Ganadería: Santa Cruz refuerza los controles sanitarios para blindar su estatus de zona libre de sarna ovina
El Consejo Agrario Provincial encabeza una estrategia integral que combina capacitación técnica, protocolos obligatorios para la temporada de esquila y rigurosos controles de tránsito para resguardar el patrimonio productivo y comercial de la región patagónica.
Economía y Política | Producción Agropecuaria
El Gobierno de Santa Cruz intensificó su política de blindaje sanitario con el objetivo de preservar el estatus de zona libre de sarna ovina (Psoroptes ovis), una distinción estratégica que sostiene la provincia y que resulta vital para la rentabilidad, competitividad y sustentabilidad de toda la cadena de valor ganadera en la Patagonia.
A través del Consejo Agrario Provincial (CAP), el Ejecutivo provincial puso en marcha un esquema preventivo que abarca desde la formación de recursos humanos especializados hasta la fiscalización estricta en los establecimientos rurales y rutas de acceso. Las medidas adquieren máxima prioridad en el marco del inicio de los ciclos de zafra y esquila preparto, momentos críticos donde el riesgo de ingreso y dispersión de vectores biológicos aumenta considerablemente.
Estrategia regional y profesionalización técnica
Como parte del plan de acción para blindar las fronteras sanitarias de la provincia, una delegación integrada por técnicos y profesionales del CAP participó activamente en encuentros regionales de actualización de protocolos de contingencia y actuación temprana —como las jornadas desarrolladas en la ciudad de Trelew—, junto a organismos de sanidad animal de la región patagónica.
Fuentes del organismo provincial señalaron que contar con personal altamente capacitado es el primer eslabón de la defensa zoosanitaria. La meta central consiste en estandarizar los mecanismos de respuesta rápida ante cualquier cuadro sospechoso, garantizando que tanto los inspectores estatales como los operadores privados manejen los mismos criterios de diagnóstico y intervención.
“La prevención es una tarea de todos y debemos seguir cuidando el estatus sanitario que logramos con el esfuerzo de los productores y el trabajo articulado con el SENASA”, remarcaron desde el área técnica del Consejo Agrario.
Protocolos estrictos para la zafra y las comparsas de esquila
La temporada de esquila representa una ventana de alto riesgo operativo debido al movimiento constante de personal, animales y maquinaria a lo largo y ancho del territorio provincial. Por esta razón, el Gobierno provincial implementó normativas obligatorias que regulan la actividad en cada estancia:
– Desinfección de maquinaria y herramientas: es obligatorio el lavado y la higienización profunda de elementos de corte (peines, manijas y utensilios) utilizando productos aprobados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), tales como Cipermetrina o Deltametrina.
– Higiene de indumentaria: las cuadrillas de esquiladores deben asegurar el lavado riguroso de la ropa de trabajo y calzados mediante el uso de agua caliente y jabón antes de ingresar a un nuevo establecimiento rural.
– Trazabilidad del personal y hacienda: los productores se encuentran obligados a informar detalladamente el movimiento de operarios y la procedencia de los lotes de animales, permitiendo una trazabilidad instantánea en caso de auditorías.
Control de transportes: los vehículos de carga que ingresan a territorio santacruceño desde el norte del paralelo 46° sur deben acreditar el paso por estaciones de lavado y desinfección habilitadas, utilizando compuestos parasiticidas, virulicidas y bactericidas.

Impacto económico y comercial del estatus sanitario
Mantener el estatus de área libre de sarna ovina no es solo un logro sanitario, sino un pilar fundamental de la macroeconomía regional de Santa Cruz. La sanidad del rodeo patagónico impacta de forma directa en los costos de producción, los índices de majada, la calidad de la fibra de lana —principal producto de exportación de la región— y la colocación de carnes ovinas en mercados exigentes tanto a nivel nacional como internacional.
La irrupción de la sarna ovina genera pérdidas económicas severas asociadas a la merma de peso de los animales, el deterioro de la lana por rascado y los elevados costos operativos de los tratamientos de curación. Ante este escenario, la política de control riguroso evita un impacto financiero devastador para los pequeños y medianos productores locales.
Desde el Consejo Agrario Provincial reiteraron el llamado a la responsabilidad compartida, instando a los productores a reportar de manera inmediata cualquier síntoma compatible con la enfermedad o anomalía en la piel de los lanares, garantizando una intervención profesional veloz que blinde definitivamente a la ganadería santacruceña.
