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Plan Gas: el Gobierno confirmó su final en 2028 y apuesta a un mercado de gas sin intervención estatal

La secretaria de Energía, María Tettamanti, ratificó que el Plan Gas no será prorrogado después de 2028. El Gobierno busca reemplazar el esquema por contratos directos entre productores, distribuidoras, industrias y generadoras, en línea con su estrategia de desregulación y mayor protagonismo del capital privado.

El Gobierno nacional decidió poner fecha de cierre a uno de los principales programas que durante los últimos años intervino en el mercado argentino de gas natural. La secretaria de Energía, María Tettamanti, confirmó en Houston que el Plan Gas finalizará a fines de 2028 y no será renovado.

La definición fue realizada durante el encuentro Shale in Argentina: Unleashing Vaca Muerta to the World, frente a empresarios e inversores vinculados con el desarrollo energético argentino. Allí, la funcionaria explicó que el objetivo oficial es avanzar hacia un mercado donde los acuerdos comerciales se concreten directamente entre los distintos actores del sector.

La estrategia contempla una transición hacia contratos privados entre productores y consumidores, con una participación progresivamente menor del Estado en la gestión del abastecimiento. La Secretaría de Energía ya había comenzado a impulsar este proceso durante 2026.

Los contratos que se encuentran vigentes, en tanto, serán respetados hasta su vencimiento. Tettamanti remarcó que la salida del programa no implicará desconocer derechos adquiridos ni modificar las condiciones contractuales existentes. 

El Gobierno busca reemplazar el Plan Gas por contratos privados

El cambio anunciado supone una transformación relevante para el funcionamiento del mercado gasífero argentino.

El Plan Gas fue diseñado en un contexto de fuerte intervención estatal y tuvo como uno de sus objetivos centrales garantizar volúmenes de producción y abastecimiento mediante compromisos de largo plazo. Con el nuevo esquema, la intención oficial es que distribuidoras, industrias y generadoras negocien directamente con las empresas productoras y comercializadoras.

La Secretaría de Energía ya había planteado durante 2025 la necesidad de descentralizar la compra de gas y avanzar hacia un sistema con mayor participación de las empresas privadas. En ese proceso, se buscó además transferir progresivamente contratos que estaban bajo la órbita de ENARSA hacia las distribuidoras. 

Para el Gobierno, la eliminación del programa forma parte de una política más amplia de desregulación del mercado energético, con la intención de reducir la intervención estatal y generar condiciones para que las inversiones respondan a señales de mercado.

Vaca Muerta cambia el objetivo de la política energética

Otro de los puntos centrales de la exposición de Tettamanti fue el cambio de paradigma en la política hidrocarburífera.

La funcionaria sostuvo que Argentina debe dejar atrás el concepto de autoabastecimiento como principal objetivo de su política energética. La explicación oficial parte de una premisa: el desarrollo de Vaca Muerta permitiría que el país produzca más hidrocarburos de los que necesita para cubrir su demanda interna.

En ese escenario, el objetivo pasa a ser maximizar la producción, atraer inversiones y ampliar las exportaciones de petróleo y gas.

La modificación se encuentra vinculada con los cambios introducidos por la Ley Bases sobre el régimen de hidrocarburos. El nuevo enfoque busca facilitar el desarrollo de proyectos privados y ampliar la infraestructura necesaria para transportar, procesar y exportar la producción. 

“Menos Estado, más privado”: la hoja de ruta energética

Tettamanti sintetizó la orientación de la política energética del Gobierno con una definición contundente: “Menos Estado, más privado; menos regulación, más libertad”.

La frase resume el rumbo que la administración de Javier Milei pretende imprimirle al sector. El objetivo es que las decisiones sobre producción, comercialización, contratación y precios dependan cada vez más de acuerdos entre privados y menos de decisiones administrativas.

La funcionaria también cuestionó las políticas de congelamiento tarifario aplicadas en gestiones anteriores y sostuvo que esas medidas desalentaron inversiones en infraestructura energética.

Según explicó, durante 2025 se completaron las revisiones tarifarias de los servicios regulados y se incorporaron mecanismos de actualización que buscan preservar el valor real de los ingresos de las empresas. Desde la perspectiva oficial, esto debería contribuir a recuperar inversiones y mejorar la calidad de los servicios.

El desafío de la infraestructura para Vaca Muerta

La liberalización del mercado de gas no depende únicamente de modificar contratos o reducir la intervención estatal. Para que el nuevo esquema funcione, Argentina necesita ampliar su capacidad de transporte y evacuación de hidrocarburos.

Tettamanti destacó que el crecimiento de Vaca Muerta requiere nuevas plantas de tratamiento, gasoductos, oleoductos y sistemas de transporte capaces de acompañar el aumento de la producción.

El Gobierno considera que la infraestructura será determinante para transformar los recursos de Vaca Muerta en mayores exportaciones y generación de divisas. La estrategia energética, por lo tanto, combina la desregulación del mercado con la búsqueda de inversiones privadas en obras de gran escala. 

Qué cambia para el mercado de gas argentino

La finalización del Plan Gas en 2028 marca un punto de inflexión para el sector. Hasta entonces, los contratos vigentes continuarán funcionando bajo las condiciones establecidas, mientras el Gobierno impulsa mecanismos para que los nuevos acuerdos se realicen directamente entre oferta y demanda.

El desafío será que ese proceso de transición permita garantizar el abastecimiento interno, sostener inversiones y, al mismo tiempo, generar las condiciones necesarias para que Argentina pueda incrementar sus exportaciones.

La apuesta oficial es que Vaca Muerta deje de ser solamente una fuente de abastecimiento interno y se consolide como una plataforma exportadora de energía.

En ese camino, el Estado busca modificar su rol: de intervenir directamente en el mercado a establecer reglas generales, garantizar el cumplimiento de los contratos y generar condiciones para la inversión.

La definición de Tettamanti en Houston deja así una señal política y económica clara: el Plan Gas tiene fecha de vencimiento y el Gobierno pretende que el mercado de gas argentino funcione cada vez más con acuerdos privados y cada vez menos con intervención estatal.

Redaccion

Al Sur Noticias

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