Europa enfrenta dificultades para cumplir sus metas de hidrógeno renovable para 2030
El continente cuenta con apenas 677 MW de electrólisis operativos, lejos del objetivo de 40 GW. El costo de la electricidad, las trabas regulatorias y la falta de infraestructura frenan el desarrollo.
El desarrollo del hidrógeno renovable en Europa avanza a un ritmo menor al previsto y pone en duda el cumplimiento de las metas fijadas para 2030. Durante la European Hydrogen Week, realizada en Bruselas entre el 26 y el 30 de octubre, Ivan Delibasic, director de Promoción de Hydrogen Europe, advirtió que los altos costos energéticos, la complejidad normativa y la falta de demanda industrial dificultan la expansión de esta tecnología.
En diálogo con EconoJournal, el especialista identificó tres medidas necesarias para acelerar el sector: simplificar las regulaciones, incentivar a los compradores e invertir en infraestructura. Pese a los retrasos, consideró que el hidrógeno sigue siendo estratégico para la autonomía energética europea.

Europa está lejos de alcanzar los objetivos de 2030
El hidrógeno verde, también denominado renovable, se obtiene mediante la electrólisis del agua, un proceso que separa el hidrógeno del oxígeno utilizando electricidad de fuentes renovables. Se diferencia del hidrógeno gris y azul, que se producen a partir de gas natural y que actualmente tienen una mayor presencia en el mercado.
La Unión Europea impulsa esta tecnología desde hace años como parte de su estrategia de descarbonización. En 2020 presentó la Estrategia Europea del Hidrógeno, con el propósito de reducir las emisiones en sectores difíciles de electrificar, desarrollar una cadena industrial propia y disminuir la dependencia de los combustibles fósiles.
“En términos políticos prácticos, [el hidrógeno verde] realmente ganó importancia con la anterior Comisión Europea y el Green Deal, con sus altas ambiciones climáticas. Aquí es donde se vio al hidrógeno renovable como el combustible del futuro”, explicó Delibasic.
Sin embargo, los resultados todavía están lejos de las metas iniciales. Según el informe Clean Hydrogen Monitor 2026 de Hydrogen Europe, el continente cuenta con apenas 677 MW de capacidad de electrólisis operativa, frente al objetivo de instalar 40 GW de electrolizadores y producir 10 millones de toneladas anuales de hidrógeno renovable.
“No estamos donde nos gustaría estar, pero vamos por el buen camino. Puede que lleve un poco más de tiempo de lo que se preveía hace un par de años. Quizás Europa fue demasiado ambiciosa en cuanto al ritmo al que esto podía lograrse”, reconoció el especialista.
No obstante, Delibasic consideró que todavía es temprano para evaluar el resultado de la estrategia. “Hay que tener en cuenta que el petróleo tardó unos 40 años en alcanzar una cuota del 10%, y el gas natural y la electricidad siguieron trayectorias igualmente largas. Llevamos aproximadamente seis años inmersos en este proceso, por lo que es demasiado pronto para emitir un juicio definitivo”, sostuvo.

El costo de la energía condiciona la competitividad europea
Los proyectos de hidrógeno en funcionamiento se concentran actualmente en diez países de Europa Occidental, con Alemania, Dinamarca y Suecia entre los principales impulsores. Según Delibasic, esta concentración responde a la mayor actividad industrial de esos mercados, su capacidad de generación renovable y los recursos fiscales disponibles para respaldar las inversiones.
En cambio, Europa Central y Oriental enfrenta mayores dificultades para desarrollar esta industria. Allí, la generación renovable todavía está en expansión y muchas empresas industriales no cuentan con la capacidad necesaria para asumir los costos de una tecnología que sigue siendo cara.
“Se trata de un sector aún incipiente que requiere apoyo, del mismo modo que la energía eólica y la solar lo necesitaron hace 25 o 30 años”, explicó el representante de Hydrogen Europe.
El precio de la electricidad es uno de los principales obstáculos. Debido a que la electrólisis requiere grandes cantidades de energía, el costo eléctrico tiene un impacto directo sobre el precio final del hidrógeno.
“Mientras la electricidad y la energía sigan siendo caras en Europa, el hidrógeno producido a partir de ellas también será caro; no resulta realmente asequible”, advirtió.
El debate también involucra la autonomía energética del continente. Europa continúa dependiendo de las importaciones de energía, por lo que el desarrollo de una industria propia de hidrógeno podría contribuir a reducir esa exposición y fortalecer la resiliencia de sectores considerados estratégicos.
Europa busca conservar su liderazgo tecnológico frente a China
Otro de los desafíos para la industria europea es evitar una dependencia excesiva de proveedores extranjeros, especialmente de China, en componentes clave como los electrolizadores.
Delibasic consideró que Europa todavía tiene condiciones para competir a escala internacional en este segmento. “Los electrolizadores se cuentan entre las escasas tecnologías del futuro en las que Europa sigue siendo competitiva a escala mundial”, afirmó.
Según el especialista, el continente conserva capacidades tecnológicas en la fabricación de estos equipos de mayor valor agregado, mientras puede recurrir a cadenas de suministro globalizadas para adquirir componentes de menor valor.
Tres obstáculos para acelerar el desarrollo del hidrógeno
Delibasic identificó tres condiciones centrales para impulsar la industria europea: reducir la complejidad regulatoria, generar demanda industrial y ampliar la infraestructura de transporte y distribución.
El primer problema es el marco normativo. El especialista cuestionó la complejidad de las regulaciones europeas y calificó el sistema como “una pesadilla”.
La discusión se produce en medio del debate sobre la futura revisión de la Directiva de Energías Renovables (RED IV), que reemplazaría a la normativa vigente (RED III). El borrador contempla flexibilizar los objetivos obligatorios de consumo de hidrógeno renovable en el marco de las metas climáticas para 2040.
Frente a esa posibilidad, Hydrogen Europe advirtió en una carta conjunta que eliminar las cuotas específicas de combustibles renovables de origen no biológico (RFNBO) implicaría perder avances de los últimos seis años, afectar a las empresas pioneras y generar incertidumbre sobre las políticas energéticas de la Unión Europea.
El segundo desafío es estimular la demanda. Para Delibasic, no alcanza con promover la construcción de plantas de producción si las industrias no tienen incentivos suficientes para incorporar hidrógeno a sus procesos. Por eso, consideró necesario desarrollar un mercado de compradores que permita garantizar la viabilidad comercial de los proyectos.
El tercer obstáculo es la infraestructura. La red necesaria para conectar los centros de producción con los principales polos industriales todavía se encuentra en una etapa inicial, con proyectos transfronterizos y gasoductos planificados que aún esperan aprobación.
“Sin infraestructura, los centros industriales de Europa Occidental nunca estarán conectados con el resto del continente, que necesita esa conexión, pero cuenta con una menor capacidad de producción”, explicó.
El corredor H2med, una pieza clave para conectar Europa
Entre las iniciativas de infraestructura más importantes se encuentra el corredor H2med, diseñado para conectar la producción de hidrógeno de la península ibérica con los mercados de Europa Central.
El proyecto busca facilitar el transporte transfronterizo y vincular regiones con distintas capacidades de producción y consumo. Sin embargo, Delibasic reconoció que todavía quedan numerosos aspectos técnicos y de planificación por resolver.
La expansión del hidrógeno renovable en Europa dependerá, por lo tanto, de algo más que la instalación de electrolizadores. La competitividad del suministro eléctrico, la estabilidad regulatoria, la existencia de compradores industriales y el desarrollo de redes de transporte serán determinantes para convertir los objetivos políticos en una industria consolidada.
Fuente: EconoJournal
