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Punta Arenas y Malvinas: Chile proyecta una nueva ruta marítima en medio de la tensión con Argentina

Una naviera chilena podría comenzar en noviembre una conexión comercial con las islas Malvinas que reduciría a la mitad la distancia respecto de la actual ruta desde Montevideo.

Una nueva ruta marítima comercial entre Punta Arenas y las islas Malvinas podría comenzar a operar en noviembre y convertirse en un nuevo punto de tensión entre Chile y Argentina, en un contexto marcado por las controversias en torno al Estrecho de Magallanes y la cuestión de la soberanía sobre el archipiélago.

El proyecto surgió de conversaciones entre autoridades y representantes empresariales de Punta Arenas y las islas Malvinas y contempla que una naviera chilena se encargue de conectar ambos puntos para facilitar el abastecimiento del archipiélago.

La iniciativa tomó impulso a fines de julio, cuando la empresa chilena Easter Island Naviera (EIL) comenzó negociaciones para incorporarse al esquema de abastecimiento marítimo vinculado al proyecto petrolero Sea Lion, desarrollado bajo administración británica en las islas.

Representantes de la compañía visitaron las Malvinas durante julio y mantuvieron alrededor de una docena de reuniones con empresas locales.

Una ruta que reduciría la distancia desde Sudamérica

Actualmente, Montevideo es el principal punto de conexión marítima de las islas Malvinas con Sudamérica. La navegación desde Uruguay supone un recorrido cercano a los 2.000 kilómetros.

La alternativa desde Punta Arenas permitiría reducir aproximadamente a la mitad esa distancia, con potenciales efectos sobre los costos y tiempos de abastecimiento del archipiélago.

La propuesta es impulsada, entre otros actores, por el alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, quien considera que la recuperación de los vínculos comerciales con las islas podría representar una oportunidad para la economía de la región de Magallanes.

Según estimaciones difundidas por el jefe comunal, las Malvinas tienen un poder de compra de alrededor de US$20 millones anuales, mientras que la interrupción de determinadas conexiones comerciales habría representado un impacto de aproximadamente US$300 millones para la economía magallánica.

El antecedente de la naviera chilena

La Corporación de Desarrollo de las Islas Malvinas habría alcanzado un acuerdo con la compañía chilena Eastern Island, que actualmente opera una ruta subsidiada entre Valparaíso e Isla de Pascua.

La incorporación de la naviera al esquema de abastecimiento permitiría establecer un vínculo marítimo más directo entre Magallanes y las Malvinas, especialmente relevante para las necesidades logísticas asociadas al desarrollo de nuevas actividades hidrocarburíferas.

El proyecto, sin embargo, deberá atravesar un escenario jurídico y diplomático complejo por tratarse de una ruta que involucraría el tránsito de embarcaciones vinculadas con las islas a través de aguas bajo jurisdicción argentina.

El Decreto 256 y el posible conflicto con Argentina

Uno de los principales puntos de discusión es el Decreto 256 de 2010, vigente en Argentina, que establece requisitos para los buques que se dirigen hacia las islas Malvinas o regresan desde ellas cuando deben atravesar aguas jurisdiccionales argentinas.

Por ese motivo, una conexión regular entre Punta Arenas y las Malvinas podría generar un nuevo frente de discusión con el Gobierno argentino, dependiendo de las características de los buques y de la ruta utilizada.

El aspecto comercial de la iniciativa queda así directamente relacionado con la disputa de soberanía y con las normas argentinas sobre navegación hacia el archipiélago.

La ruta se conoce en un momento de tensión por el Estrecho de Magallanes

La posible conexión marítima también aparece en un contexto de tensión diplomática entre Argentina y Chile por el Estrecho de Magallanes.

En las últimas semanas, declaraciones de funcionarios militares argentinos sobre la soberanía y la navegación en el paso interoceánico provocaron reacciones en Chile. El presidente chileno, José Antonio Kast, volvió además a reivindicar el carácter chileno del estrecho.

En paralelo, la cuestión Malvinas volvió a ocupar un lugar central en la agenda política argentina, luego de los mensajes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, relacionados con la soberanía argentina sobre las islas y con su posición frente al conflicto en el Estrecho de Ormuz.

En ese escenario, la eventual apertura de una ruta comercial entre Punta Arenas y las islas Malvinas adquiere una dimensión que excede lo estrictamente logístico: podría convertirse en un nuevo punto de fricción entre Buenos Aires y Santiago en torno a la navegación, la soberanía y los vínculos comerciales con el archipiélago.

Redaccion

Al Sur Noticias

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