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Vaca Muerta: pozos en picada y un espejismo de abastecimiento

La producción no alcanza para cubrir la caída natural de los pozos y el 80% del crudo sale de apenas el 20% de las perforaciones activas. El sector enfrenta su primera meseta y los inversores lo saben.

En Vaca Muerta se perfora sin tregua, pero ya no alcanza. Tras años de bombear a destajo, la producción empieza a mostrar signos de agotamiento. Los nuevos pozos apenas cubren las pérdidas mensuales de los anteriores, generando un espejismo de continuidad que no excita ni al abastecimiento interno ni a los inversores.

El ingeniero Gerardo Tennerini, especialista en crudo, lanza “la cruda”: el 80% de la producción actual proviene de apenas el 20% de los pozos. La mayoría arranca con potencia, pero se apaga rápido. Más del 60% de los yacimientos extraen menos de 20 m³ por día y sólo un 20% supera los 50 m³ diarios. La mayoría de los pozos, apenas cumplen cuatro años, ya están listos para la jubilación.

Curvas en picada: el modelo no se sostiene solo

La curva de declinación en los pozos no convencionales es vertiginosa: pierden entre el 40% y el 50% del caudal en su primer año, según datos del sector. La urgencia obliga a perforar constantemente solo para sostener la producción actual. Para tener una idea clara, mientras en la producción convencional la tasa de decline ronda el 10-15% anual, en Vaca Muerta puede alcanzar el 80%.

Así, la ecuación productiva es cada vez más frágil: pozos nuevos apenas compensan las caídas de los viejos, generando una meseta estructural que complica la promesa de Vaca Muerta como motor exportador.

Las tres “brillantes” soluciones para no frenar

El panorama es claro, y con algo de ironía, el propio Tennerini lo resume en tres puntos:

  1. Perforar sin pausa: el único modo de mantener el caudal.
  2. Rejuvenecer pozos con tecnología: para frenar la caída acelerada y ganar tiempo.
  3. Política ambiental seria para el cierre de pozos: evitar que el remedio sea peor que la enfermedad.

Hay una luz al final del túnel. Los pozos perforados en 2025 muestran mejor rendimiento que los del año anterior, gracias a mejoras logísticas y tecnológicas. Pero, como dice el ingeniero: “La productividad por pozo está buena… pero si no mantenés el ritmo, es como salir a correr sin zapatillas: peligroso”.

El dilema de fondo: inversión o estancamiento

En síntesis, Vaca Muerta enfrenta su primera meseta real. El ritmo de declive choca con la falta de inversión estructural, la logística incierta y la volatilidad macroeconómica. Si no se acelera el financiamiento, se actualiza la tecnología y se organiza la cadena de suministro, la formación estrella del shale argentino puede empezar a perder brillo.

Fuente: Denergía

Redaccion

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