Luz amarilla para el sector minero: la actividad cayó por segundo mes consecutivo en julio, aunque mantiene un sólido acumulado anual
El Índice de Producción Industrial Minero (IPI minero) registró una contracción mensual del 0,9 % y dejó atrás su ritmo expansivo más dinámico. No obstante, impulsada por el boom del petróleo no convencional y el litio, la actividad sostiene una suba del 7,7 % en lo que va del año.
La industria minera y energética argentina mostró signos claros de desaceleración durante el séptimo mes del año. De acuerdo con el último informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Producción Industrial Minero (IPI minero) registró una caída del 0,9 % en su serie desestacionalizada respecto a junio, encadenando de esta manera su segunda baja mensual consecutiva.
Pese a este freno de corto plazo, el balance de los primeros siete meses del año continúa arrojando un saldo positivo, acumulando un crecimiento del 7,7 %, sostenido principalmente por el empuje estructural de los hidrocarburos no convencionales y determinados minerales críticos.
Desaceleración interanual y fuerte asimetría sectorial
En la comparación contra el mismo mes del año anterior, el indicador general mostró una expansión del 3,7 %. Sin embargo, este porcentaje representó el registro más moderado de los últimos cinco meses, evidenciando que el dinamismo del sector atraviesa una etapa de profunda disparidad según el rubro analizado.
Mientras que los segmentos vinculados al petróleo y a los minerales no metalíferos exhiben un rendimiento sobresaliente, otras ramas clave sufren fuertes retrocesos que tiran hacia abajo el promedio general de la actividad.
Hidrocarburos: el avance imparable de Vaca Muerta frente a la caída convencional
Dentro de la estructura del IPI minero, el sector hidrocarburífero volvió a demostrar que su motor principal reside en la cuenca no convencional.
– Petróleo crudo: la extracción total creció un 12,7 % interanual en julio. Sin embargo, detrás de este número se esconde una brecha inocultable: mientras el petróleo convencional cayó un 10,3 %, la producción no convencional se disparó un 26,1 %, reflejando la migración operativa hacia los yacimientos de Vaca Muerta.
– Gas natural: mostró una dinámica similar, con un retroceso del 1,8 % general, donde la explotación convencional se desplomó un 11,8 %, al tiempo que el segmento no convencional avanzó un 3,8 %.
Litio y minerales no metalíferos: los motores que sostienen el balance
En el terreno estrictamente minero, la extracción de minerales no metalíferos y rocas de aplicación se consolidó como uno de los pilares más pujantes. Este segmento anotó un salto exponencial del 33,7 % en el acumulado anual, apalancado fuertemente por la demanda internacional de insumos estratégicos.
En detalle, el carbonato de litio registró un incremento del 15,9 % interanual en julio, totalizando más de 9.400 toneladas beneficiadas, mientras que la extracción de sal acumuló un impresionante repunte interanual.
En la vereda opuesta, los minerales metalíferos sufrieron un duro revés con una caída del 12,4 % interanual, arrastrados por menores volúmenes en la extracción de oro y plata, sumado al impacto negativo de la retracción en sectores industriales afines como la construcción.
El desafío para el sector será sostener los segmentos que están creciendo y, al mismo tiempo, recuperar dinamismo en aquellos que muestran retrocesos.
El próximo dato de actividad será clave para determinar si la caída registrada en julio constituye una pausa dentro de un año todavía positivo o si representa el comienzo de una desaceleración más persistente de la producción minera nacional.
