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Langostino 2026: una temporada de más de 130 mil toneladas y señales de estabilidad para la pesca argentina

La temporada de langostino en aguas nacionales llegó a su fin después de cinco meses de actividad. La campaña cerró con más de 130.000 toneladas capturadas y un balance biológico considerado favorable. El dato vuelve a colocar a la principal pesquería argentina en el centro de la agenda económica del sector.

La pesquería de langostino argentino concluyó este domingo 13 de septiembre en aguas de jurisdicción nacional, luego de una campaña que comenzó el 16 de abril y se extendió durante casi cinco meses.

De acuerdo con los datos relevados por Revista Puerto, la temporada superará las 130.000 toneladas de langostino desembarcadas, un volumen que se ubica dentro de los parámetros de estabilidad registrados en los últimos años.

El cierre se produce después de una campaña marcada por una fuerte actividad de la flota durante junio y julio, seguida por una disminución de los rendimientos durante agosto y los primeros días de septiembre. 

La pesca de langostino mantiene una situación biológica favorable

Más allá de los resultados económicos de la temporada, uno de los principales datos para el futuro de la actividad surge del estado del recurso.

Las previsiones técnicas elaboradas por investigadores del INIDEP indican que la pesquería mantiene parámetros biológicos aceptables y que el recurso continúa mostrando una condición saludable.

El dato es relevante para una actividad que tiene un fuerte peso en las economías de las provincias patagónicas y en la generación de empleo vinculado con la extracción, procesamiento, logística y exportación de productos pesqueros.

La captura total de langostino podría superar las 200 mil toneladas en 2026

El balance de la temporada nacional adquiere mayor dimensión cuando se incorporan los desembarques registrados durante los primeros meses del año en aguas de Chubut.

Hasta el 8 de septiembre, la captura acumulada de langostino rondaba las 180.000 toneladas, considerando tanto la actividad desarrollada en aguas provinciales como la temporada nacional y sin contabilizar todavía todos los barcos que permanecían operativos.

Con la futura habilitación de la pesca en Rawson durante los últimos meses del año, las estimaciones apuntan a que 2026 podría cerrar con una captura cercana o superior a las 200.000 toneladas.

Ese nivel es considerado un promedio estable para la pesquería por los organismos técnicos especializados.

Julio fue el mes de mayor captura de la temporada

El comportamiento de la campaña tuvo diferentes etapas. La actividad comenzó el 16 de abril en el sector ubicado al norte del paralelo 41°S, por fuera de la zona de veda de merluza.

Durante la segunda quincena de abril se registraron 1.753 toneladas de langostino, mientras que en mayo los desembarques alcanzaron las 6.081 toneladas.

El escenario cambió a partir de la apertura de nuevas áreas de pesca dentro del Área de Veda Permanente de Juveniles de Merluza. Con el ingreso de un mayor número de fresqueros de altura, la actividad ganó intensidad y comenzó a trasladarse con mayor fuerza a las plantas de procesamiento en tierra.

En junio se declararon 38.975 toneladas, pero el mayor volumen mensual llegó en julio, con 45.558 toneladas de langostino descargadas en los puertos argentinos.

Agosto marcó un cambio en la actividad pesquera

Después del pico de julio, la temporada comenzó a mostrar señales de agotamiento en algunas concentraciones del recurso.

Durante agosto, la mayor presión pesquera, la eficiencia creciente de los buques y las condiciones climáticas adversas contribuyeron a reducir los rendimientos. También comenzó a registrarse una mayor presencia de merluza como captura incidental.

Ante ese escenario, la autoridad pesquera avanzó con el cierre de determinadas subáreas y la apertura de nuevas prospecciones para intentar localizar concentraciones de langostino.

El resultado fue una caída significativa de los desembarques: agosto terminó con 28.934 toneladas, muy por debajo del máximo registrado en julio.

El cierre de la temporada y el desafío para la industria

Durante la segunda mitad de agosto, buena parte de las plantas procesadoras de Chubut ya había dado por finalizada su participación en la temporada de aguas nacionales.

En septiembre, además, los rendimientos continuaron descendiendo y aumentó el porcentaje de merluza capturada de manera incidental. La autoridad pesquera cerró las últimas subáreas habilitadas dentro del Área de Veda Permanente de Juveniles de Merluza y estableció los últimos plazos para el despacho de embarcaciones.

Finalmente, se dispuso el cierre definitivo de la pesquería de langostino en aguas nacionales desde las 0 horas del domingo 13 de septiembre.

Un balance positivo, con la mirada puesta en la economía pesquera

El cierre de la temporada deja un escenario relativamente estable para la principal pesquería de crustáceos de la Argentina. La captura superior a las 130.000 toneladas en aguas nacionales y la posibilidad de alcanzar o superar las 200.000 toneladas a nivel anual consolidan al langostino como uno de los principales motores de la actividad pesquera.

Ahora, el desafío para el sector será transformar esa disponibilidad del recurso en mayor previsibilidad productiva, empleo y actividad económica para las comunidades portuarias y las industrias vinculadas con el procesamiento y la exportación.

La evolución de las capturas y el estado biológico del recurso serán, en ese sentido, dos variables centrales para las decisiones de manejo de las próximas temporadas.

Redaccion

Al Sur Noticias

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