Economía

La inversión acumula cuatro trimestres en baja pese a los incentivos del Gobierno para atraer capitales

La Formación Bruta de Capital Fijo cayó 1,7% en el primer trimestre y registró su cuarta contracción consecutiva. Analistas señalan que la falta de obra pública, la debilidad de la demanda, las dificultades de financiamiento y la incertidumbre económica siguen condicionando las decisiones de inversión.


La inversión continúa en terreno negativo

Los incentivos fiscales, aduaneros y cambiarios impulsados por el Gobierno nacional para atraer inversiones privadas aún no lograron revertir la caída de la inversión agregada en la economía argentina.

Según datos difundidos esta semana por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) retrocedió 1,7% durante el primer trimestre de 2026, acumulando cuatro períodos consecutivos de contracción. En comparación con igual período del año anterior, la caída alcanzó el 11,6%.

El resultado contrasta con los anuncios de inversiones multimillonarias realizados en los últimos meses por empresas de los sectores energético y minero, especialmente aquellas vinculadas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).


El impacto limitado del RIGI

Distintas consultoras coinciden en que el régimen comenzó a generar expectativas positivas en sectores como el petróleo, el gas, el litio y la minería, aunque advierten que el impacto sobre la actividad económica todavía es reducido.

Desde LCG señalaron que “la tracción de programas de beneficios fiscales como el RIGI todavía está teniendo escaso impacto en términos de actividad”, al tiempo que remarcaron que la inversión se ubica actualmente en torno al 17% del Producto Bruto Interno (PBI).

Uno de los factores que explican esta situación es que varios de los proyectos anunciados aún no alcanzaron la etapa de ejecución efectiva. En muchos casos, las empresas todavía no formalizaron la Decisión Final de Inversión (FID), instancia que implica el compromiso definitivo para avanzar con los desembolsos previstos.

Entre los proyectos que ya cuentan con FID aprobado figuran el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur, el proyecto de exportación de gas natural licuado impulsado por Southern Energy y Golar, el desarrollo de litio Rincón de Río Tinto en Salta y el proyecto de separación de líquidos de TGS en Neuquén y Buenos Aires.

Sin embargo, numerosos emprendimientos mineros y energéticos continúan en etapas preliminares de evaluación o búsqueda de financiamiento.


La situación fuera del sector energético

Analistas económicos sostienen que la principal debilidad de la inversión se encuentra fuera del sector energético.

La consultora Equilibra destacó que desde 1993 no se observaba una situación en la que la economía mostrara crecimiento del PBI mientras la inversión acumulaba cuatro trimestres consecutivos de caída.

Según el informe, el crecimiento actual está concentrado en un número reducido de actividades, mientras que amplios sectores permanecen estancados o en retroceso, situación que también afecta al empleo privado formal.


El efecto de la paralización de la obra pública

Uno de los factores señalados por especialistas es la fuerte reducción de la inversión pública.

De acuerdo con un informe de Misión Productiva, la obra pública suele representar entre el 2% y el 3% del PBI y alrededor del 10% al 15% de la inversión total.

La paralización de proyectos de infraestructura no solo afecta la construcción de rutas, viviendas y obras energéticas, sino también la demanda de maquinaria, transporte, servicios profesionales e insumos industriales asociados.

Además, distintos sectores empresariales sostienen que la infraestructura constituye una condición fundamental para la concreción de nuevas inversiones privadas, especialmente en actividades como la minería.


Demanda interna y construcción privada

Otro de los elementos identificados es la debilidad de la demanda interna.

Según Misión Productiva, la masa de ingresos formales continúa por debajo de los niveles registrados a fines de 2023, lo que limita la capacidad de consumo y reduce los incentivos para ampliar la capacidad productiva.

La construcción privada tampoco logró compensar la caída de la inversión pública. Los elevados costos de construcción medidos en dólares, sumados a un mercado inmobiliario con demanda limitada y un sistema de crédito hipotecario aún reducido, continúan afectando la rentabilidad de nuevos proyectos.


Falta de financiamiento e incertidumbre

Los especialistas también señalan la escasez de financiamiento productivo como una de las principales restricciones para la inversión.

Argentina mantiene uno de los niveles de crédito al sector privado más bajos de América Latina y carece de instrumentos de promoción comparables a los utilizados por otros países para estimular inversiones estratégicas.

A esto se suma un escenario de incertidumbre respecto a variables como la evolución del consumo, el tipo de cambio, la continuidad de las reformas económicas y las perspectivas del mercado laboral.

Según los analistas, este contexto lleva a muchas empresas a postergar decisiones de inversión a la espera de mayor previsibilidad.


Un crecimiento concentrado en pocos sectores

Mientras actividades vinculadas a la exportación, como el agro, la minería y los hidrocarburos, muestran un desempeño favorable, otros sectores con mayor capacidad de generación de empleo continúan exhibiendo dificultades.

Datos del INDEC muestran que durante el primer trimestre la actividad agropecuaria creció 18,1% y la minería 12,3%, mientras que la industria manufacturera retrocedió 1,7% interanual.

Para los especialistas, el desafío de la economía argentina no pasa únicamente por consolidar la estabilidad macroeconómica, sino también por generar condiciones que permitan una recuperación más amplia de la inversión y del empleo en el conjunto de los sectores productivos.

Redaccion

Al Sur Noticias

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