Alerta energética: el precio del barril de Brent supera los 106 dólares por la guerra en Irán
En el inicio de la jornada llegó a tocar 109 dólares, subiendo 17% en el comienzo de la semana. El gas europeo también se dispara.
- Por Irene Stur – Redacción Al Sur Noticias
La escalada del conflicto en Medio Oriente ya comenzó a sacudir los mercados energéticos globales. El precio del petróleo Brent —referencia internacional— registró un salto superior al 17% y superó los USD 109 por barril, en medio de la creciente tensión militar que involucra a Irán y a países aliados de Occidente en la región.
Al momento de esta nota, el barril promediaba los USD 106, descendiendo tres dólares de su valor pico de apertura, pero 14 dólares por encima del cierre del viernes.
La suba es una de las más abruptas de los últimos años y refleja el temor de los mercados a que la guerra afecte el suministro de crudo desde el Golfo Pérsico, una de las principales zonas productoras del planeta.
Los operadores energéticos reaccionaron con fuertes compras ante el riesgo de interrupciones en el flujo de petróleo, especialmente en el estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa en el mundo.

Ataques a infraestructura energética
La tensión se agravó en las últimas horas luego de que ataques iraníes provocaran un incendio en una refinería en Bahréin, uno de los centros de procesamiento de petróleo más importantes del Golfo.
Aunque el fuego fue controlado y no se reportaron víctimas, el episodio encendió las alarmas sobre la vulnerabilidad de la infraestructura energética en la región.
El temor del mercado es que nuevos ataques o bloqueos marítimos puedan afectar la producción o el transporte de crudo y gas, generando un shock de oferta a nivel global.
El gas europeo también se dispara
El impacto del conflicto también alcanzó al mercado del gas natural. En Europa, los precios registraron fuertes subas ante el temor de que el conflicto afecte el suministro de gas natural licuado (GNL) proveniente de Medio Oriente.
La región todavía arrastra las consecuencias de la crisis energética provocada por la guerra en Ucrania, por lo que cualquier interrupción adicional en el abastecimiento vuelve a tensionar los precios.
Qué significa para la Argentina
El salto del petróleo abre un escenario de impactos mixtos para la economía argentina.
Por un lado, un barril por encima de los USD 100 mejora la rentabilidad del sector petrolero y fortalece las perspectivas de inversión en proyectos de hidrocarburos, especialmente en Vaca Muerta, uno de los mayores reservorios de shale oil y shale gas del mundo.
Más allá de Vaca Muerta, este escenario de precios altos, claramente ayuda a la inversión en las cuencas convencionales, como el caso de la cuenca San Jorge, cuyo valor de equilibrio se ubica en los USD 72.
En ese contexto, precios internacionales altos pueden traducirse en:
- Mayor ingreso de divisas por exportaciones energéticas
- Mayor atractivo para inversiones en petróleo y gas
- Impulso a proyectos de producción y exportación de GNL.
Sin embargo, también aparecen efectos negativos.
- La suba del crudo presiona sobre el precio de los combustibles
- Impacta en los costos energéticos internos,
- Y eso se traduce en presión sobre la inflación y la actividad económica.
Para el gobierno argentino, el desafío será equilibrar ambos factores: aprovechar el contexto favorable para el sector energético sin que el aumento de los precios internacionales se traslade de forma directa al mercado interno.

La importación de gas en la mira
A la presión sobre los combustibles se suma otro factor que complica el panorama: el mercado energético global no tolera desequilibrios. Cuando el petróleo se sacude, el impacto se traslada rápidamente al Gas Natural Licuado (GNL), y es en ese punto donde Argentina deja al descubierto otra de sus vulnerabilidades.
Para afrontar los picos de consumo del invierno que se aproxima, el país todavía debe importar alrededor de 20 cargamentos de GNL. Antes de la escalada bélica en Medio Oriente, el costo estimado de esas compras se ubicaba en torno a los USD 660 millones, calculado a unos USD 11 por MMBtu. Sin embargo, si la operación se hace hoy, el costo treparía a unos USD 1.080 millones.
La diferencia implica unos USD 420 millones adicionales que el Estado deberá desembolsar en efectivo y en el muy corto plazo. El dilema para el Gobierno es si este sobrecosto lo traslada a precios o si lo absorve (vía subsidios). Esto último, si bien va en contra de la filosofía libertaria, es posible ya que, en paralelo, la exportación de crudo a un precio por encima de los USD 100, permitiría ingresos de divisas extraordinarios de entre 2.300 y 3.100 millones de dólares.
Un nuevo factor de incertidumbre global
Los analistas coinciden en que, si el conflicto en Medio Oriente se prolonga o se expande a otros países productores, el precio del petróleo podría seguir escalando e incluso superar los USD120 por barril.
En ese escenario, el mundo enfrentaría nuevamente una crisis energética con impacto en inflación, transporte y producción industrial, mientras los países productores de hidrocarburos —como Argentina— observan una oportunidad económica en medio de la turbulencia global.
