Historias que dan calor: el impacto social de la llegada del gas natural a los hogares de la cordillera santacruceña
Dejar atrás el esfuerzo de juntar leña, la dependencia de garrafas y el frío extremo cambió por completo la cotidianeidad de las familias patagónicas. Un recorrido por las vivencias que transforman la calidad de vida en Los Antiguos.
La llegada de los servicios públicos esenciales a cada rincón de la provincia trasciende la mera ejecución de una obra de infraestructura: representa, en esencia, un cambio radical en la calidad de vida de las familias. En la localidad cordillerana de Los Antiguos, la expansión de la red de gas natural continúa transformando la realidad de los vecinos, dejando atrás años de sacrificios cotidianos para combatir las bajas temperaturas patagónicas.
Bajo este contexto se enmarca el testimonio de Mariana Lezcano y su familia, residentes del barrio Salud, cuya vivencia forma parte de la serie institucional “Historias que dan calor” impulsada por Distrigas S.A.
De Formosa a la Patagonia: el desafío de adaptarse al invierno
Oriundos de Formosa, Mariana y su núcleo familiar llegaron a Los Antiguos hace seis años. Aunque el arraigo con su tierra natal sigue presente, el amor por el paisaje cordillerano se consolidó con el tiempo. Sin embargo, la adaptación al rigor climático exigió un esfuerzo considerable desde el primer día.
Durante años, la falta de red de gas en la zona obligó a la familia a idear múltiples alternativas para calefaccionar la vivienda. En la planta alta utilizaban leña, mientras que en la planta baja dependían de equipos eléctricos y del constante recambio de garrafas, una logística compleja que muchas veces los dejaba sin suministro en pleno proceso de cocción de alimentos.
La logística de la leña y el confort alrededor del fuego
Conseguir combustible para contrarrestar el frío cordillerano implicaba una ardua tarea previa. Con frecuencia, los vecinos debían trasladarse hasta las chacras de la zona para buscar, cortar y juntar leña.
“Teníamos que salir a buscar leña para poder lograr una temperatura agradable porque era mucho el frío que hacía”, recuerda Mariana. Durante las jornadas más crudas del invierno, los ventanales se empañaban y acumulaban hielo, transformando el espacio en una postal donde la vida hogareña se concentraba estrictamente alrededor del fogón para conservar el calor corporal.
Un cambio profundo en la cotidianeidad y el bienestar familiar
La confirmación de que la obra de gas natural pasaría por su domicilio marcó un punto de inflexión. “Nos pusimos muy felices, fue una alegría enorme”, destaca sobre el momento en que se conectaron formalmente al servicio.
Hoy, la dinámica diaria cambió por completo. Acceder al calor de forma constante permitió que los niños del hogar dejen de estar abrigados permanentemente dentro de la casa y disfruten de mayor comodidad. Incluso, las anécdotas familiares reflejan la transformación: las visitas que llegan habitualmente abrigadas para enfrentar la helada patagónica se sorprenden al ingresar a un ambiente cálido y confortable.
La expansión de la infraestructura energética en Santa Cruz consolida así su rol social, garantizando derechos básicos y mejorando sustancialmente el bienestar de los vecinos en las zonas más postergadas por el clima austral.
