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El atraso electoral y el dólar empujan un salto del 21% en el precio mayorista de la luz

El Gobierno actualizó el precio mayorista de la energía eléctrica para corregir el retraso acumulado durante la campaña electoral y el nuevo valor del tipo de cambio. Los hogares con subsidio no sentirán el impacto inmediato, pero más del 40% de los usuarios pagará aumentos superiores al 10%.


Una suba que corrige el “delay” de la campaña

El Gobierno nacional sorprendió este viernes al aplicar un aumento del 21% en el precio mayorista de la energía eléctrica, una decisión que responde a dos factores centrales: la actualización del dólar de referencia y la decisión política de corregir el atraso tarifario acumulado durante el segundo semestre del año pasado.

Durante ese período, el precio mayorista funcionó como un amortiguador electoral, con ajustes por debajo de la inflación e incluso reducciones nominales, para evitar un mayor impacto en las facturas en plena campaña.


Cómo quedó el nuevo precio de la energía

La resolución 604/25, publicada a fines de diciembre, había fijado un Precio Estabilizado de la Energía (PEE) promedio de $61.200 por MWh y un Precio Estabilizado de Servicios Adicionales (PESA) de $4.927, lo que arrojaba un total de $66.127 por MWh.

La nueva resolución 22/2026 elevó el PEE a $73.629 y el PESA a $6.447, llevando el valor total a $80.076 por MWh, lo que representa un incremento del 21% respecto de diciembre.


El dólar, uno de los factores clave

Una de las principales razones del ajuste es la actualización del tipo de cambio utilizado para la programación estacional. Mientras que el esquema anterior tomaba un dólar de referencia de $1.330, la nueva programación vigente entre el 1° de febrero y el 30 de abril lo fijó en $1.450, un aumento del 9%.

Ese movimiento impacta directamente en el costo de generación y, por lo tanto, en el precio mayorista que pagan los usuarios finales.


La decisión política detrás del ajuste

El segundo factor determinante es la voluntad oficial de recuperar el atraso acumulado en el precio mayorista durante la segunda mitad de 2025. Mientras esa variable se mantenía contenida, el Gobierno continuó recomponiendo los ingresos de distribuidoras y transportistas, para no afectar la rentabilidad del negocio regulado.

De hecho, en octubre se autorizó un aumento promedio de apenas 1,9% en el precio de la electricidad, que combinó subas en distribución y transporte con una reducción del precio estacional de la energía, una maniobra que implicó un mayor gasto en subsidios.


La reforma eléctrica empieza a impactar en los costos

El ajuste también se explica por los cambios en curso en el modelo del mercado eléctrico. El nuevo esquema comienza a reflejar con mayor fidelidad el costo real del sistema, incorporando contratos del MEM firmados con Cammesa, que resultan más onerosos.

Al mismo tiempo, se empieza a excluir del cálculo a parte de la generación térmica y renovable que compite en el mercado spot y a término. Como señaló Nadia Sager, CEO de Geinsa, este aumento no responde a un shock puntual, sino a un cambio de reglas que deja atrás los precios administrados y redefine cómo se gestiona la energía.


Quiénes sentirán el impacto en la factura

Los hogares con subsidio no verán reflejado este aumento en el corto plazo. Para amortiguar el ajuste, el Gobierno decidió incrementar de manera excepcional la bonificación, como parte de la transición para desarmar el régimen de segmentación vigente desde 2022.

Ese refuerzo llevó el nivel de subsidio al 75% en enero, por encima del 67% que recibían los hogares de ingresos bajos y del 52% correspondiente a los de ingresos medios.


El golpe de lleno será para quienes pagan tarifa plena

Quienes sí recibirán facturas más elevadas son los hogares sin subsidio, que representan más del 40% del total de usuarios. Hasta diciembre pagaban el 95% del costo de la energía y ahora pasarán a abonar el 100% de un precio mayorista significativamente más alto.

Para ese segmento, la suba de tarifas en febrero será superior al 10%, sobre facturas ya considerablemente más altas que las de los usuarios subsidiados.

Fuente: EconoJournal

Redaccion

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