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Revolución energética verde: cómo la industria forestal transforma sus residuos en pellets para la producción

Con una sólida base productiva concentrada en la Mesopotamia y un rendimiento térmico equivalente al gas licuado, el sector impulsa el uso de biomasa compactada para ganar competitividad, optimizar procesos industriales y apuntar al mercado internacional.

La búsqueda de alternativas energéticas más eficientes y sustentables llevó a la industria forestoindustrial argentina a poner el foco en los pellets de madera. Este combustible ecológico, elaborado a partir del aprovechamiento de aserrín, virutas y recortes de madera, se posiciona como una solución clave para la generación de calor industrial, reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles tradicionales.

El desarrollo de esta actividad encuentra un pilar fundamental en la disponibilidad de materia prima en el país. Argentina cuenta con aproximadamente 1,3 millones de hectáreas de plantaciones forestales, de las cuales cerca del 75 % se concentran en la región mesopotámica. El procesamiento primario de estos recursos genera toneladas de biomasa residual que, en lugar de descartarse, se revalorizan en la cadena productiva.

Según datos difundidos por el Consejo Foresto Industrial Argentino (CONFIAR), el rendimiento de este material es altamente competitivo: un kilo de pellets de madera aporta una cantidad de energía equivalente a 0,81 litros de gas licuado de petróleo (GLP). Esta equivalencia convierte al insumo en una opción atractiva para sectores que demandan un suministro térmico constante.

Aplicaciones industriales: del calor para procesos al ahorro operativo

A diferencia de su uso tradicional enfocado en la calefacción residencial en el exterior, el mercado nacional apunta con fuerza al segmento industrial. Los pellets pueden utilizarse en calderas y quemadores avanzados para generar vapor, agua caliente y aire caliente, adaptándose con precisión a las necesidades operativas de diversos rubros.

Entre los sectores con mayor potencial de adopción se destacan:

– Industrias lácteas, avícolas, porcinas y cárnicas.

– Procesos de secado de granos, té y yerba mate.

– Calefacción de galpones, invernaderos e instalaciones productivas.

Gracias a la evolución de los equipos de combustión, los sistemas actuales permiten una alimentación automática y un riguroso monitoreo de las variables operativas, diferenciándose de métodos tradicionales como la leña o el chip rústico al ofrecer mayor previsibilidad y eficiencia.

Mapa de producción nacional y proyección internacional

El entramado industrial local cuenta con cerca de diez plantas productoras de pellets operativas. Entre las principales firmas integradas se encuentran nombres como Lipsia, Victoria Maderas/Laharrague Chodorge, Enrique R. Zeni, EUCA-O y Acon Timber, esta última posicionada como la mayor fabricante a escala nacional. Muchas de estas empresas disponen de certificaciones de gestión forestal sostenible, un requisito cada vez más demandado tanto para consolidar el mercado interno como para proyectar futuras exportaciones.

Este impulso local ocurre en sintonía con la tendencia global: durante el último año, la producción mundial de pellets escaló hasta los 53,5 millones de toneladas, con Europa como uno de los grandes polos de consumo e innovación tecnológica. Con una infraestructura en expansión y la mira puesta en la descarbonización de la matriz energética, la industria forestal argentina pisa firme en el camino hacia la bioeconomía.

Redaccion

Al Sur Noticias

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