Economía

Remonetización: el plan del Gobierno para reactivar el consumo que aún no despega

La estrategia busca aumentar la cantidad de dinero en circulación sin presionar la inflación, pero el proceso sigue demorado y recién podría acelerarse desde abril.


Una fase clave que no termina de arrancar

A pocos días del cierre del primer trimestre, el proceso de remonetización de la economía todavía no logra consolidarse. Se trata de un eje central dentro de la “fase 4” del programa monetario oficial, cuyo objetivo es reactivar el consumo a través de una mayor circulación de dinero.

Sin embargo, hasta ahora el avance fue limitado. Si bien el Banco Central compró alrededor de USD 3.300 millones en lo que va del año, los pesos emitidos para esas operaciones fueron luego absorbidos por el Tesoro mediante colocaciones de deuda, lo que neutralizó su impacto en la economía.


Menos pesos en términos reales

El sesgo de la política económica se mantiene contractivo. La prioridad del Gobierno sigue siendo consolidar la desaceleración inflacionaria, incluso a costa de postergar la reactivación.

En ese contexto, la base monetaria mostró una caída cercana al 1% en términos reales durante febrero, tras una leve mejora en enero. Aunque el stock ronda los $39,5 billones, continúa siendo bajo en relación con el tamaño de la economía.

Esto implica que, ajustado por inflación, hay menos dinero disponible, lo que limita la capacidad de recuperación del consumo.


Equilibrio entre inflación y actividad

La estrategia oficial apunta a un equilibrio delicado: evitar una expansión brusca que pueda reactivar la inflación, pero sin profundizar la contracción económica.

En los últimos días, algunos analistas detectaron señales incipientes de cambio. Parte de los pesos emitidos para la compra reciente de divisas no habría sido esterilizada, lo que podría marcar el inicio de una remonetización gradual.


Abril, posible punto de inflexión

Las proyecciones del mercado indican que el proceso podría acelerarse a partir de abril, en la medida en que la inflación comience a desacelerarse.

Para marzo, se espera un dato superior al 3%, pero luego podría ubicarse por debajo del 2,5%. Esta tendencia, sumada a un tipo de cambio estable —con el dólar mayorista por debajo de los $1.400— y tasas de interés en descenso, generaría condiciones para expandir la cantidad de dinero sin generar tensiones.


Más reservas y expansión monetaria

En las próximas semanas, el escenario más probable combina dos movimientos: una mayor compra de dólares por parte del Banco Central para reforzar reservas y, al mismo tiempo, un incremento de la base monetaria en términos reales.

El desafío será sostener ese proceso sin alterar la estabilidad lograda en los últimos meses. La remonetización aparece así como una pieza clave para la recuperación, pero su implementación dependerá de que la inflación continúe cediendo.

Redaccion

Al Sur Noticias

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