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Europa paga la crisis energética: la UE desembolsó € 100.000 millones extra por combustibles

La Unión Europea afrontó un sobrecosto de más de 100.000 millones de euros en sus desde el inicio de la guerra con Irán. El aumento de los precios se produce mientras el bloque se prepara para el invierno y enfrenta una fuerte dependencia del diésel importado.

La crisis energética volvió a poner en primer plano la vulnerabilidad de la economía europea frente a los conflictos geopolíticos. Los países de la Unión Europea desembolsaron más de 100.000 millones de euros adicionales —unos USD 113.500 millones— en importaciones de energía desde el comienzo de la guerra con Irán, sin que ese mayor gasto se tradujera en un incremento equivalente del volumen recibido.

El dato fue expuesto por el comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, durante una reunión de ministros de Energía de los 27 países del bloque realizada en Dublín.

El funcionario resumió el impacto de la crisis al señalar que Europa no recibió “ni una molécula extra de gas o petróleo”, pese al fuerte incremento de la factura energética.

El encarecimiento está vinculado con las alteraciones provocadas por el conflicto y las dificultades para el transporte de hidrocarburos a través del estrecho de Ormuz, una ruta estratégica para el comercio mundial de petróleo.

El estrecho de Ormuz vuelve a ser clave para el mercado energético

Antes de la escalada bélica, por el estrecho de Ormuz circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado a nivel mundial. Las interrupciones en esa vía redujeron la oferta disponible y elevaron la presión sobre los precios internacionales.

El impacto ya se trasladó a los consumidores europeos. En algunos mercados, los precios de los combustibles aumentaron cerca de un 50 %, mientras el valor promedio del diésel en la Unión Europea llegó recientemente a 2,23 euros por litro, según datos citados por Euronews.

La situación adquiere una importancia adicional porque Europa se aproxima al invierno, período en el que aumenta la demanda energética.

Europa enfrenta una fuerte dependencia del diésel

Uno de los principales focos de preocupación es el abastecimiento de diésel. El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, advirtió que Europa se encuentra especialmente expuesta debido al elevado volumen de combustible que debe importar.

Estados Unidos aportó aproximadamente la mitad de las importaciones de diésel de la Unión Europea durante agosto, según los datos citados por Euronews.

La dependencia genera una nueva incertidumbre debido a la posibilidad de que Washington limite las exportaciones de diésel para priorizar el abastecimiento interno.

Según estimaciones de Oxford Economics citadas por Euronews, un eventual veto total estadounidense podría provocar un aumento de entre 40 % y 50 % en los precios mayoristas del diésel europeo. Se trata de una estimación para un escenario de prohibición total y no de una proyección sobre eventuales restricciones parciales.

Fatih Birol, economista y experto en energía turco, se desempeña como director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE), con sede en París, desde el 1 de septiembre de 2015.

La UE busca reducir su dependencia de los combustibles fósiles

Frente a este escenario, los ministros europeos analizan medidas destinadas a reducir la exposición del bloque a las fluctuaciones internacionales del petróleo y el gas.

Entre las alternativas planteadas aparecen la reducción de la demanda, el fortalecimiento de las reservas de gas y la implementación de medidas temporales para amortiguar el impacto de los precios sobre hogares y empresas.

Jørgensen también defendió acelerar las inversiones en generación eléctrica e infraestructura para avanzar hacia una matriz energética menos dependiente de los combustibles fósiles importados.

La crisis volvió a poner en discusión una transformación que Europa viene realizando desde la invasión rusa de Ucrania en 2022: el reemplazo de parte de su dependencia energética de Rusia por nuevos proveedores internacionales, entre ellos Estados Unidos.

El invierno europeo suma presión sobre la economía

El desafío inmediato para los gobiernos europeos será garantizar el abastecimiento durante los meses de mayor demanda sin que el aumento de los costos energéticos profundice las presiones sobre hogares e industrias.

La combinación de petróleo más caro, dificultades logísticas y dependencia de combustibles importados también amenaza con trasladarse a otros sectores de la economía, especialmente aquellos con un elevado consumo energético.

En paralelo, la AIE señaló que mantiene abierta la posibilidad de recurrir nuevamente a reservas estratégicas de petróleo si las interrupciones del suministro se agravan. Desde marzo, el organismo liberó unos 400 millones de barriles de sus reservas, aunque una parte de ese volumen todavía no llegó al mercado.

La factura adicional de más de 100.000 millones de euros deja así expuesto uno de los principales desafíos económicos de Europa: sostener el abastecimiento energético y la actividad productiva mientras intenta reducir su vulnerabilidad frente a nuevos shocks geopolíticos.

Redaccion

Al Sur Noticias

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