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Crisis global del diésel: Trump negocia con Putin ante la caída del 10 % de la capacidad mundial de refinación

La crisis energética global y las restricciones al suministro de combustibles llevaron a Estados Unidos a flexibilizar temporalmente las sanciones contra Rusia. El acuerdo prevé incorporar millones de toneladas de diésel al mercado, aunque las autoridades y los analistas advierten que los precios podrían mantenerse elevados durante meses.

La escasez de combustibles refinados y las tensiones geopolíticas reconfiguran el mercado energético internacional. En ese escenario, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acordó con su par ruso, Vladímir Putin, habilitar nuevas exportaciones de diésel ruso para aliviar la presión sobre los precios y reforzar el abastecimiento interno.

La decisión llega en un momento crítico para la industria petrolera: cerca del 10 % de la capacidad mundial de refinación se encuentra afectada por interrupciones operativas, problemas logísticos y conflictos internacionales. Según un informe de la Reserva Federal de Dallas, esta situación podría sostener los precios de los combustibles en Estados Unidos incluso si se normaliza el tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz.

Como parte del entendimiento, Washington suspenderá temporalmente las sanciones que limitan las exportaciones rusas de diésel. El objetivo es sumar oferta al mercado internacional en medio de una crisis que combina daños en refinerías, restricciones comerciales y una reducción de los inventarios disponibles.

Trump y Putin acuerdan aumentar el suministro de diésel ruso

El mandatario estadounidense anunció que Rusia suministrará inicialmente más de 300.000 toneladas de diésel a los mercados estadounidense y mundial. A ese volumen se sumarían otras 500.000 toneladas durante noviembre y un millón de toneladas adicionales, posteriormente.

La medida representa un cambio significativo en la política energética de Washington, que desde la invasión rusa de Ucrania había restringido las operaciones comerciales con hidrocarburos de ese país.

La flexibilización de las sanciones estará vigente hasta el 7 de abril de 2027, según lo informado sobre el acuerdo. La iniciativa busca incrementar la disponibilidad de combustible y moderar los precios, que se convirtieron en una preocupación económica y política para la administración republicana de cara a las elecciones legislativas de noviembre.

El entendimiento también expone las tensiones entre los objetivos económicos de Estados Unidos y su estrategia diplomática frente a Moscú. La decisión se tomó sin una consulta previa con los gobiernos europeos y Ucrania, lo que abrió nuevos interrogantes sobre la coordinación occidental en el conflicto.

La caída de la capacidad mundial de refinación presiona los precios

El problema de fondo excede las restricciones comerciales al petróleo ruso. De acuerdo con el análisis de la Reserva Federal de Dallas, la industria global perdió entre 6 y 8 millones de barriles diarios de capacidad de refinación desde finales de la primavera, un volumen equivalente a cerca del 10 % de la capacidad mundial.

Entre los principales factores figuran las interrupciones en las refinerías de Medio Oriente, las dificultades del transporte marítimo, los daños sufridos por instalaciones petroleras rusas y la menor actividad de procesamiento en China.

La situación afecta especialmente al diésel y al combustible para aviación, dos productos cuya disponibilidad depende de la capacidad de transformar el petróleo crudo en derivados aptos para el consumo.

La Reserva Federal de Dallas advirtió que los precios de los combustibles en Estados Unidos podrían permanecer excepcionalmente altos en relación con el valor del crudo, incluso si concluye el conflicto con Irán y se restablece el tránsito habitual por el estrecho de Ormuz.

Esto significa que una eventual normalización del suministro de petróleo no garantizaría una baja inmediata en los precios finales. La recuperación de las instalaciones dañadas y la recomposición de la oferta de derivados podrían demandar varios meses.

Los ataques a refinerías rusas agravan la escasez de combustibles

Rusia también enfrenta dificultades para sostener su producción de combustibles. Los ataques ucranianos contra instalaciones petroleras redujeron significativamente su capacidad de refinación durante el verano europeo, mientras que las autoridades rusas limitaron las exportaciones para priorizar el abastecimiento doméstico.

Según los datos citados por EconoJournal a partir de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el procesamiento de crudo y las exportaciones rusas de productos refinados disminuyeron en conjunto en aproximadamente 1,5 millones de barriles diarios.

La combinación de daños operativos y restricciones comerciales redujo la disponibilidad de productos rusos en el mercado internacional. Antes de la guerra, una parte importante de esos volúmenes se destinaba a Europa; posteriormente, los flujos comerciales se reorientaron principalmente hacia mercados asiáticos.

En este contexto, el acuerdo con Trump busca facilitar el ingreso de nuevos cargamentos de diésel ruso. Sin embargo, la capacidad efectiva de suministro dependerá de la recuperación de las refinerías, la logística de transporte y la disponibilidad de excedentes exportables.

Las reservas de petróleo de Estados Unidos, otro factor de presión

La reducción de los inventarios estadounidenses suma incertidumbre al panorama energético. Durante los primeros meses de 2026, Estados Unidos incrementó sus exportaciones de crudo y combustibles, pero la producción petrolera se mantuvo prácticamente estable y el aumento del procesamiento en sus refinerías fue limitado.

Según el informe de la Reserva Federal de Dallas citado por EconoJournal, el volumen adicional procesado por las refinerías estadounidenses fue de aproximadamente 600.000 barriles diarios.

Con los inventarios de crudo y productos refinados en niveles bajos respecto de años anteriores, el margen para responder a nuevas interrupciones se vuelve más estrecho. Una utilización adicional de las reservas podría presionar los precios y dejar al mercado internacional más expuesto ante eventuales problemas de suministro.

A comienzos de octubre, los países del Grupo de los Siete (G7) habían acordado liberar 100 millones de barriles de sus reservas para enfrentar el encarecimiento de los combustibles. Sin embargo, las aclaraciones de Francia y Alemania sobre la naturaleza de esos inventarios moderaron las expectativas de que la medida aportara volúmenes completamente nuevos al mercado.

Redaccion

Al Sur Noticias

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