El mercado toma nota: inflación persistente, reforma laboral y regreso del carry trade
La aprobación legislativa de la reforma laboral reavivó recuerdos del pasado reciente, pero el foco de las mesas financieras volvió a estar en la inflación y en cómo reposicionar carteras en un escenario de dólar contenido, tasas exigentes y expectativas en revisión.
Contexto político y clima de mercado
Tras el triunfo del oficialismo en el Senado con la reforma laboral, en las mesas y bunkers financieros predominó una lectura ya conocida: el desenlace legislativo no alteró sustancialmente el pulso del mercado, mientras la actividad económica y la atención pública siguieron relativamente disociadas del debate político. El verdadero dato disruptivo fue, otra vez, la inflación.
En un escenario que muchos operadores calificaron como previsible —con ecos del 2017 y su conflictividad—, el consenso fue llamar a la cautela. La prioridad, coincidieron, es sostener decisiones financieras consistentes y sostenibles, en un contexto donde la estabilidad cambiaria convive con una inflación que no termina de ceder.
Inflación, expectativas y señales desde el INDEC
El dato de precios volvió a tensionar proyecciones. Entre la salida de Marco Lavagna del INDEC y el IPC de enero, las consultoras recalcularon escenarios. Para varios operadores de bonos, el mensaje implícito del mercado es claro: la inflación esperada —leída a través de los bonos como proxy— se estabilizó tras el ruido cambiario posterior al fin del cepo y mantiene un sendero cercano al 2% mensual promedio.
No obstante, economistas advirtieron que la inflación implícita no equivale de manera directa a inflación esperada, ya que incorpora una prima de riesgo. En ese marco, la controversia metodológica del IPC generó un ruido político innecesario: si bien el impacto técnico sería acotado, cualquier sospecha sobre estadísticas oficiales tiene costos reputacionales difíciles de neutralizar en Argentina.
Carry trade, bonos y el rol del Banco Central
En paralelo, en cercanías del Banco Central, volvió a ganar espacio el debate sobre el carry trade. Desde el exterior, operadores observaron una ventana de oportunidad en pesos, impulsada por compras de divisas superiores a los 1.700 millones de dólares y una apreciación del tipo de cambio real.
Ese círculo virtuoso, explicaron, mejoró la prima de riesgo país y redujo la necesidad de coberturas cambiarias. Con tasas ya ajustadas y expectativas de inflación resistentes, las estrategias de corto plazo se concentraron en instrumentos CER y Duales, mientras que para plazos más largos se reforzó el interés por bonos ajustables por inflación.

Bonos en dólares, corporativos y mirada internacional
Con el riesgo país en torno a los 500 puntos, varias gestoras coincidieron en que el margen de suba de la curva soberana en dólares es limitado. Por eso, creció el atractivo de bonos corporativos y provinciales, con cupones más altos y estructuras de amortización tipo bullet, que reducen el riesgo de reinversión.
En encuentros internacionales —como los organizados por JPMorgan— también se destacó que el principal driver para Argentina en 2026 será la acumulación de reservas. El mercado observa con atención la tensión entre ese objetivo y el desafío inflacionario, clave para sostener la credibilidad macroeconómica de cara a los vencimientos de deuda de los próximos años.
Fuente: Ámbito
