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Uranio: el Gobierno habilitó a Dioxitek a asociarse con privados y abre un nuevo negocio nuclear

La CNEA autorizó a la empresa estatal Dioxitek a utilizar tecnología propia para producir hexafluoruro de uranio (UF6) en sociedades con capital privado. La decisión podría destrabar una inversión de USD 230 millones en Formosa y abrir una nueva vía para exportar un insumo estratégico del mercado nuclear.

El Gobierno nacional dio un paso relevante en la estrategia de desarrollo del sector nuclear al habilitar a Dioxitek, empresa estatal dedicada a la producción de insumos para combustibles nucleares, a utilizar tecnología de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en proyectos asociados con compañías privadas.

La decisión quedó formalizada mediante una adenda al contrato que mantienen ambos organismos desde 1998. El acuerdo amplía las posibilidades de utilización de la tecnología desarrollada por la CNEA y permite que Dioxitek la emplee en sociedades en las que participe. 

El cambio adquiere especial relevancia por el acceso a conocimientos vinculados con la producción de hexafluoruro de uranio (UF6), un compuesto utilizado como materia prima para el enriquecimiento de uranio y, por lo tanto, asociado a la fabricación de determinados combustibles nucleares.

Qué es el hexafluoruro de uranio y por qué es estratégico

El UF6 ocupa una posición clave dentro del ciclo del combustible nuclear. Se utiliza en los procesos de enriquecimiento de uranio, por lo que su producción puede convertirse en una actividad de interés para los países que abastecen el mercado internacional de combustibles nucleares.

Argentina cuenta actualmente con capacidad tecnológica para producir este compuesto en el Complejo Tecnológico Pilcaniyeu, en Río Negro, bajo la órbita de la CNEA.

La particularidad del nuevo acuerdo es que Dioxitek podrá acceder a esa tecnología y utilizarla en proyectos productivos, aunque la CNEA continuará siendo la propietaria del conocimiento desarrollado. 

El esquema representa un cambio respecto del modelo tradicional, ya que busca transformar una capacidad tecnológica desarrollada dentro del Estado en una herramienta para generar actividad industrial y potenciales ingresos comerciales.

Una inversión de USD 230 millones aparece como el principal proyecto

El nuevo escenario está directamente relacionado con una iniciativa presentada en abril por la empresa estadounidense Nano Energy ante el Ministerio de Economía.

La compañía propuso invertir más de USD 230 millones para finalizar la Nueva Planta de Uranio (NPU) de Dioxitek en Formosa y desarrollar allí una nueva etapa productiva.

El proyecto contempla completar y poner en funcionamiento la instalación destinada a fabricar dióxido de uranio (UO2), un insumo utilizado en los combustibles de las centrales nucleares argentinas.

Pero la propuesta incorpora, además, una segunda unidad destinada a convertir UO2 en UF6, con la mira puesta en el mercado internacional. 

Planta de uranio de Dioxitek en Formosa

Formosa podría convertirse en un polo de producción de uranio

La Nueva Planta de Uranio comenzó a construirse en Formosa en 2014, aunque el proyecto acumuló demorasnunca llegó a completar su puesta en funcionamiento.

Originalmente, la instalación había sido pensada como una alternativa a la planta de Dioxitek ubicada en Córdoba, con el objetivo de garantizar el abastecimiento de dióxido de uranio para las centrales nucleares argentinas.

El eventual acuerdo con Nano Energy modifica parcialmente esa concepción. La planta mantendría su función de abastecer el mercado doméstico, pero incorporaría una nueva línea productiva orientada a la elaboración de UF6 para exportación. 

Según el esquema analizado, Dioxitek conservaría la propiedad de la planta y del terreno, mientras que una sociedad conjunta con la compañía estadounidense utilizaría los activos mediante un esquema de usufructo.

CNEA mantiene la propiedad de la tecnología

Uno de los puntos centrales del acuerdo es que la transferencia no implica que la CNEA se desprenda de su tecnología.

El organismo continuará siendo propietario de los conocimientos utilizados para producir UF6, mientras que Dioxitek contará con una licencia para aplicarlos en sus actividades y en las sociedades que integre.

La adenda también establece un régimen específico para las eventuales mejoras que se desarrollen a partir de esa tecnología. En principio, las innovaciones pertenecerán a quien las desarrolle, mientras que ambas partes tendrán un derecho de uso gratuito bajo determinadas condiciones. 

Este punto adquiere relevancia económica y política porque la habilitación podría permitir que una empresa estatal genere nuevos negocios a partir de capacidades tecnológicas construidas durante años por el sistema nuclear argentino.

El debate por el control de una tecnología sensible

La apertura hacia capital privado también genera interrogantes dentro del propio sector nuclear.

Fuentes citadas por EconoJournal señalaron que la producción y el manejo de UF6, así como las tecnologías asociadas al enriquecimiento de uranio, constituyen actividades técnicamente complejas y políticamente sensibles.

Por eso, uno de los principales desafíos será determinar con precisión qué tecnología se utilizará en la futura planta de Formosa, quién estará a cargo de su operación y bajo qué condiciones se desarrollará la asociación con capital privado. 

La discusión excede así la cuestión comercial: involucra el control estatal sobre conocimientos estratégicos y la posibilidad de que Argentina amplíe su participación en segmentos de mayor valor agregado de la cadena nuclear.

Dioxitek suma una nueva unidad de negocios

Para la empresa estatal, la modificación contractual representa una ampliación de su margen de acción.

Dioxitek produce actualmente dióxido de uranio en su planta de Córdoba y tiene pendiente la finalización de la instalación de Formosa. Con el nuevo marco jurídico, la compañía podría participar en proyectos que incorporen producción de UF6 y, eventualmente, orientarlos al mercado externo.

Desde la perspectiva empresarial, la medida busca otorgar mayor previsibilidad a las asociaciones con inversores privados y facilitar la estructuración de sociedades destinadas a completar la planta NPU y desarrollar una futura instalación de conversión a UF6. 

Planta de Dioxotek en Córdoba.

Un nuevo capítulo para el negocio nuclear argentino

La decisión de la CNEA se inscribe en un proceso más amplio de búsqueda de inversiones para el sector energético y nuclear argentino.

El proyecto de Formosa combina tres objetivos: completar una infraestructura que permanece inconclusa desde hace años, sostener la producción de insumos destinados al mercado nuclear local y avanzar hacia la exportación de un producto de mayor complejidad tecnológica.

Si la iniciativa de Nano Energy finalmente se concreta, Argentina podría sumar capacidad industrial para producir UF6 y posicionarse en un segmento específico del mercado internacional de combustibles nucleares.

El desafío será compatibilizar esa apertura a la inversión privada con el control estatal de una tecnología considerada estratégica. El acuerdo entre la CNEA y Dioxitek constituye, en ese sentido, el primer paso formal para intentar convertir una capacidad tecnológica desarrollada por el Estado en una nueva fuente de actividad industrial, inversión y potenciales exportaciones.

Redaccion

Al Sur Noticias

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