Radiografía del RIGI: los gobernadores ponen condiciones al boom minero y le reclaman infraestructura a la Casa Rosada
En medio del optimismo oficial por la llegada de capitales masivos, los mandatarios provinciales advierten sobre los baches estructurales. Estabilidad jurídica, obras viales y energía son los principales reclamos que sobrevuelan la agenda federal.
El furor por las grandes inversiones y el impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) abrió una ventana de oportunidades inédita para la economía argentina, con la minería y los hidrocarburos como principales motores. Sin embargo, detrás del entusiasmo financiero, los gobernadores de las provincias con mayor potencial extractivo comenzaron a marcar la cancha con una exigencia clara: el crecimiento federal necesita infraestructura real y reglas de juego blindadas a largo plazo.
Durante los encuentros federales y rondas de negocios organizadas recientemente, los mandatarios provinciales dejaron en claro que el entusiasmo por el “boom minero” convive con urgencias locales insatisfechas que la Nación debe resolver para evitar que los proyectos sufran cuellos de botella insostenibles.
Infraestructura y conectividconectividadad: los pilares que exigen las provincias cordilleranas
El principal reclamo que los gobernadores le elevan al Gobierno gira en torno a la falta de obras públicas estructurales. Zonas ricas en minerales críticos —como el litio y el cobre— enfrentan serias limitaciones logísticas que complican la fase previa a la explotación comercial.
Entre los pedidos centrales expresados en la mesa de negociaciones se destacan:
– Caminos y rutas viales: vías de acceso aptas para el transporte pesado de insumos y maquinaria de gran porte.
– Corredores eléctricos: ampliación de las redes de alta tensión para abastecer los complejos industriales en plena cordillera.
– Facilitación de permisos: agilización de los procesos burocráticos nacionales sin perder el control ambiental y fiscal que le corresponde a cada jurisdicción.
«Producir también expone lo que falta», advierten los mandatarios regionales, señalando que la macroeconomía ordenada no suple la ausencia de rutas y energía en los enclaves productivos.
Estabilidad jurídica y previsibilidad: la otra gran exigencia al Ejecutivo
Para una industria cuyos proyectos de exploración, cateo y construcción demandan plazos de maduración de hasta una década o más, la seguridad jurídica se vuelve un activo tan indispensable como el propio capital financiero.
En este sentido, los jefes provinciales remarcan que la macroeconomía equilibrada que pregona la administración de Javier Milei es una condición necesaria, pero reclaman que se complemente con previsibilidad a nivel impositivo y cambiario.
El mensaje compartido desde las provincias apunta a consolidar un esquema donde las reglas no cambien de un ejercicio fiscal a otro, blindando los megaproyectos frente a los históricos vaivenes políticos de la Argentina.
Hacia un modelo de desarrollo federal más allá de la mina
Uno de los debates que asoma con mayor fuerza en la agenda económica es la necesidad de diversificar el impacto de la minería. Los gobernadores insisten en que la infraestructura montada al calor de los grandes yacimientos (como caminos, fibra óptica y provisión de energía) debe servir como plataforma de despegue para otras actividades productivas regionales —como la agroindustria y el turismo—, evitando que los enclaves extractivos funcionen como “islas” desconectadas de sus economías locales.
De esta manera, el éxito del RIGI y del ambicioso plan económico nacional dependerá, en gran medida, de la capacidad de articulación fina entre la Casa Rosada y los distritos provinciales para transformar los dólares anunciados en infraestructura tangible.
