Argentina apunta a liderar el mercado regional de créditos de carbono con ingresos por más de U$S 2.300 millones
Con un plan que promete transformar al carbono en un activo económico, el país busca captar inversiones verdes, generar empleo y exportar divisas sin deuda.
Argentina dio un paso firme en su ambición por convertirse en potencia regional en créditos de carbono. Con la presentación del Plan de Desarrollo del Sector Carbono a cargo de la Mesa Argentina de Carbono, el país propuso una estrategia integral para dinamizar un mercado con potencial para generar hasta U$S 2.377 millones anuales y más de 70.000 empleos, principalmente en los sectores agropecuario y forestal.
Un activo ambiental convertido en motor económico
El evento, que reunió a legisladores nacionales, embajadas, cámaras empresarias y organismos internacionales, posicionó al carbono como un nuevo complejo exportador argentino. Según Juan Pedro Cano, coordinador de la Mesa, “hoy nuestro país está ante una oportunidad histórica: transformar su capital natural en un motor económico y exportador”.
Un crédito de carbono representa una tonelada de dióxido de carbono (CO₂) capturada o evitada mediante prácticas sostenibles. Estos créditos pueden comercializarse en mercados internacionales, ofreciendo una vía concreta para financiar políticas climáticas mientras se generan divisas e inversión privada.

Cinco ejes estratégicos
El plan presentado contempla cinco líneas clave:
1 – Carbono como activo exportador
Argentina apuesta por certificar proyectos agropecuarios y forestales, sin cambiar el uso del suelo, para comercializar créditos en mercados internacionales.
2 – Divisas sin deuda
Se proyectan ingresos anuales de U$S 2.377 millones sin necesidad de financiamiento estatal, apelando a seguridad jurídica y apertura a mercados de cumplimiento.
3 – Inversión privada verde
El plan estima que podrían movilizarse entre U$S 2.200 y 3.800 millones en inversión privada hasta 2030.
4 – Empleo federal
La estrategia contempla la creación de más de 70.000 empleos directos e indirectos, principalmente en el interior productivo.
5 – Competitividad internacional
El mercado de carbono permitiría evitar sobrecostos frente a barreras como el CBAM europeo o las normas de trazabilidad de EE.UU.
Una oportunidad con plazo limitado
Actualmente, el mercado nacional enfrenta dos grandes desafíos: la falta de un marco legal claro y el acceso limitado a mercados de cumplimiento. “Necesitamos una legislación nacional que otorgue certeza y permita abrir canales de venta internacional. Solo así podremos captar inversiones de escala y generar impacto real”, advirtió Cano.
Mientras países como Colombia, Brasil y México lideran la generación de créditos certificados en América Latina —que aporta el 22% de la oferta mundial—, Argentina registra solo una sesentena de proyectos desde 2005.
Desde la Mesa aseguran que el momento de actuar es ahora: “El carbono no es un pasivo ambiental, es un activo productivo con capacidad de generar empleo, inversión y competitividad. Es el próximo complejo exportador de la Argentina”.
En un contexto internacional que acelera la descarbonización de las economías, la ventana de oportunidad está abierta, pero no será eterna.
Fuente: Mejor Energía
