de hectáreas no solo representa un problema ambiental, sino que también compromete la producción ganadera, modifica las condiciones de pastoreo y genera incertidumbre sobre la conservación de los recursos naturales.
Mientras continúan las actuaciones administrativas y judiciales, el establecimiento rural insiste en que la prioridad es detener el ingreso y la dispersión de residuos sin tratamiento.
El reclamo plantea un desafío que excede a un establecimiento productivo: garantizar una gestión adecuada de la basura en Río Gallegos y evitar que sus consecuencias sigan trasladándose hacia los campos y las actividades económicas de Santa Cruz.
