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Nafta en Argentina: el petróleo subió y el precio del surtidor acumula más de 10% de atraso

La escalada del petróleo llevó el barril hasta los US$95 y amplió la brecha con el precio de los combustibles. El escenario podría presionar sobre la inflación y el consumo.

La nueva escalada del conflicto en Medio Oriente volvió a poner bajo presión al mercado argentino de combustibles. Tras los ataques cruzados entre Estados Unidos e Irán, el precio internacional del petróleo aumentó más de 15% en los últimos días y llegó a los US$95 por barril.

El salto amplió el desfasaje entre el valor internacional del crudo y el precio de la nafta en Argentina, que según estimaciones de la industria acumula un atraso superior al 10%.

YPF y el atraso en el precio de la nafta

El nuevo nivel del petróleo se ubica por encima del rango de referencia utilizado por YPF para establecer el equilibrio de sus precios internos.

Fuentes de la industria señalaron que el valor actual de los combustibles en los surtidores responde a un barril cercano a los US$86, por lo que la diferencia frente a la cotización internacional actual supera el 10%.

El CEO de YPF, Horacio Marín, había advertido que la brecha puede ser considerablemente mayor durante los momentos de mayor volatilidad. “En los picos la diferencia puede ser del 20%, del 30% y más también”, sostuvo en una entrevista con La Fábrica Podcast.

Por el momento, en el sector no esperan un traslado inmediato del aumento internacional al precio de los combustibles. El escenario podría cambiar si la escalada militar continúa y el petróleo permanece durante un período prolongado en niveles elevados.

El impacto del petróleo sobre la inflación

Un petróleo más caro genera un efecto contradictorio para la economía argentina. Por un lado, beneficia los ingresos provenientes de las exportaciones de crudo; por otro, aumenta la presión sobre los costos internos y dificulta la continuidad del proceso de desinflación.

El encarecimiento de los combustibles también puede afectar la recuperación del salario real, uno de los factores considerados centrales para una eventual recuperación del consumo.

En este contexto, la Secretaría de Energía decidió mantener congelado durante el mes el componente impositivo aplicado a los combustibles, mientras también avanzó con modificaciones en los bloques de consumo subsidiados y las bonificaciones de las tarifas de luz y gas.

Cuánto dejó de recaudar Argentina por el impuesto a los combustibles

El congelamiento del componente impositivo tiene un costo fiscal significativo. Durante los primeros siete meses de 2026, la pérdida de ingresos asociada al impuesto a los combustibles superó los US$1.200 millones.

Al mismo tiempo, el peso de este tributo sobre el precio final de los combustibles se redujo alrededor de 10 puntos porcentuales durante la última década.

La decisión busca evitar que una mayor carga impositiva profundice el aumento del precio en los surtidores, especialmente en un contexto internacional de mayor volatilidad.

Las ventas de nafta y gasoil siguen en caída

El escenario internacional se suma a otro problema para la industria: la contracción de las ventas de nafta y gasoil, que acumulan seis meses consecutivos de bajas.

En julio, la caída fue particularmente pronunciada para la nafta, cuyas ventas disminuyeron 7,2% interanual. En el caso del gasoil, la retracción alcanzó el 0,9%.

Uno de los factores detrás de esta evolución es el fuerte aumento del precio de los combustibles medido en dólares. Durante los primeros siete meses de 2026, el valor promedio pasó de US$1,18 a US$1,48 por litro, lo que representa un incremento del 26% frente al mismo período de 2025.

Argentina pasó a tener uno de los combustibles más caros de la región

El incremento acumulado modificó la posición de Argentina frente a sus vecinos. El país pasó de ubicarse entre los mercados con combustibles más baratos de América Latina a quedar entre los de mayor precio.

Con el petróleo internacional nuevamente en ascenso, la industria enfrenta así un doble desafío: absorber una brecha superior al 10% entre el crudo y el precio local de la nafta o trasladar parte de ese aumento al consumidor.

Por ahora, el sector apuesta a que la escalada internacional sea transitoria. Si el petróleo permanece cerca de los US$95 por barril, el margen para sostener los precios actuales podría reducirse y aumentar la presión sobre la inflación, el consumo y el salario real.

Fuente: Más Energía

Redaccion

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