Pesca

Crisis en el puerto de Mar del Plata: el SUPA advierte que solo trabaja la mitad de los estibadores

La caída de las descargas, la pérdida de líneas navieras y la menor actividad pesquera redujeron los jornales en el puerto de Mar del Plata. El SUPA asegura que solo 400 de sus 800 estibadores logran trabajar.

La actividad de estiba en el puerto de Mar del Plata atraviesa un escenario crítico debido a la caída de las descargas, la menor actividad pesquera y la pérdida de líneas marítimas que operaban regularmente en la terminal.

El secretario general del Sindicato Unidos Portuarios Argentinos (SUPA) Mar del Plata, Carlos Mezzamico, calificó la situación como “el peor momento de los últimos años” y advirtió que la crisis ya impacta directamente sobre los ingresos de las familias vinculadas con la actividad portuaria.

Según el dirigente, la falta de cargas afecta a los tres sectores que sostienen el trabajo de los estibadores: pescado fresco, congelado y contenedores.

Solo 400 de los 800 estibadores consiguen trabajar

El SUPA Mar del Plata cuenta con un padrón cercano a 800 estibadores, pero actualmente solo unos 400 consiguen trabajar. El resto permanece sin actividad o depende de convocatorias ocasionales.

La situación presenta diferencias según el tipo de actividad. Los trabajadores vinculados al pescado fresco suelen mantener una mayor continuidad durante el año, aunque actualmente sus ingresos representan aproximadamente la mitad de lo que podrían obtener en un mes de actividad normal.

En el caso de los trabajadores eventuales vinculados al pescado congelado, la situación es aún más inestable. Son convocados por las cooperativas según las necesidades de cada operación y pueden obtener ingresos cercanos a $300.000 durante un mes, para luego pasar el siguiente sin recibir ninguna convocatoria.

La zafra de calamar, clave para el empleo

Para los trabajadores eventuales, la zafra de calamar constituye uno de los principales períodos de actividad. Durante tres o cuatro meses pueden acceder a una mayor continuidad laboral, aunque esto depende de la cantidad de buques que ingresen al puerto.

Una vez finalizada la temporada, muchos trabajadores deben buscar otras fuentes de ingresos, debido a que la actividad portuaria no alcanza para garantizar su sustento durante todo el año.

A este escenario se suma la ausencia de una zafra significativa de calamar sobre el stock bonaerense, que afectó el arribo esperado de los buques poteros que habitualmente generan un incremento temporal en la actividad portuaria.


El puerto perdió líneas marítimas

La caída de la actividad pesquera se combinó con la pérdida de líneas navieras que operaban regularmente desde Mar del Plata.

De acuerdo con Mezzamico, las dos líneas marítimas que recalaban en el puerto dejaron de hacerlo. La situación afecta la disponibilidad de contenedores y limita las posibilidades de despachar cargas pesqueras hacia los mercados internacionales desde la terminal marplatense.

El problema genera especial preocupación de cara a la próxima zafra de calamar, ya que la falta de una operatoria regular de contenedores podría reducir los incentivos para que los buques poteros elijan Mar del Plata para realizar sus descargas.

Para el SUPA, esto tendría un efecto directo sobre la cantidad de jornales disponibles para los estibadores.

El SUPA cuestiona la incorporación de nuevos poteros

Mezzamico también cuestionó el proyecto para incorporar 18 nuevos buques poteros de gran porte, al considerar que su mayor capacidad de bodega podría concentrar la actividad pesquera en un período más corto.

“Son 18 poteros de gran porte, con aparejos de pesca modernos. Los barcos tienen el doble de capacidad de bodega; es decir, son como 36 poteros”, señaló.

El dirigente vinculó este planteo con las consecuencias laborales de incrementar la capacidad de captura y advirtió sobre el riesgo de reducir la duración de la temporada.

“Eso significaría agregar un mayor esfuerzo al caladero y que la zafra, en vez de durar tres o cuatro meses, se reduzca a la mitad. Por lo tanto, se perderían muchas jornadas de trabajo”, sostuvo.

Reclamo por la distribución de las descargas

El sindicato también cuestiona la distribución prevista para las descargas de los nuevos buques.

“Además, 17 buques tienen puertos de descarga en el sur porque Mar del Plata fue discriminada en la adjudicación. Eso también es parte de nuestro reclamo”, afirmó Mezzamico.

Desde el SUPA señalaron que hasta el momento no recibieron respuestas del Gobierno nacional. En cuanto a la Provincia de Buenos Aires, el dirigente indicó que acompaña el reclamo dentro de sus posibilidades, aunque todavía no existe una solución que permita revertir la caída de la actividad.

Asistencia alimentaria ante la caída de los ingresos

La pérdida de actividad llevó al sindicato a reforzar la asistencia social para las familias afectadas.

Inicialmente, el SUPA comenzó a entregar bolsas de alimentos a unas 100 familias de estibadores. Posteriormente, la demanda se extendió a trabajadores de distintas cooperativas vinculadas con la actividad portuaria.

Para el gremio, esta asistencia representa una respuesta de emergencia y no una solución estructural. La recuperación del empleo requiere más descargas, mayor ingreso de barcos y una actividad portuaria con mayor previsibilidad.

La crisis se refleja así no solo en la reducción del movimiento del puerto, sino también en trabajadores que perciben la mitad de sus ingresos habituales, eventuales que pueden permanecer meses sin ser convocados y familias que necesitan asistencia para sostener sus gastos básicos.

Reclamo por tecnología sin pérdida de empleo

Frente al debate sobre la incorporación de tecnología y una mayor eficiencia en la actividad pesquera, Mezzamico reclamó que los cambios se implementen mediante consenso y preservando las fuentes laborales.

“Las cosas se deben hacer por consensos, no por imposiciones, donde el costo lo paga el sector laboral. Estamos de acuerdo con la tecnificación y la nueva tecnología, pero la mano de obra no debe pagar el costo”, expresó.

Para el sindicato, la salida de la crisis no pasa por sostener indefinidamente la asistencia alimentaria, sino por recuperar el trabajo en el puerto de Mar del Plata. Esto implica recuperar las cargas de portacontenedores, favorecer el regreso de los buques que descargaban en la terminal y considerar el impacto laboral de las decisiones sobre la actividad pesquera y portuaria.

Fuente: Revista Pescare

Redaccion

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