Energía

Energías renovables: la ventana estratégica que Argentina aún puede aprovechar

Argentina se encuentra ante una oportunidad decisiva para redefinir su matriz energética y productiva, en un contexto global marcado por la aceleración de la transición hacia fuentes limpias.

Mientras el Congreso debate la prórroga del régimen de incentivos a las energías renovables, establecido por la Ley 27.191, el ingeniero Martín Pagliaro, referente del sector, advierte que el país reúne condiciones excepcionales, aunque todavía enfrenta desafíos regulatorios clave.

Con más de una década de experiencia en energías limpias, Pagliaro subraya que Argentina posee uno de los mejores factores de capacidad del mundo, gracias a los vientos patagónicos, la irradiación solar de la Puna y un enorme potencial en biomasa, favorecido por su ubicación geográfica. Actualmente, las renovables representan cerca del 20% de la potencia instalada, pero el margen de crecimiento sigue siendo amplio.


Un cambio de paradigma energético


A nivel global, la transición energética avanza a ritmo récord. Solo en 2024 se incorporaron 582 gigavatios de capacidad renovable, un crecimiento interanual del 20%, que llevó la potencia instalada mundial a 4.448 gigavatios. Según Pagliaro, este boom se explica por tres factores: innovación tecnológica, demanda social por sostenibilidad y una visión empresarial de largo plazo, que reconoce a las energías limpias como una ventaja competitiva.


China y el impacto tecnológico global


El rol de China resulta central en esta transformación. Con una inversión cercana al 3% de su PBI en investigación y desarrollo, el gigante asiático logró dominar la cadena tecnológica de las renovables. Esta expansión redujo de forma drástica los costos: de acuerdo con IRENA, el costo nivelado de la electricidad renovable cayó 89% entre 2010 y 2024, haciendo que el 91% de los nuevos proyectos sea más barato que las alternativas fósiles.

En Argentina, este fenómeno permitió que muchas tecnologías renovables sean hoy más eficientes y rentables que las centrales térmicas, especialmente en el segmento bioenergético.


El recorrido local de las renovables


Desde el programa Genren (2009) hasta los planes Renovar, RenMDI y el MATER, el país pasó de unos pocos megavatios a más de 6.800 MW de capacidad instalada. Además, existen 3.000 MW adicionales con proyectos listos para desarrollarse en el corto plazo, lo que refuerza la importancia de definir el marco normativo que reemplazará a la ley vigente, cuyo vencimiento está previsto para el 31 de diciembre.

Si vemos la proyección de la demanda de electricidad en Argentina para el año 2030, la capacidad disponible deberá aumentar en aproximadamente 16.000 megavatios

Bioenergía: el potencial menos explotado


Uno de los segmentos con mayor margen de expansión es el de la bioenergía. Argentina cuenta hoy con 34 plantas de biogás, que suman 80 MW, menos del 7% del potencial total estimado. Solo con recursos biomásicos disponibles, podría cubrirse el 5% de la demanda eléctrica actual.

Pagliaro destaca que el país dispone de capacidades técnicas y humanas para transformar hasta 10 millones de metros cúbicos diarios de biogás generados en establecimientos agropecuarios, aunque advierte que se necesita una política específica de impulso.


Biometano y barreras regulatorias


El desarrollo del biometano enfrenta obstáculos concretos. El RIGI excluye proyectos menores a 200 millones de dólares, dejando fuera a la mayoría de estas iniciativas. Además, Argentina carece de una normativa de corte obligatorio que permita mezclar biometano con gas natural, como ocurre en Alemania o Brasil, donde los regímenes promocionales impulsaron miles de plantas.

Según el especialista, con ajustes regulatorios podría inyectarse hasta el 5% del consumo interno de gas mediante biometano, fortaleciendo la seguridad energética y reduciendo importaciones.


Una decisión clave para el desarrollo


La combinación de recursos naturales, capacidad industrial y demanda energética futura coloca a Argentina ante una definición estratégica. Para Pagliaro, avanzar en la prórroga de incentivos y en un marco regulatorio moderno no solo permitiría acelerar la transición energética, sino también generar empleo, sustituir importaciones y potenciar el desarrollo productivo federal.

Fuente: Infobae

Redaccion

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