Paritarias 2026: el Gobierno impulsa un salario mínimo garantizado de más de $ 1 millón para los sectores más retrasados
La Secretaría de Trabajo busca que las negociaciones entre cámaras empresariales y sindicatos fijen un piso remunerativo superior al millón de pesos. La medida apunta directamente a los convenios colectivos con ingresos más postergados, en un escenario de tensión por la recuperación del poder adquisitivo.
En un giro dentro de la estrategia de ingresos, el Gobierno nacional puso en marcha una iniciativa orientada a reconfigurar las discusiones paritarias. A través de la Secretaría de Trabajo —liderada por Julio Cordero—, la administración central impulsa que los nuevos acuerdos paritarios entre cámaras empresariales y sindicatos incorporen un salario mínimo garantizado de al menos $ 1.070.000 brutos (equivalente a unos $ 860.000 de bolsillo).
La medida busca poner un freno a la fuerte dispersión salarial que atraviesa el mercado de trabajo registrado y elevar el piso de aquellos convenios colectivos que quedaron rezagados frente a la inflación y el costo de vida.
Sectores bajo la lupa: los gremios con salarios por debajo del piso oficial
El diagnóstico oficial reconoce que, mientras algunos sectores lograron empatar o ganarle levemente a la inflación, una porción importante de los trabajadores bajo convenio percibe haberes que se ubican considerablemente lejos de las necesidades básicas.
Desde la cartera laboral detallaron que la directiva ya se está comunicando de manera informal con los sectores más vulnerables a la pérdida de poder de compra. Entre los rubros que registran los salarios más postergados y hacia donde apunta la directriz oficial se destacan:
- Gastronomía
- Comercio
- Construcción (UOCRA)
- Personal de Maestranza y Sanidad
- Textiles y Calzado
En estos sectores, las remuneraciones promedio o las escalas iniciales suelen perforar el piso pretendido por el oficialismo, lo que genera una presión adicional sobre los ingresos familiares.
La postura oficial y el dilema de la inflación
Desde el Palacio de Hacienda y la Secretaría de Trabajo aclararon que la directiva principal apunta a que los incrementos salariales no se trasladen de manera automática al Índice de Precios al Consumidor (IPC).
“No hay ningún número mágico. La idea es que los aumentos de sueldos no se trasladen a los precios; esa es la única directiva”, explicaron fuentes oficiales vinculadas a las negociaciones.
La Nación
La estrategia del Ejecutivo se basa en que el esfuerzo financiero sea absorbido por la estructura de costos de las empresas, promoviendo que el reacomodamiento salarial no actúe como un motor inflacionario ni rompa el equilibrio fiscal y monetario.
Repercusiones en el sindicalismo y cautela en la CGT
La reacción de la cúpula sindical no tardó en llegar, mixturando la cautela con el escepticismo respecto a la instrumentación de la medida.
Desde la Confederación General del Trabajo (CGT), referentes del sector expresaron reparos sobre la injerencia estatal en los convenios colectivos. Voceros de la central obrera señalaron que las paritarias deben constituir un marco de libre acuerdo entre las partes y advirtieron que un tope rígido puede convertirse en un ancla salarial que deprima el consumo interno.
La Nación
No obstante, admitieron que cualquier iniciativa orientada a inyectar recursos en los bolsillos de los trabajadores y corregir las distorsiones de los sectores más sumergidos será bienvenida, siempre y cuando se traduzca en porcentajes reales de recomposición y no en una mera declaración de intenciones.
