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Petróleo por encima de US$100: cuánto margen tienen las petroleras antes de subir los combustibles

El Brent superó los US$110 por barril y volvió a ampliar la brecha con los precios internos. Especialistas analizan cuánto tiempo puede sostenerse el esquema de absorción de costos aplicado por YPF y otras petroleras.

El precio internacional del petróleo Brent superó los US$110 por barril, uno de sus niveles más elevados desde el comienzo de la escalada del conflicto en Medio Oriente.

La cotización avanzó rápidamente: apenas una semana antes, el crudo se encontraba cerca de los US$97. La suba vuelve a poner a prueba el mecanismo utilizado por YPF y acompañado por otras petroleras para evitar que las variaciones internacionales se trasladen de manera inmediata a los precios de las estaciones de servicio.

El esquema, conocido como “buffer”, toma un valor promedio del petróleo como referencia. De esta manera, las compañías pueden absorber temporalmente una suba del crudo y compensarla posteriormente si los precios internacionales vuelven a bajar.

El mecanismo permite que las naftas y el gasoil no sigan diariamente la cotización internacional. Sin embargo, pierde margen de maniobra cuando el precio elevado del petróleo deja de ser transitorio y se sostiene durante varias semanas.

Gadano: si el Brent se mantiene alto, habrá traslado

El economista jefe de Empiria, Nicolás Gadano, explicó que la estrategia parte del supuesto de que la suba internacional es circunstancial.

Según el especialista, mientras el aumento responda a una situación de volatilidad que posteriormente pueda revertirse, las petroleras pueden postergar el traslado y recuperar el margen cuando el precio del crudo vuelva a descender.

Sin embargo, advirtió que la situación cambia si el Brent permanece durante un período prolongado por encima de los US$100.

“Teniendo los precios nuevamente muy arriba y sostenidos en el tiempo, la estrategia de no trasladar se hace cada vez más difícil”, sostuvo.

Para Gadano, todavía es prematuro anticipar un cambio en los precios de los surtidores debido a la volatilidad diaria del mercado. Pero marcó un límite para el mecanismo: si los precios elevados se mantienen, “tarde o temprano la industria local lo tendrá que trasladar”.

Nicolás Gadano, Gustavo Lopetegui, Daniel Dreizzen, Daniel Gerold y Alejandro Einstoss.

Lopetegui estima que todavía hay margen

El exsecretario de Energía Gustavo Lopetegui consideró que no debería esperarse una modificación inmediata en los precios de los combustibles.

Según sus cálculos, los valores actuales en Argentina ya están alineados con un Brent cercano a los US$100 por barril. Por ese motivo, existe una diferencia respecto de la cotización actual, pero todavía debería mantenerse durante cierto tiempo para generar una corrección en los surtidores.

“Hoy el Brent está arriba de ese nivel, pero vamos a ver cuánto dura. Me parece que tienen que pasar algunas semanas con precios muy por encima de los US$100 para que se toque algo en el surtidor”, explicó.

El buffer se amplía mientras sube el crudo

El director de Aleph Energy, Daniel Dreizzen, coincidió en que el nuevo salto del petróleo amplía la diferencia entre los costos internacionales y los precios internos.

“Se va a ampliar. Hay que ver hasta cuándo es sostenible y qué pasa con los precios del surtidor”, señaló.

En la misma línea, el economista principal del Instituto Argentino de la Energía General Mosconi, Alejandro Einstoss, consideró que por ahora no existen razones suficientes para modificar la política.

El especialista estimó que la industria local estaría recibiendo un precio de entre US$85 y US$90 por barril, por debajo de la referencia internacional. Esa diferencia, sumada a la volatilidad del mercado, permitiría mantener por el momento el esquema vigente.

“No veo un incentivo por parte de YPF para modificar esta política”, afirmó.

El impacto sobre la inflación también pesa

Einstoss agregó otro elemento a la discusión: el efecto que tendría una suba de los combustibles sobre la inflación.

El Gobierno logró llevar el índice mensual por debajo del 2%, y un nuevo aumento de las naftas y el gasoil podría dificultar la continuidad de esa tendencia.

“Si se mira por fuera del sector y se observa la macroeconomía, un aumento de los combustibles en este momento sería hasta inoportuno”, sostuvo.

Por ese motivo, el economista no prevé cambios en el corto ni en el mediano plazo. A su criterio, no hay señales que indiquen una modificación del mecanismo utilizado para sostener los precios internos.

La demanda estacional aporta margen

El director de G&G Energy Consultants, Daniel Gerold, incorporó otro factor que ayuda a explicar la estabilidad de los precios internos.

Según el especialista, algunas empresas están destinando parte de su producción al mercado externo y mantienen sus ventas locales en volúmenes históricos. A esto se suma que la demanda estacional de combustibles suele ser menor durante estos meses.

El escenario permite a las compañías contar con cierto margen mientras evalúan cuánto tiempo permanece elevada la cotización internacional.

La clave será cuánto dure el petróleo por encima de US$100

Las opiniones de los especialistas coinciden en que el principal factor a observar no es solamente el máximo alcanzado por el Brent, sino la duración de ese nivel de precios.

Un salto provocado por la tensión geopolítica puede revertirse rápidamente y permitir que las petroleras mantengan el esquema de absorción de costos. En cambio, un Brent instalado durante varias semanas por encima de los US$100 aumentaría progresivamente la presión sobre los márgenes de la industria.

Por ahora, los analistas consideran que existe margen para sostener los precios de los combustibles sin una modificación inmediata.

La evolución del conflicto en Medio Oriente y, principalmente, la permanencia del petróleo en niveles superiores a los US$100 serán determinantes para saber hasta cuándo podrá mantenerse el actual “buffer”.

Fuente: Surtidores

Redaccion

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