Súper RIGI: el Gobierno cede en el Senado, pero crece la tensión por la energía de los megacentros de datos
La Libertad Avanza aceptó modificaciones reclamadas por bloques aliados para avanzar con el régimen de incentivos a las grandes inversiones. La protección a la industria nacional y el abastecimiento eléctrico de los proyectos vinculados con inteligencia artificial quedaron en el centro de la negociación.
El oficialismo buscará avanzar este miércoles en el Senado con un nuevo dictamen del denominado Súper RIGI, después de aceptar cambios planteados por la UCR, el PRO y distintos bloques provinciales.
La estrategia oficial apunta a reunir los respaldos necesarios para llevar la iniciativa al recinto el 10 de septiembre, en una sesión que también incluirá otros proyectos impulsados por sectores aliados.
La decisión implica una modificación en la postura inicial del Gobierno, que pretendía que el proyecto aprobado por Diputados avanzara sin cambios. Si el Senado incorpora las reformas, el texto deberá regresar a la Cámara baja para una nueva votación.
Protección a la industria nacional: el reclamo de los aliados
Uno de los principales cambios en discusión está relacionado con la participación de proveedores locales en los grandes proyectos de inversión.
El texto aprobado por Diputados establece que los planes de inversión deberán contemplar un compromiso de contratación de proveedores nacionales equivalente, como mínimo, al 20 % del monto destinado al pago de proveedores, siempre que exista oferta local en condiciones competitivas de precio y calidad.
Los bloques aliados buscan precisar que esa protección alcance específicamente a bienes producidos en la Argentina, con el objetivo de evitar que el beneficio se extienda a productos que simplemente sean comercializados por empresas radicadas en el país.
El planteo refleja una preocupación que atraviesa buena parte de la discusión: cómo atraer capitales de gran escala sin que el nuevo régimen termine debilitando a la industria nacional frente a la competencia externa.
La energía, el punto más sensible del Súper RIGI
El segundo eje de conflicto está relacionado con el consumo eléctrico de las nuevas industrias que el Gobierno busca atraer.
Entre los sectores alcanzados aparecen los megacentros de datos vinculados con inteligencia artificial, instalaciones que requieren grandes volúmenes de energía para funcionar.
Los bloques provinciales plantearon que estos emprendimientos cuenten con sistemas propios de generación eléctrica, de manera de evitar que el aumento de la demanda recaiga exclusivamente sobre las redes existentes.
La preocupación de gobernadores y legisladores es que una expansión acelerada de los centros de datos pueda exigir nuevas inversiones en infraestructura energética y que parte de ese costo termine siendo absorbido por las provincias o por los usuarios.

Plenario de comisiones en la Cámara Alta.
Por qué los megacentros de datos son clave para el Gobierno
La discusión energética tiene una dimensión económica estratégica. El Súper RIGI fue diseñado como una herramienta para atraer grandes inversiones en sectores considerados prioritarios para la economía del futuro.
Entre ellos aparecen la infraestructura digital, la inteligencia artificial y proyectos vinculados con minerales críticos.
El atractivo del régimen está dado por un conjunto de beneficios fiscales, aduaneros y cambiarios destinados a mejorar las condiciones para inversiones de gran escala.
Sin embargo, el debate en el Senado muestra que el desafío para el oficialismo no pasa solamente por ofrecer incentivos. También deberá definir cómo se distribuyen los costos asociados a esas inversiones, especialmente cuando demanden infraestructura energética adicional.
El Gobierno enfrenta una negociación clave en el Senado
La discusión también expone las limitaciones parlamentarias de La Libertad Avanza. Con una bancada que no cuenta por sí sola con los votos necesarios, el oficialismo necesita acuerdos con bloques aliados para avanzar con su agenda económica.
Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en el Senado, encabezó las negociaciones para incorporar los cambios reclamados y evitar que el proyecto vuelva a quedar trabado.
La situación generó además diferencias dentro del propio oficialismo, ya que sectores del Gobierno cuestionaron algunas de las modificaciones vinculadas con las condiciones energéticas para las nuevas industrias electrointensivas.
Qué puede pasar con el Súper RIGI después del Senado
El oficialismo apunta a conseguir dictamen en el plenario de las comisiones de Presupuesto y Hacienda, Economía e Inversiones y Legislación General y llevar el proyecto al recinto el 10 de septiembre.
Pero si el Senado aprueba modificaciones, la iniciativa deberá regresar a Diputados. Allí comenzará una nueva negociación para definir si la Cámara baja acepta los cambios o insiste con el texto original.
El resultado será relevante para la estrategia económica del Gobierno: el Súper RIGI es presentado como una herramienta para captar inversiones millonarias en nuevas industrias, pero su avance parlamentario quedó condicionado a resolver dos cuestiones sensibles: cuánto espacio tendrán los proveedores nacionales y quién deberá afrontar la infraestructura energética necesaria para los megacentros de datos.
La discusión, por lo tanto, excede la letra del régimen de incentivos. En el Senado también se debate qué modelo de desarrollo busca impulsar la Argentina para atraer las inversiones vinculadas con la inteligencia artificial y otras industrias de alto consumo energético.
