El Niño paraliza la exploración minera en San Juan: los perforistas frenan contrataciones y acumulan costos
Las intensas nevadas en la Cordillera retrasaron el inicio de la temporada de exploración y dejaron a las empresas perforistas sin certezas sobre cuándo podrán retomar las tareas. La demora genera capital inmovilizado, trabajadores ociosos y dificultades para preparar los equipos, en un escenario agravado por las complicaciones para importar repuestos.
El fenómeno climático de El Niño alteró el calendario de la actividad minera en San Juan y encendió las alarmas entre las empresas proveedoras de servicios de perforación. La acumulación de nieve en la alta montaña impidió que varios proyectos de exploración reabrieran sus caminos de acceso, lo que retrasó el comienzo de una temporada clave para el sector.
La situación impacta directamente en las empresas perforistas, que necesitan contar con contratos definidos, maquinaria operativa y personal capacitado para iniciar las campañas. Sin embargo, a mediados de octubre todavía no hay certezas sobre la cantidad de metros que se perforarán ni sobre cuándo podrán comenzar los trabajos en varios de los principales proyectos.
Eduardo Caputo, presidente de la Cámara de Empresas Perforistas de San Juan (CAPERFO), advirtió que la demora supera las previsiones iniciales y genera costos financieros por el capital inmovilizado y la mano de obra que permanece sin actividad.
El panorama también presenta dificultades para la contratación de personal y la puesta a punto de los equipos importados, en un momento en que las empresas necesitan recuperar el tiempo perdido para sostener la actividad durante los meses de condiciones climáticas favorables.
Minería en San Juan: las nevadas retrasan la temporada de exploración
El inicio de la primavera suele marcar la reactivación de los proyectos mineros que operan en las zonas más elevadas de la Cordillera de los Andes. Durante septiembre y octubre, las compañías comienzan a despejar caminos, reabrir campamentos y trasladar maquinaria para retomar las tareas suspendidas durante el invierno.
Este año, las condiciones climáticas demoraron ese proceso. Según informó Diario de Cuyo, varios de los principales proyectos de exploración todavía no pudieron acceder a sus áreas de trabajo, lo que impide definir los programas de perforación para la nueva campaña.
Entre los emprendimientos afectados se encuentran Los Azules y Altar, ubicados en Calingasta, que tienen objetivos de exploración pendientes. En ambos casos, la planificación depende de que los equipos puedan volver a ingresar a la montaña y evaluar las condiciones para iniciar las operaciones.
Los Azules incluso decidió retirar maquinaria pesada junto con parte del personal para resguardar los caminos. Durante el invierno, el proyecto también había desmovilizado su campamento de mediana altura, que inicialmente tenía previsto mantener operativo durante todo el año.
En el norte de la provincia, Veladero sufrió más de un mes de interrupción de la producción por las intensas nevadas. Por su parte, las tareas de exploración en Filo del Sol, vinculadas al proyecto Vicuña, permanecían interrumpidas desde julio, pese a que el campamento conjunto continuaba operativo.
No todos los emprendimientos enfrentan el mismo escenario. Gualcamayo, ubicado en la precordillera, pudo continuar con sus trabajos. Las diferencias responden, en buena medida, a la ubicación geográfica, la infraestructura disponible y las condiciones de acceso de cada proyecto.
Empresas perforistas: capital inmovilizado y costos que siguen creciendo
La demora en la apertura de los caminos tiene consecuencias económicas para las compañías que prestan servicios de perforación. Aunque los equipos todavía no pueden trasladarse a los proyectos, las empresas deben sostener gastos de preparación, mantenimiento, financiamiento y disponibilidad de personal.
Caputo explicó que, a esta altura del año, el sector esperaba tener una previsión más clara de la campaña. Como referencia, señaló que el 5 de octubre de 2025 ya conocían la cantidad de metros de perforación previstos, mientras que en la temporada actual todavía no cuentan con esa información.
La incertidumbre dificulta organizar las inversiones y calcular los ingresos que permitirían cubrir los costos operativos. Por eso, desde CAPERFO no descartan iniciar conversaciones con las empresas operadoras y exploradoras para conocer sus planes y exponer las dificultades que atraviesan los proveedores.
El problema no termina cuando se despejan los caminos. Una vez habilitados los accesos, las compañías deberán trasladar equipos, poner en funcionamiento los campamentos y reorganizar las cuadrillas para recuperar parte del tiempo perdido.
La extensión de la temporada y el volumen de trabajo que finalmente se concrete serán determinantes para establecer si las empresas logran compensar los gastos adicionales que genera el retraso.
Empleo minero: las empresas frenan nuevas contrataciones
La incertidumbre también repercute en el empleo vinculado con la exploración minera. Las compañías perforistas necesitan trabajadores especializados, entre operadores y ayudantes, que deben completar una serie de trámites y controles antes de ingresar a los proyectos.
Según explicó Caputo, el proceso de preparación puede demandar entre 15 y 20 días, debido a los estudios médicos, registros, carnés y licencias necesarios para trabajar en la montaña.
Por ese motivo, las empresas comenzaron a convocar al personal previsto para el primer turno, de 14 días, pero resolvieron postergar la segunda convocatoria hasta tener mayor certeza sobre el inicio de las operaciones.
La decisión busca evitar que más trabajadores queden sin tareas asignadas mientras las empresas siguen afrontando costos. Sin embargo, también genera un desafío logístico: si varios proyectos habilitan sus accesos al mismo tiempo, los proveedores deberán disponer rápidamente de cuadrillas que cumplan con todos los requisitos para subir a la cordillera.
El sector reúne alrededor de 1.500 personas vinculadas con las empresas perforistas y la exploración, entre empleos directos e indirectos, según los datos citados por Diario de Cuyo.
La demora, por lo tanto, no solo afecta la planificación de las compañías, sino que también posterga la incorporación de trabajadores y la utilización de recursos humanos calificados.
Importaciones mineras: las trabas para conseguir repuestos complican la preparación de equipos
A las dificultades climáticas se suma otro problema para los proveedores de servicios: el abastecimiento de maquinaria y repuestos necesarios para la temporada.
Las empresas perforistas que trabajan en San Juan utilizan principalmente sistemas de perforación diamantina, una tecnología especializada que permite extraer muestras de roca para analizar las características geológicas de los yacimientos.
Tanto las perforadoras como numerosos componentes y piezas de desgaste dependen de proveedores internacionales. Por eso, disponer de repuestos a tiempo resulta fundamental para garantizar que los equipos estén operativos cuando los proyectos habiliten el ingreso.
El cierre del paso fronterizo hacia Chile por Mendoza, mencionado en el informe, complicó el ingreso de algunos bienes que el sector necesita para poner a punto la maquinaria. Esta situación agrega incertidumbre a la preparación de los equipos y puede dificultar la respuesta de las empresas cuando se reanuden las actividades.
La combinación de caminos bloqueados, costos financieros y problemas de abastecimiento plantea un desafío adicional para una industria que depende de ventanas de trabajo condicionadas por el clima.
El Niño y la minería: qué necesita el sector para retomar la actividad
La reactivación de la exploración dependerá, en primer lugar, de la evolución de las condiciones meteorológicas y de la habilitación segura de los caminos de alta montaña. A partir de ese momento, las empresas deberán coordinar el traslado de maquinaria, la disponibilidad de repuestos y la incorporación de los trabajadores necesarios.
También será importante que las compañías operadoras definan sus programas de perforación para que los proveedores puedan planificar turnos, gastos e inversiones.
La principal preocupación de las empresas perforistas es que la demora siga extendiéndose sin certezas sobre el comienzo de las tareas. Cada jornada sin actividad representa recursos que no se utilizan, mientras continúan los gastos asociados a la preparación de equipos y personal.
En ese contexto, la temporada de exploración minera en San Juan enfrenta una combinación de factores climáticos, logísticos y financieros que amenaza con alterar los cronogramas previstos. La fecha de reapertura de los proyectos y la capacidad de recuperar el ritmo de trabajo serán claves para determinar el impacto final sobre los proveedores y el empleo del sector.
