La pirámide social se achica en el medio: más de la mitad de los hogares argentinos ya está en la clase baja
Un informe de la Consultora W muestra una fuerte concentración de los hogares en los sectores de menores ingresos. El 52 % integra los dos segmentos de la clase baja, mientras que apenas el 5 % se ubica en la clase alta. El ingreso promedio familiar es de $ 2,8 millones, pero el 78 % de los hogares está por debajo de esa cifra.
La estructura de ingresos de los hogares argentinos atraviesa una marcada transformación. Según un relevamiento de la Consultora W, más de la mitad de las familias del país se encuentra actualmente dentro de los segmentos considerados de clase baja, una categoría que reúne tanto a hogares en situación de pobreza como a aquellos que, aunque superan la línea de pobreza, permanecen en los escalones inferiores de la pirámide social.
La medición distribuye a la sociedad en cinco grandes grupos: clase alta, clase media alta, clase media baja, clase baja no pobre y clase baja en pobreza.
El resultado evidencia una fuerte concentración en la base: el 31 % de los hogares corresponde a la clase baja no pobre y el 21 % se encuentra en situación de pobreza. En conjunto, ambos segmentos representan el 52 % de la estructura social.
El ingreso promedio es de $ 2,8 millones, pero la mayoría queda por debajo
Uno de los datos que más llama la atención del relevamiento es la distancia entre el ingreso promedio y la situación de la mayoría de los hogares.
El ingreso familiar promedio alcanza los $ 2.800.000 netos mensuales, pero el 78 % de los hogares percibe menos que ese monto. La diferencia muestra cómo un promedio puede ofrecer una imagen distorsionada cuando existe una marcada desigualdad entre los distintos estratos.
La concentración de ingresos en los sectores superiores eleva el promedio general, mientras que una amplia mayoría permanece por debajo de esa referencia.
Por eso, para analizar la situación económica de las familias resulta más representativo observar cómo se distribuyen los hogares dentro de cada segmento que tomar únicamente el ingreso promedio nacional.
Cuánto necesita una familia para ubicarse en cada clase social
La pirámide elaborada por la Consultora W establece distintos pisos de ingresos familiares para cada estrato.
En la cima se encuentra la clase alta, integrada por el 5 % de la población. Para ingresar en ese segmento, una familia debe contar con ingresos de al menos $ 9 millones mensuales.
Por debajo aparece la clase media alta, que representa el 17% y tiene un ingreso de entrada de aproximadamente $ 4,5 millones, con niveles que pueden alcanzar los $ 6,5 millones.
La clase media baja, en tanto, reúne al 26 % de los hogares y comienza a partir de ingresos familiares de $ 2,5 millones mensuales.
En los dos escalones inferiores se concentra la mayor parte de la sociedad. La clase baja no pobre representa alrededor del 30 % y establece un piso de ingresos cercano a $ 1,5 millones por hogar. Finalmente, el segmento de hogares pobres alcanza el 21 %, con ingresos promedio de aproximadamente $ 1 millón mensual.

La clase media pierde peso dentro de la estructura social
La distribución revela otro fenómeno relevante: los estratos medios, considerados en conjunto, representan una porción menor que los sectores ubicados en la base.
La clase media baja concentra el 26 % y la clase media alta el 17 %. Sumadas, alcanzan el 43 % de los hogares, frente al 52 % que reúne la clase baja en sus dos categorías.
La diferencia pone en evidencia una estructura social donde la base es más amplia que el conjunto de los sectores medios y altos.
El dato también ayuda a explicar por qué una parte importante de la población puede continuar identificándose culturalmente con la clase media aunque sus ingresos actuales la ubiquen, según los parámetros utilizados por el estudio, en categorías inferiores.
El costo de vida presiona sobre los ingresos familiares
La situación de los hogares de menores recursos se vuelve más evidente al compararla con el valor de la línea de pobreza.
Para una familia de cuatro integrantes, el ingreso necesario para no ser considerada pobre alcanzó en julio de 2026 los $ 1.564.716, de acuerdo con los datos citados en el relevamiento.
Ese valor se encuentra muy cerca del piso establecido para la clase baja no pobre, lo que muestra el reducido margen existente entre quienes logran superar estadísticamente la línea de pobreza y quienes permanecen por debajo.
En otras palabras, salir de la pobreza no implica necesariamente alcanzar condiciones económicas asociadas a la clase media.
Una pirámide social con una base cada vez más amplia
Los números de la Consultora W ofrecen una radiografía de la distribución de ingresos en la Argentina durante 2026: una mayoría de hogares se concentra en los escalones inferiores, mientras que una proporción reducida accede a los niveles más altos.
La estructura queda conformada por 5 % de clase alta, 17 % de clase media alta, 26 % de clase media baja, 31 % de clase baja no pobre y 21 % de hogares pobres.
Más allá de las diferencias metodológicas que puedan existir con otras mediciones de pobreza o distribución del ingreso, el informe plantea un punto central para el debate económico: el promedio de ingresos no refleja la realidad de la mayoría de las familias.
Con casi ocho de cada diez hogares por debajo del ingreso promedio y más de la mitad concentrada en los dos escalones inferiores, la evolución de los salarios, el empleo y el costo de vida seguirá siendo determinante para definir si la Argentina consigue recomponer el peso de sus sectores medios o profundiza una estructura social cada vez más concentrada en la base.
