La guerra en Medio Oriente golpea a las materias primas y tensiona industrias clave
El conflicto en el Golfo Pérsico ya impacta más allá del petróleo, con subas de precios y disrupciones en cadenas globales como la industria, la farmacéutica y la alimentación.
Un conflicto que trasciende al petróleo
La guerra en Medio Oriente, con enfrentamientos entre Estados Unidos, Israel e Irán, comenzó a generar efectos que exceden al mercado petrolero y se expanden a múltiples cadenas productivas.
El foco inicial estuvo puesto en el crudo, con el Brent superando los u$s106 por barril, pero el impacto ya alcanza a sectores industriales, logísticos y alimentarios a escala global.
El cuello de botella del estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz se convirtió en el principal punto crítico del conflicto. Por allí transita entre el 10% y el 15% del suministro global de petróleo, además de una porción clave del comercio de insumos estratégicos.
La interrupción del paso marítimo y los ataques a instalaciones energéticas están afectando exportaciones de productos como urea, aluminio, helio y azufre, todos fundamentales para distintas industrias.

Energía: refinerías bajo presión
El sector energético es el más impactado. La escasez de crudo del Golfo obligó a refinerías de China, India, Japón y Tailandia a reducir su actividad entre un 5% y 15%.
Además, unos 125 buques cisterna permanecen retenidos en la región, lo que limita la disponibilidad de combustibles como diésel y jet fuel.
La crisis también afecta a Europa, altamente dependiente del suministro energético del Golfo, especialmente para el transporte aéreo.

Manufactura y petroquímica en crisis
La industria manufacturera enfrenta disrupciones por la falta de insumos petroquímicos. El Golfo concentra cerca del 45% del comercio marítimo de nafta y una porción significativa de materiales como estireno y polietileno.
Esto ya provocó que varias empresas declaren fuerza mayor, mientras se encarecen los costos de producción en cadenas globales.
Impacto en farmacéutica y tecnología
El conflicto también afecta a la industria farmacéutica, que depende de derivados petroquímicos para producir medicamentos.
Países como India —principal productor de genéricos— y China enfrentan dificultades para acceder a insumos clave.
A esto se suma el colapso del mercado de helio, esencial para la fabricación de semiconductores, tras la paralización de plantas en Qatar.
Metales y construcción: subas récord
El mercado del aluminio también refleja la tensión global. En la Bolsa de Metales de Londres, el precio a tres meses subió hasta los u$s3440 por tonelada, cerca de máximos en cuatro años.
La producción en países del Golfo enfrenta restricciones por falta de insumos y problemas logísticos, lo que impacta en sectores como la construcción y la industria pesada.
Alimentos y fertilizantes en riesgo
El sector alimentario aparece como otro de los más comprometidos. Un tercio del comercio marítimo de fertilizantes atraviesa el estrecho de Ormuz, especialmente la urea.
Los precios ya reflejan esta presión: la urea subió 35% desde el inicio del conflicto, mientras que el azufre aumentó 40% desde fines de febrero.
Esto afecta especialmente a países dependientes de importaciones como Pakistán, Sri Lanka y Tanzania, con impacto directo en la producción agrícola.

Un problema estructural del comercio global
El conflicto expone una debilidad estructural: gran parte del comercio mundial depende de un corredor marítimo de apenas 54 kilómetros de ancho.
La fragilidad del estrecho de Ormuz, clave para energía e insumos industriales, quedó en evidencia, y las disrupciones actuales podrían extender sus efectos durante meses o incluso años en distintas cadenas productivas globales.
Fuente: Ámbito
